44. Los abuelos Gray

3503 Palabras
Blair. Las ganas enfermizas de llamar a Shawn están consumiéndome por dentro, estos días han sido largos ya que después de que se va el efecto de la pastilla caigo en la realidad y descubro algo nuevo acerca de mis sentimientos. Con el pasar de los días no se olvida, se vuelve más difícil, más complicado y extraño, ¿A todo esto era que le tenía miedo mi madre? ¿A que me convirtiera en esto? En una persona tan dependiente de un sentimiento tan simple, tan innecesario, tan vacío, a que me convirtiera en alguien como mi padre. Hoy mis abuelos llegan a la ciudad y tendremos un almuerzo familiar donde ellos conocerán a la embarazada Baylee y a Owen, aunque me negué ya que no, no quería, ir al final mi padre me convenció después de un largo discurso sobre lo importante que es pasar tiempo con los abuelos y más si vienen desde otra ciudad a vernos. Gracias por chantajearme papá. La puerta de mi habitación se abre, me levanto de la cama con rapidez y comienzo a caminar hacia el baño, ni siquiera note quien fue que entró.—¿Estás lista?—Suelto un suspiro al notar que es Owen, recuesta su cuerpo del marco de la puerta mientras me ve fijamente.—¿Qué te sucede?—Pregunta algo intrigado. —No dormí mucho anoche.—Al mírame en el espejo entiendo por completo la razón por la cual pregunta, mi cara está sudada, tengo ojeras y la piel más pálida de lo normal, parezco una persona con anorexia de lo horrible que me veo. Saco mi pequeña bolsa de maquillaje de una de las gavetas, me aplico algo de base, corrector de ojeras, un poco de polvo para fijar, algo de contorno, sombra marrón sobre los ojos y algo de brillo labial, sacó el frasco de pastillas donde escondí las de éxtasis para que Owen no se de cuenta, tomo una introduciéndola a mi boca con rapidez, lleno el vaso con agua y me la tomo. —¿De que es esa pastilla?—Pregunta acercándose, guardó el frasco nuevamente en la gaveta y la cierro.—Blair. —Son aspirinas, me duele la cabeza.—Encojo mis hombros, algo inconforme con mi respuesta se aleja de mi.—¿Qué haces aquí? —Ya debemos irnos.—Me dice.—Lo que sea que te esté quitando el sueño debe irse pronto ya que con maquillaje tu rostro se ve cómo sino tuvieses nada puesto. —Esa es la idea, que sea ligero.—Le respondo como si fuese obvio. —Lo se solo que así se ve tu rostro sin maquillaje, se ve perfecto pero sin el pareces una drogadicta en recuperación.—Ruedo los ojos. Mejor dicho una chica que está apunto de caer, querido Owen. —Eres hermosa.— Le sonrió sin mostrar los dientes.—Una jodida belleza. —Si me dices que soy arte te lanzaré agua.—Ambos comenzamos a reír.—Gracias. —Las chicas hermosas no agradecen, dicen lo sé.—Muerdo mi labio inferior.—Venga que me dijeron que tus abuelos son divertidos. —Están algo locos, en realidad.—Le digo saliendo del baño.—Pero si, son divertidos. —Pues, ¿Qué esperamos? ¡Hora de irnos!—Dice como un niño pequeño y sale de mi habitación. Como dos niños pequeños corremos por el pasillo, y las escaleras, entre risas y nuestra actuación de niños pequeños, al llegar al ultimo escalón por el efecto de las pastillas pierdo el equilibrio, con rapidez Owen se coloca frente a mi sosteniéndome entre sus brazos, suelto una carcajada mientras que el me mira algo confundido, al parecer los medicamentos están comenzando a hacer efecto en mi. Giro mi cabeza hacia la sala, mis abuelos están de pie mirándome algo confundidos y al mismo tiempo asombrados, me incorporo correctamente, pongo mi cara de seriedad y lamo mi labio inferior. —¿No saludarás a tus abuelos?