45. Feliz cumpleaños Blair

5002 Palabras
Shawn. He mordido las uñas de mis manos y pies, he tratado de ocupar mi mente en otras cosas cuando salgo del trabajo, intento dedicarle el mayor tiempo posible a mi relación y ni haciendo todo eso logro sacar a Blair de mi mente, es como si ella se hubiese ensañado dentro de mi cabeza y mi corazón, incluso hace un par de días casi la llamo pero mi madre entró a tiempo a mi habitación interrumpiéndome y evitando que cometa una locura. Se supone que es solo una chica, a la cual lleve al lugar donde solía ir con mi padre, al parque donde me llevaban cuando era niño, al lago que me da paz en momentos malos, la lleve a la costa, a ver el amanecer conmigo, a hacer el amor conmigo, la chica que lleve adentre hasta el más oscuro y misterioso de mi cabeza y es que dentro de mi uso de razón nunca me puse a pensar sobre las cosas que hice juntos, las cosas que hicieron que mi lazo con ella sea más fuerte, que nuestro amor sea más intenso. Y si, me he matado tratando de entender el porqué estoy enamorado de ella si con Taylor llevo más tiempo saliendo pero por otro lado se que el amor no se cronometra, que el amor simplemente se vive y con ella...Con ella yo lo viví sin medir el tiempo. Por otro lado estoy en casa de Taylor, como les dije al no poder sacarla de mi cabeza se me dificulta tener una erección con Taylor, en mi mente solo esta Blair y siempre que beso a Taylor imagino que la beso a ella pero al abrir los ojos toda la excitación se va en un abrir y cerrar de ojos de mi cuerpo. Taylor lleva toda la semana intentando que tengamos sexo pero no puedo, ya llegue al punto en el que no pienso en ella, pienso en Blair y ya no puedo volver atrás, ya mi cuerpo está comenzando a pertenecerle a ella. Ya se porque dicen que en la distancia sabemos de que estamos hechos ya que poco a poco me estoy haciendo y siendo de su amor, de su propiedad. —Shawn, te estoy hablando.—Salgo de mi trance, Taylor suelta un gruñido lleno de frustración y se levanta de mi regazo.—Creí que decirte cosas sucias ayudarían a tu amigo pero veo que no, ni siquiera estás prestándome atención.—Comienza a vestirse, me siento y paso ambas manos por mi rostro.—Y no, no me des excusas simplemente vístete, ¿Si? Sin muchas ganas de discutir también me levanto de la cama, comienzo a buscar al rededor de la habitación toda mi ropa, al encontrarla me visto por completo a excepción de mis zapatos. Intento acercarme a Taylor pero ella da un paso hacia atrás y levanta ambas manos en señal de que me aleje, le hago caso y retrocedo dos pasos. —¿Qué está sucediendo contigo?—Me pregunta molesta, sin saber que responderle me quedo en silencio.—¿Ya no sientes atracción por mi? Tenemos casi un mes sin tener sexo y... —Solo estoy estresado.—La interrumpo un poco molesto.—El sexo no lo es todo en una relación Taylor, supéralo.—Algo harto de su actitud e intensidad tomó mis zapatos, me siento sobre la cama y me los coloco, puedo ver los pies de ella cerca de mi, al levantar la mirada esta de brazos cruzados mirándome con algo de tristeza.—Taylor, si me pareces atractiva, no hay otra chica es solo que estoy estresado, ¿Puedes por favor entenderlo y dejarme en paz?—Le pregunto con frustración. —Cumplimos un año de noviazgo hoy, Shawn.—Me recuerda, miro la habitación y comiendo a prestarle atención a la hermosa decoración que le hizo a su habitación.—Un año en el cuál planeamos cómo sería nuestra relación desde que me vaya a la universidad, como planeamos nuestro futuro juntos, el nombre de nuestros hijos, todo lo nuestro. Me volteo para no mirarla y así poder rodar los ojos con tranquilidad, paso ambas manos por mi cabeza nuevamente. —¿Ya no soy lo que quieres para tu futuro?—Escucho como su voz se vuelve débil. —Joder, ¡Solo estoy estresado!—Le grito molesto, al girarme veo cómo lleva ambas manos a su boca y comienza a llorar, genial, ahora debo consolarla.—Taylor por favor, entiende que solo es estrés, estaré bien.—Le suplico.—Ya deja de insistirme, de ser insegura y de hacer esas malditas preguntas porque lo único qué haces es estresarme más, ¿Quedo claro?—Ella limpia sus lágrimas con la punta de sus dedos y asiente. —Lo siento Shawn es solo que me aterra perder lo que tenemos.—Susurra, restándole atención asiento varias veces. —No lo perderás.—Sonrió sin mostrar los dientes.—No nos perderemos. Aunque Blair trate de que si, no lo haré, renunciaré a ella y me entregaré a ti, como siempre fue hasta que ella llegó. El teléfono de Taylor suena, ella de acerca a él frunciendo el ceño y suelta una leve risita al leer la pantalla.—¿Quieres ir a una fiesta?—Me pregunta y muerde su labio inferior. —¿Una fiesta?—Le preguntó, ella asiente.—¿Cuál fiesta? —La fiesta de cumpleaños de Blair Gray.—Alzo una ceja, obviamente sabia que ella cumplía años hoy pero me hice el que no sabía para disimular.—La reina de las cobras cumple la mayoría de edad y como era de esperarse celebrará su cumpleaños, aunque siéndote totalmente no pensé que me invitaría. —¿Por qué?—Se acerca a su armario.—No dije que iría. —Shawn, lo menos que necesito es ir sola a esa fiesta.—Responde sin mirarme. —¿Si la detestas tanto por qué iras a su cumpleaños?—Me cruzo de brazos. —Iremos.—Me corrige.—No me pierdo una fiesta y todo el mundo irá, prefiero estar ahí a que me la cuenten más luego, no perdemos nada yendo. —Mañana tengo trabajo.—Ella se gira mirándome con cara de pocos amigos. —Es solo una fiesta, no perdemos nada yendo allí. ¿O si?—Hago una mueca.—Nos vamos a divertir, alcohol gratis. —Bien, pero solo me quedare un rato.—Ella asiente varias veces con la cabeza. —¿Nos duchamos juntos?—Muerdo mi labio inferior.—Bueno, me ducharé sola de igual forma duro mucho preparándome y más cuando debo opacar aunque sea un poco a la cumpleañera. Es lo último que dice antes de salir de la habitación y dirigirse al baño, sentándome en el borde de la cama comienzo a pensar si es buena idea ir a esa fiesta. Blair. No les mentiré que aún no he salido de mi habitación, mi padre, mis abuelos y Owen han tocado la puerta un sinnúmero de veces pero yo no me he dignado a levantarme de la cama. Con el pasar de los días el efecto de la pastilla sobre mi se hace más fuerte haciéndome más difícil salir de la cama, los efectos secundarios como los escalofríos, la comezón en el brazo, el insomnio o el sueño excesivo han sido un poco fáciles de controlar gracias a mi propio autocontrol. Ya un poco más decidida me levanto con algo de dificultad de la cama, me coloco frente al espejo y estiro mi cuerpo quitando todo el cansancio y el estrés de mi, me sorprendo al ver lo mucho que se notan mis ojeras y lo feas que se ven, algo frustrada y cansa de ellas decidí ignorarla y dirigirme hacia el baño. Al entrar me desvisto por completo, abro la regadera y comienzo a llenar la tina, me acerco al lavabo y tomo uno de los cepillos, con algo de dificultad comienzo a quitarme los nudos del cabello y por ahí mismo del alma. Desde que me desperté mi teléfono no ha dejado de sonar, un montón de notificaciones, llamadas y mensajes de texto me inundan desde las 7 de la mañana pero no los contesto, me limito a centrarme en mi y en lucir bella para esa noche. Cierro la regadera y me adentro en la tina llena de agua fría, sumerjo mi cuerpo por completo perdiéndome entre el agua fría, la concentración ayuda a neutralizar el cuerpo para que soporte la alta temperatura