—Me pregunta, sonrió sin mostrar los dientes, me acerco a mi abuela dándole un fuerte abrazo y después al abuelo, ambos me miran sonrientes.—Siento que han pasado años desde la ultima vez que te vi.—Mi abuela acaricia mi mejilla. —Estuve allí en el verano.—Le respondo riendo.—¿Cuanto tiempo se quedarán?—Una fuerte comezón aparece repentinamente en mi brazo, disimuladamente comienzo a rascarme, todos me miran algo confundidos. —Bueno, el tiempo que tu padre y su prometida nos permitan.—Responde mi abuela sonriendo.—Tu debes ser Owen, que muchachito tan apuesto.—El se acerca y le da un corto abrazo. —Un placer señor y señora Gray.—Abuelo niega con la cabeza. —Nos puedes llamar abuelos.—Owen sonríe y yo sigo rascándome el brazo hasta más no poder, ¿Por qué diablos me pica tanto?—¿Estás bien, copito? —¿Copito?—Pregunta confundido, suelto un suspiro, mi abuelo me mira y después lo mira a él. —Cuando Blair era pequeña... —Por favor no lo cuentes.—Ruedo los ojos interrumpiéndolo mientras sigo rascando mi brazo. —La lleve a esquiar conmigo, mis colegas y sus nietos, ningún niño lo logro pero ella si en menos de media hora ya estaba esquiando por si sola pero se distrajo con unos copos de nieve, ella decía que los veía de forma diferente, que veía la forma del copo y por eso se cayó rompiéndose la nariz, por eso tiene el tabique desviado.—Owen ríe y lo miro con cara de pocos amigos.—Y desde entonces es mi copito de nieve.—Le sonrió sin mostrar los dientes. —Escuche que Lexie estuvo por aquí, vaya sorpresa.—Dice mi abuela cruzándose de brazos. —Si, ya se fue. —¿Y se despidió?—Niego con la cabeza.—Típico de esa arpía, ¿Y como se porto estando aquí? ¿Te molesto mucho Baylee? —Solo un poco pero tenía sus razones.—Se encoge de hombros.—Que tu ex abogada esté con tu ex esposo y sea madrastra de tu hija no debe ser fácil. —No eres mi madrastra.—La miro con asco.—Eres la prometida de Gary, no somos familia. —Todavía, en Enero será una Gray al igual que nosotros, copito.—Mi abuelo me guiña el ojo. —No puede ser.—Paso ambas manos por mi rostro, lo había olvidado. —Y tu padre está esperando un hijo, así que no serás su única Gray. —Pero si la única Blair, abuelito.—Le digo. —Veo que no has cambiado ni un poco, al parecer aún no aceptas el compromiso y casamiento de tu padre.—Responde mi abuela. —Es difícil ver a tu padre comprometido después de salir durante cuatro años con chicas de 20, no me culpen. —Y no lo hacemos pero casi estas cumpliendo la mayoría de edad y deberías comenzar a tomar actitudes de una chica mayor que casi se va a la universidad, ¿No crees?—Me ataca mi abuela. —Creo que yo puedo corregir y educar a mi propia hija.—Me defiende mi padre. —Lo haces perfecto, lo haces tan bien que ella no te respeta, te pisotea y pisotea tu compromiso, un poco de ayuda estos días no te vendría mal.—Se encoge de hombros.—Aún necesitas a Lexie ya que ella era la única que podía controlarla pero ella no está interesada, en cambio yo si. —Encuentro esta conversación muy innecesaria.—Río sin gracia.—Tengo mis razones para detestar a la mujer que está de pie frente a ustedes, su hijo las sabe y por eso no la defiende, me apoya. Se que están felices de que su hijo haya encontrado a una mujer "buena" pero para mi Baylee no es nadie, su presencia aquí no cambiará eso. Y nunca necesité a Lexie para ser lo que soy ahora, lo aprendí sola.—Les guiño el ojo.—Con su permiso no iré a desayunar con ustedes, tengo cosas que hacer. —Blair.