y a la misma vez a conservar el poco oxígeno en tus pulmones, en pocas palabras ayuda al cuerpo a mantenerse más alerta. Aunque me intrigue saber si alguna de esas notificaciones, llamadas o mensajes de texto provienen de Shawn no contestaré ninguna, prefiero sanar la herida desde adentro poco a poco, sin necesidad de apresurar las cosas. Ya sintiendo que me falta el aire levantó mi cuerpo y me siento sobre la tina, paso ambas manos por mi cabello llevándolo todo hacia atrás, dirijo mis rodillas a mi pecho y abrazo mis piernas con mis brazos, recuesto mi cabeza de mis rodillas mirando a un punto fijo en el baño, a algo que imagino pero que no está. Al cerrar los ojos llegan los recuerdos de los besos, las caricias y las cosas que sentía mi cuerpo cuando Shawn estaba cerca de mi, cuando me hacía el amor, cuando me tomaba y me hacía suya, solamente suya. Muevo mi cabeza a ambos lados sacando ese recuerdo de mi mente y me levanto de la tina, lo que menos necesito es tener en mi mente algo que me recuerde a él. Entro a la ducha, abro la regadera y dejo caer el agua sobre mi cuerpo mientras me ducho y lavo mi cabello, cada vez qué pasó mis manos por alguna parte de mi cuerpo llega el recuerdo de las caricias de Shawn, concentrándome y tratando de olvidar eso cierro los ojos y comienzo a recordar cosas que me lastiman para así poder canalizar esto que ahora mismo esta hiriéndome por dentro. (...) Después de durar casi una hora bajo la ducha y colocarme ropa interior, me acerco al armario buscando algo que colocarme hasta la noche. Rindiéndome tomo un suéter rojo vino ajustado, una falda negra y unas vans del mismo color que la falda, con rapidez me visto y vuelvo al baño, vuelvo a peinar mi cabello esa vez para que se seque uniformemente y decido no maquillarme para que así mi rostro se mantenga fresco hasta la noche. Salgo del baño y respectivamente de la habitación, bajo lentamente las escaleras retrasando mi llegada al último escalón ya que no quiero ni imagine que sorpresas me depararán abajo, dándome por vencida lo hago un poco más rápido y al llegar para mi sorpresa no encuentro absolutamente nada en la sala. Me encojo de hombros y me dirijo hacia la cocina, suelto un suspiro mientras veo como mis dedos parecen pasas por haber pasado tanto tiempo bajo el agua. —¡Feliz cumpleaños Blair!—Me sobresalto al escuchar eso, levantó la mirada y para mi sorpresa, mi padre, amigas, abuelos, Owen y Baylee están detrás de la mesa, la cocina esta llena de globos, en la mesa hay un par de regalos y mi padre sostiene un pequeño pastel. —No tenían que hacer esto.—Les respondo soltando una leve risita. —Lo sabemos pero queríamos hacerlo.—Owen toma el encendedor y se acerca al pastel encendiendo las velas que forman el número 18. —No apagare eso.—Owen rueda los ojos frustrado y se acerca a mi tomándome de los brazos, me acerca a los demás colocando mi rostro casi en el pastel.—Owen.—Lo amenazo. —Dure dos horas buscando esas putas velas en el supermercado, sino las apagas te las haré tragar con todo y pastel.—Todos se quedan mirándolo confundidos.—Pide un deseo.—Me exige —No tengo nada que desear.—Me encojo de hombros. —Awww, ¿Quieres dejar dicho que sientes que lo tienes todo?—Miro a Venus confundida. —No, nada me interesa tanto como para desearlo.—Las chicas me miran algo decepcionadas.—Aunque pensándolo bien...—Me acerco un poco más a las velas y cierro los ojos, las apago pidiendo un pequeño deseo. —¿Qué deseaste?—Pregunta Lea intrigada. —Si les digo mi deseo no se cumplirá.—Les recuerdo. —¿Dormiste bien anoche? Tienes muchas ojeras.—Asiento.—Bueno, dale un abrazo a papá. —Gary, sin abrazos.—Me alejo un poco de él, me mira un poco triste y asiente bajando los brazos. —Creí que lo habíamos solucionado.—Dice en un susurro, suelto un suspiro y abro ambos brazos, el me mira sonriendo y se acerca con rapidez tomándome entre sus brazos, algo de paz y tranquilidad comienza a apoderarse de mi cuerpo, me aferro más a él apretándolo fuerte. —No me sueltes.—Le susurro cerca de su oído, sus brazos aprietan más fuerte mi cintura y siento como poco a poco el dolor de la herida interna desaparece casi por completo. —Estoy aceptando poco a poco que ya no tengo una niña, que pronto se irá a la universidad dejándome solo.—Me alejo de él y niego con la cabeza. —Creo que eres la única persona en el mundo a la cual no abandonaré.—Ambos sonreímos sin mostrar los dientes y chocamos los puños, los demás a excepción de Baylee intentan acercarse para abrazarme pero doy un paso hacia atrás.—No salí de sus bolas así que ninguno puede abrazarme, gracias.—Vuelven a acercarse como una avalancha sobre mi, me rodean mientras gritan y ríen.—Perderé la paciencia.—Los amenazo. —Okay, okay, basta de abrazos.—Dice Lea y todos retroceden.—Ya envíe los mensajes de texto con las invitaciones a la fiesta. —¿Fiesta?—Pregunta mi abuela confundida. —Mmm si, Blair hará una fiesta hoy por motivo de su cumpleaños.—Dice Baylee, la miro de reojo. —Pero no traje ropa de fiesta, demonios.—Todos reímos al escuchar a mi abuelo.—No es gracioso. —Es un poco gracioso, papá.—Mi abuelo hace una pequeña mueca y saca algo de su bolsillo, es el mismo collar que el otro día, se acerca a mi despacio. —Aunque no eres mi única nieta eres la más hermosa de todas.—Sonrió sin mostrar los dientes.—Quizá no llegamos de la mejor forma pero al hablar con tu padre y Owen. —Más conmigo que con papá.—Owen levanta la mano orgulloso. —Entendí que no eres una Lexie, ni un Gary, eres una Blair, la única Blair.—Asiento varias veces con la cabeza.—Así que pensé en hacerte un regalo único y especial.—Mi abuelo levanta el collar dándome una mejor vista, el mismo es blanco totalmente y tiene una medalla en forma de copo de nieve.—Así que tome clases de cómo hacer collares y este fue el resultado.—Levantó mi cabello, me coloco de espaldas permitiéndole algo de facilidad pasa que me lo coloqué, al sentir el frío metal contra mi cuello mi piel se eriza. —Gracias, esta realmente hermoso.—Vuelvo a sonreír. —Brilla en la oscuridad, así como brillaba el copo de nieve que te distrajo cuando esquiábamos.—Suelto una pequeña risa.—Y aún no tengo ropa de fiesta. —Papá, le dejaremos la casa a los chicos y nos iremos a una cabaña en las afueras de la ciudad hasta mañana en la noche, los chicos se quedarán solos.—Mira a mi padre sorprendido.—Iremos a cazar. —Bueno, esta bien.—Suelta un suspiro.—Cariño, vamos a arreglar nuestra maleta. —Ya la arreglé cariño.—Le responde sonriendo. —Nos vamos en una hora, quiero asegurarme de que será una fiesta tranquila.—Owen asiente varias veces.—Que limpiarán y que no romperán nada. —Lo prometemos.—Dice Owen. —Bien, dejaré mi habitación cerrada al igual que mi despacho. Se que no debería ya que habrá un montón de adolescentes con las hormonas alborotadas pero en el sótano hay alcohol, si tomaran que sea con mucha discreción y si la policía pregunta yo no dije nada.—Los chicos y yo reímos.—Estoy triste y al mismo tiempo feliz de que mi pequeña ya se toda una mujer.—Se acerca a mi besando mi cabeza.—Disfruta tu noche. —Gracias.—Los adultos salen de la cocina dejándome a solas con los chicos, Owen toma una cuchara y rápidamente comienza a comer pastel, Lea lo mira con cara de pocos amigos. —Owen por favor toma un poco en un plato como las personas normales, pareces un cerdo.