—Ignorando la voz de mi padre sigo caminando hacia las escaleras. —¿Ves que tu hija no te respeta?—Cansada de escuchar esa oración vuelvo a girarme en dirección a la sala con intención de atacar. —Blair no.—Me pide Owen. —¿Para que vinieron?—Me cruzo de brazos.—¿Qué hacen aquí?—Los ataco. —Para las fiestas.—Responde mi abuela como si fuese obvio. —¿Fiestas? En esta casa no celebramos navidad desde que se fue mi madre, nos vamos para el retiro de invierno y se que ustedes no irán a eso. —No, tu padre si porque es el director y obligatoriamente debe estar ahí pero Baylee y nosotros nos quedaremos aquí reunidos con su familia.—Ruedo los ojos.—Por cierto, feliz cumpleaños Blair. —Aún faltan un par de días.—Mi abuelo saca un collar de su bolsillo, lo miro y después lo veo a él, ignorando por completo su regalo salgo de la sala con dirección a mi habitación. Ya sintiendo el efecto de las pastillas comienzo a tambalearme y marearme un poco, paso ambas manos por mi rostro tratando de incorporarme y no caer al suelo. ¿Que diablos les ocurre? Estuve todo el verano con ellos y aunque no fue una buena estadía lo disfruté al menos un poco, obviamente el motivo no fue pasar tiempo de calidad con ellos sino tratar de encontrarme a mi misma aunque al final no hice ninguna de las dos. Carter. Con toda la discreción posible Nick y yo entramos a los vestidores, tratando de no hacer ningún ruido saco la llave del casillero de smoky de su bolsa, me acerco a su casillero tratando de abrirlo pero es imposible ya que aparte del candado tiene una contraseña, suelto un suspiro frustrado, me rindo sentándome en el suelo, paso ambas manos por mi rostro mientras que Nick se queda viéndome fijamente. —¿Ya te rendiste?—Pregunta con cara de pocos amigos, niego varias veces con la cabeza.—Es tu novia Carter, la vida y el futuro de ella están en juego gracias a Smoky. —No es porque sea mi novia, es Blair.—Hago una mueca.—Una chica demasiado inteligente como para caer en un mundo así, la conocemos Nick y sabemos, yo sé que ella no sería capaz de algo así. —No sería capaz pero Smoky si, y tengo este jodido presentimiento que no sale de mi, hermano confía en mi, se que ambos la conocemos, tu la conoces mejor que yo porque imagínate ya has estado den... —Nick.—Ruedo los ojos. —Lo siento, lo siento.—Levanta ambas manos rindiéndose.—El punto es que la vi entrar a esa habitación, ¿Tu no has notado algo diferente en ella? Tratando de hacer memoria recuerdo el amor repentino que le surgió hacia mi, los te amo, los besos, los abrazos y querer pasar tiempo conmigo, ella en su sano juicio nunca ha querido pasar tiempo conmigo, frunzo el ceño al darme cuenta de que si, de que ella ha estado diferente. —Si ha estado diferente, ahora me ama.—Le respondo en un susurro, ¿Como no me había dado cuenta? —¿Y eso que tiene que ver?—Lo miro fijamente. —Ella antes no me amaba.—Le respondo en el mismo tono.—O al menos no me lo demostraba como lo está haciendo ahora.—Hago una mueca. —¿Y que haremos entonces? —No se, esperar hasta su cumpleaños.—Me encojo de hombros.—Ahí podremos entrar a su habitación y buscar. —Cierto, casi cumple 18.—Choca la palma de su mano con su frente.—¿Y que le regalaras? —Aún no se.—Suspiro.—Tal vez un fin de semana en un centro de rehabilitación.—Suelta una carcajada, a ver mi cara neutra de emociones deja de reír. —¿Es en serio?—Alzo una ceja. —Considerando todo lo que está sucediendo, ¿Tú que crees?—Se encoge de hombros, le extiendo mi brazo y con su ayuda me levanto del suelo. —Debemos seguir practicando, los reclutadores de las universidades casi llegan.—Miró por última vez el casillero de Smoky y salimos hacia el campus. Sin sacar a Blair y sus cambios de mi cabeza trato de concentrarme lo más posible en los ejercicios, Frederick ha buscado la manera de acercarse a mi pero desde que lo miro fijamente a los ojos retrocede, aún estoy tratando de entender que perdí a mi mejor amigo, que el quiso follarse a la chica con la que salgo y que...Y que ella lo encubrió para que yo no deje de ser su mejor amigo. —Creo que deberías hablar con el.—Me dice Smoky, lo miro alzando una ceja.—Sé que por mi culpa fue que te enteraste de todo, lo lamento.—Sonríe sin ganas. —Seme totalmente honesto Smookilinski Grander.—Me mira con cara de asco. —Jamás digas mi nombre completo.—Me ordena.—Ambos comenzamos a correr nuevamente. —¿Le estás vendiendo MDMA a mi novia?—Muerde su labio inferior.—Somos amigos. —No somos amigos.—Alza una ceja. —Somos compañeros, estamos en el mismo equipo de baseball, iremos a la misma universidad.—Se detiene en seco colocándose frente a mi. —No estoy vendiéndole drogas a tu novia, no se que mierda es que Nicholas está hablando de mi pero no estoy haciendo eso, ¿Quedó claro?—Lamo mi labio inferior y asiento.—Deberías preocuparte por tu beca y no por tu novia.—Es lo ultimo que dice antes de comenzar a correr nuevamente dejándome solo a mitad de la pista. —¡Hayes!—Escucho la voz del entrenador.—¿Por qué te detienes? ¡Sigue corriendo!—Me ordena, suelto un suspiro y vuelvo a correr nuevamente. ¿En que estás metida Blair Gray? (...) Después de haber entrenado toda la mañana el reclutador de la universidad para la cual estoy solicitando una beca quedo fascinado conmigo al igual que con mis amigos que también están optando para esa universidad. Por primera vez en meses no pensé en Blair, solo pensé en ser el mejor y en impresionar a todos los que estaban viéndome, el reclutador me dijo que sabré su decisión dentro de una semana así que estaré ansioso y al mismo tiempo nervioso ya que mi futuro está en sus manos. De lejos veo cómo Blair casi corre por los pasillos, ¿Qué hace aquí? Mierda, olvidaba que hoy le entregan la carta para saber si su beca fue aprobada, con rapidez me acerco a ella sosteniéndola en mis brazos ya que casi cae al suelo, ella suelta una enorme carcajada y se incorpora nuevamente. —¿Estás bien?—Le pregunto, sostengo su cara con mis dos manos, ella deja de reír y asiente levemente.—¿Te aceptaron? —Abriré la carta luego, cuando mis amigas reciban las suyas.—Me sonríe.—¿Como te fue? —Creo que bien.—La abrazo fuerte.—¿Como estás? —De maravilla.—Se aleja nuevamente de mi, su cara cambia de felicidad a sorpresa en pocos segundos, veo que está observando un punto fijo sobre mi hombro, giro un poco la cabeza y veo a Shawn caminar por los pasillos con Taylor, miro nuevamente a Greyson la cual esta de pie sin ningún tipo de reacción, chasqueo mis dedos frente a su rostro y sale de su trance. —¿Segura que estás bien?—Ella rueda los ojos. —Si, ya deja de preguntarme eso.—Tomando mi mano comenzamos a caminar hacia uno de los salones, ella entra al primero que encuentra desocupado y después entro yo cerrando la puerta detrás de mi. Blair se acerca al escritorio del maestro y se acuesta sobre el, abre un poco las piernas mientras se recuesta de sus codos para poder verme, quedo estupefacto al ver que no lleva ropa interior debajo de su corta falda.—¿Me follaras o que? —Blair aquí hay cámaras.