—Le dice con cara de asco. —No te metas Lea, la única persona en esta casa que come pastel soy yo. Los abuelos son diabéticos, Gary detesta la azúcar y mamá no la come en grandes cantidades por miedo a que su bebe nazca con mucha energía.—Lea rueda los ojos restándole importancia. —Amiga, estás del asco. —Lea, creo que ya lo sabe.—Le responde Venus, asiento varias veces con la cabeza.—Deberías dormir un poco, ya sabes para descansar tu alma y todo eso. —No es necesario, estoy bien.—Les respondo.—¿No han sabido nada de Carter ? —Mmm, no nos hemos preocupado por saber nada de Carter.—Responde Lea con cara de pocos amigos.—¿Tú novio perfecto no recuerda tu cumpleaños? —No preguntó por eso.—Ruedo los ojos.—En fin, ¿Qué haremos hasta la noche? —Como el organizador y patrocinador de los felices 18 de mi hermana... —Hermanastra.—Lo corrige Lea. —Hermana.—Repetimos el y yo al mismo tiempo.—Ustedes solo hagan cosas de chicas, como maquillarse y esas cosas, mi equipo y yo organizaremos todo. —¿Tú equipo?—Le preguntó confundida. —Si, Smoky, Nick, un par de chicos del equipo y yo.—Responde feliz.—Será la mejor fiesta de todo el puto año, confíen en mi. Sale de la cocina como alma que lleva el diablo, si que está loco este chico. Sin ganas de escuchar a las chicas o de comentarles algo respecto a mi imito la misma acción de Owen aún sabiendo que ellas irán detrás de mi. Carter. Después de haber pasado estos día buscando el regalo perfecto para Blair puedo felizmente decir que lo encontré o al menos eso creo. Quería venir temprano a su casa sorprenderla junto a las chicas pero considerando el hecho de que tuvimos una pequeña pelea bueno, una pequeña discusión el otro día en el armario del maestro no creía conveniente aparecerme con las chicas ya que sentí que se podría poner incomodo. Me armo de valor, salgo del auto, cierro la puerta detrás de mi, paso ambas manos por mi cabello acomodándolo, me quedo de pie a pocos centímetros de la entrada de la casa de Blair, esperando que Owen por fin logré sacarla de su casa y así poder mostrarle la sorpresa. Cuando la puerta principal se abre siento una pequeña electricidad recorrer mi cuerpo pero trato de mantener la compostura, el le da un pequeño empujón a Blair sacándola por completo de la casa y cerrando la puerta detrás de el. Ella se acerca a mi lentamente, cada vez que se aproxima noto sus enormes ojeras y lo pálido que esta su rostro pero trato de disimular un poco mi asombro, al llegar frente a mi muerdo mi labio inferior antes de comenzar a hablar. —No sabía si debía aparecerme por aquí hoy, la verdad aún creo que es una mala idea considerando el hecho de que la última vez que estuvimos juntos tuvimos una discusión y yo no fui tras de ti algo que me hizo sentir como un idiota y bueno yo me esmere buscado el regalo perfecto que compensará...—Sin dejarme terminar atrapa mis labios en un profundo beso, llevo mis manos a su cintura atrayéndola más a mi mientras que las de ella van a mi cuello. —No me des tantas explicaciones.—Se aleja un poco de mi, asiento sonriendo, me separo de ella, Grey da un par de pasos hacia atrás, abro la puerta del asiento del copiloto dejando a la vista el enorme arreglo de rosas rojas que ocupa todo el asiento, ella lo mira sorprendida sin poder creerlo.—Carter esto es... —Silencio.—De mi chaqueta saco la pequeña cajita roja, la abro, ella se acerca un poco más viendo qué hay en su interior, toma el brazalete dorado entre sus manos examinándolo. Se queda algo asombrada al ver el libro que está en el centro del brazalete, me extiende su mano, lanzo la caja a algún lugar de auto y le coloco el brazalete en la muñeca. —Es un libro de matemáticas.—Le respondo sonriendo, ella examina nuevamente el dije y suelta una risita.—Representa la razón por la cual estamos aquí hoy, tus tutorías.—Al percatarse de que el libro abre frunce el ceño al ver las letras qué hay en el.—Dice te amo en todos los idiomas.—Sonríe.—Se que es sencillo y que... —Me encanta.—Vuelve a abrazarme, rodeó su cintura con mis brazos.—Es un regalo muy hermoso y obviamente significa algo especial para ti y para mi, gracias.—Le sonrió sin mostrar los dientes. —¿Lista para tu fiesta de cumpleaños?—Hago una mueca. —Es más una fiesta de Owen pero podríamos decir que si.—Continua mirando el brazalete.—¿Vendrás? —Por supuesto, no me perdería la fiesta de cumpleaños de mi novia.—Acaricio su mejilla.—¿Estás bien? Te noto algo... —Estoy bien.—Me interrumpe.—Y por favor deja de preguntarle a Smoky si estoy comprándole drogas, no lo estoy haciendo.—Ruedo los ojos alejándome un poco de ella. —Siento que me mientes, tu desgaste físico deja mucho que pensar.—Ella se acerca al auto y toma el enorme ramo de rosas, con cuidado vuelve a colocarse en su lugar.—Blair —Hablamos en la noche.—Se gira y comienza a caminar hacia su casa, paso ambas manos por mi rostro pensando si debería irme a casa o entrar a resolver las cosas. Aunque la segunda opción es la más conveniente siento que no es lo que debería hacer. Dándome por vencido cierro la puerta del asiento del copiloto y camino hacia la del piloto con una fuerte intención de irme a casa. Desconfío de ella en estos momentos ya que el presentimiento de que está consumiendo drogas no sale de mi cuerpo aunque muy en el fondo espero equivocarme. Blair. La música esta tan alta que puede escucharse aquí, en mi habitación, la última habitación del largo pasillo que conforma la segunda planta, me tome una pastilla y la mitad de otra, necesito estar feliz esta noche, necesito poder disfrutar mi cumpleaños al máximo y demostrarle a todos que disfruto tener 18. No he tenido tiempo para pensar en que ya soy toda una adulta y en que pronto la vida que conozco acabará para que así pueda comenzar la vida nueva, la vida en la universidad lejos de Cotton, lejos de la ciudad y de todos. Aún estoy procesando que hoy es mi cumpleaños, que hoy es el día que seré el centro de atención total y no me molesta ya que realmente soy el centro de atención todos los días. Terminando de alistarme me detengo frente al espejo, fijo mi mirada en las definidas curvas que se me marcan a causa del ajustado vestido n***o, mis tacones rojos y altos me hacen ver como toda una perra inalcanzable, el perfecto maquillaje que cubre por completo mi desgaste facial y las hondas que le dan cierto s*x-appeal a mi look, el vestido es tan corto que si me siento podrían ver mi ropa interior, solo llega un poco más abajo del trasero. Las chicas bajaron hace un momento dejándome sola, imitando su acción abro la puerta de mi habitación saliendo de ella, probablemente tenga algo de sexo hoy así decido cerrarla sin colocarle el seguro, como la subida a la segunda planta esta rotundamente prohibida no hay nadie. Intentando acostumbrarme a los extravagantes tacones comienzo a caminar como diva, con cuidado bajo los escalones sin perder el glamour, mientras mas me acerco a la primera planta mas aumentan mis nervios y el efecto del éxtasis en mi sistema. Al llegar a la primera planta las personas se acercan a mi en cambio no me abrazan, solo me felicitan y yo en un susurro les agradezco, le arrebato el vaso a uno de los chicos que cruza a mi lado, al notar que soy yo se limita a sonreír y sigue su camino, le doy un par de tragos largos y frunzo el ceño al sentir el sabor del tequila quemarme la garganta. Me quedo pasmada al ver a Taylor, sus amigas y Shawn entrar por la puerta principal, Pearl y Dianne entran con rapidez a la sala mientras que Taylor sostiene fuerte el brazo de Shawn y con algo de brusquedad lo hace caminar hasta quedar frente a mi, ella lleva un vestido ajustado color pastel y su cabello rubio detrás de su espalda, lleva poco maquillaje y unos tacones un poco bajos. —Feliz cumpleaños.—Sonríe sin mostrar los dientes, lamo mi labio inferior y suelto una leve risita. —No sentí hipocresía, ¿Ese es mi regalo de cumpleaños?—Le pregunto, de reojo veo como Shawn gira su mirada a otro lado. Mi corazón se rompe un poco al ver como ambos entrelazan sus dedos. —Si, vine practicándolo todo el camino.—Sonríe hipócritamente. —¿A tu novio le comió la lengua el ratón?—Le pregunto tratando de que el me vea, al escuchar mi pregunta él gira la cabeza, su cara se pone dura desde que nuestros ojos conectan. —Feliz cumpleaños.—Dice con algo de frialdad, sonrió sin mostrar los dientes. —Disfruten la fiesta.—Le respondo en el mismo tono de voz, me alejo de ellos adentrándome en la sala, para mi mala suerte ambos venían detrás de mi y ahora también están aquí. —¿Como estás?—Me giro con brusquedad, Smoky me mira con cara de pocos amigos desde que nuestras miradas chocan.—Feliz... —He escuchado esa frase mucho hoy, no la repitas por favor.—Le pido y después le doy un trago a mi vaso. —Tengo algo para ti.—Saca una pequeña bolsa transparente de su bolsillo.—Lo llamó la cajita feliz.—Examinó detenidamente el polvo blanco qué hay en su interior.—Es un regalo de cumpleaños.—Muerdo mi labio inferior, extiendo un poco la mano para tomarlo. —Disculpa, ¿Podrías decirme dónde está el baño?—Smoky esconde la bolsa nuevamente en su bolsillo, se aleja de mi no sin antes darme una corta mirada, ruedo los ojos, al girarme me percato que Shawn está detrás de mi con Pearl a su lado. —Al final del pasillo.—Le respondo, el se queda viéndome fijamente. —¿De cual de todos los pasillos que tiene tu casa?—Me pregunta ella con un tono de voz irritante. Sin responderle comienzo a caminar, giro la cabeza un poco para ver si ambos me están siguiendo y efectivamente lo hacen, saliendo de la sala y sonriéndole a todo aquel que me saluda llegamos al baño de visitas, al girarme nuevamente me percato de que ya Pearl no esta junto a él, que solo esta el. Me toma fuertemente del antebrazo, abre la puerta, con brusquedad me adentra y después entra el cerrando la puerta con seguro, hago un movimiento fuerte soltándome de su agarre, el se coloca frente a la puerta impidiéndome salir. —¿Qué te iba a dar aquel chico?—Se cruza de brazos, lo miro alzando una ceja. —No es de tu incumbencia.—Le respondo.—¿Puedes quitarte? Necesito salir.—El toma el vaso que está en mi mano y lo lanza a algún lugar del baño.—¿Qué te sucede, estás loco? —Te pregunté que diablos te extendía ese chico.—Me escupe. —Y yo te dije que no es de tu puta incumbencia.—Le respondo molesta, suelto un suspiro al sentir como las pastillas están haciendo su efecto en mi. —No te dejare ir hasta que me digas.—Me encojo de hombros, acerco mi cuerpo al lavabo sentándome sobre el. —Me pondré cómoda pues duraremos toda la noche aquí.—Me cruzo de brazos, recuesta su cabeza de la puerta y cierra los ojos.—Tu novia de seguro esta buscándote. —Lo se, tú novio rico probablemente también esté buscándote.—Ruedo los ojos. —Seguramente para regalarme algo que valga todo tu sueldo.—Se acerca con rapidez colocándose frente a mi, nos quedamos viéndonos fijamente.—Awww, ¿te dolió lo que dijo? —Puede ser que me haya dolido tanto como te dolió verme llegar con Taylor tomada del brazo.—La sonrisa de satisfacción se borra de mi rostro, coloco mis dos manos en su pecho y lo empujó alejándolo.
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