—Le recuerdo. —Están apagadas en las aulas que no están utilizando, aquí tomamos álgebra avanzada, no hay cámaras. Me acerco a ella hundiéndome en el hueco qué hay entre sus piernas, ella muerde su labio inferior mirándome ok excitación y deseo. —Por favor.—Susurra abriendo más sus piernas, sin poder resistirme la tomo de la cintura levantándola del escritorio, ella enrolla sus piernas en mi cintura. Abro la puerta del armario de maestros, entrando con ella en mis brazos. Cierro la puerta con seguro detrás de mi, recuesto la espalda de Blair de la puerta, separó un poco más sus piernas y alzo un poco más su cuerpo para que sea más fácil, si respiración se vuelve agitada y desesperada. Con una mano bajo un poco mi pantalón y saco mi m*****o de mi bóxer, ella agarra ambos lados de mi cabeza besándome ferozmente, con mi mano trato de ubicar su entrada y ya con mi m*****o totalmente erecto entro en ella sin piedad, Blair suelta un fuerte gemido que es rápidamente callado por mis labios. Con mis manos agarro su trasero ayudándola a saltar sobre mi pene, a pesar de la oscuridad y la dificultad estoy disfrutando con cojones este encuentro en el armario del maestro. Ella dirige sus manos a mi cuello clavando sus uñas en el mientras me besa con deseo, ganas y excitación, sus manos recorren mi espalda y aprietan mi cabello halando de él y haciendo he me excite a tal punto de darle mas fuerte, más brusco, puedo sentir como mi pelvis choca fuerte con la suya, como ella trata de silenciar sus gemidos con nuestro beso y como se aferra a mi, a mi espalda. Su cuerpo comienza a temblar, ella suelta un último gemido y esconde su cabeza en mi cuello, muerdo mi labio inferior mientras siento todos mis fluidos caer en su interior, con las manos algo adormecidas la bajo de mi cintura, pasando las manos por las esquinas de la puerta busco el interruptor, al encontrarlo enciendo la luz. Quedó sorprendido al ver la cara de Blair, noto que por el sudor todo el maquillaje que llevaba se corrió, sus pupilas están dilatadas, tiene ojeras casi púrpuras, su cara está pálida como una persona con anorexia, ella nota la forma en la que la miro y pasa ambas manos por su rostro, al darse cuenta del sudor y del maquillaje intenta salir pero bloqueo la puerta con mi mano. —Debo irme.—Es lo único que sale de tus labios. —¿Qué te sucede?—Le pregunto preocupado. —Nada. —¿Nada?—Preguntó un poco molesto.—Estas pálida, tienes ojeras y... —Solo no he dormido bien, la beca me tiene preocupada.—Responde con rapidez.—¿Ya puedo irme?—Muerdo mi labio inferior.—¿Por favor? —Te amo, ¿Lo sabes verdad?—Desvía la mirada al suelo.—Y si estás mal, si necesitas algo de mi no dudes en pedírmelo, si te sucede algo no dudes en contarme, soy tu novio, tu amigo.—Le recuerdo, ella se gira dándome la espalda. —Por favor.—Repite. —Se lo que sucedió con Nilsen, ya no somos mejores amigos y aunque esté algo molesto contigo por no contarme entiendo el motivo por el cual no lo hiciste.—Ella suelta un suspiro.—Blair, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, ni la beca, ni la universidad, ni el baseball me importan tanto como me importas tú.—Lamo mis labios.—Te amo Blair. —Yo también te amo, Carter.—Quitó mi mano de la puerta, ella se gira, aún sigo sorprendido por cómo se ve su rostro.—Tú también eres una de las personas más importantes en mi vida, solo de ver la forma en cómo mi amor actúa en ti me hace querer, me obliga a querer darte todo lo que pueda y mereces. ¿Merezco? —Mereces todo mi amor, cariño, sexo y atención, eso te estoy dando pero por favor no me exijas que te de más de lo que puedo ofrecerte.—Sin esperar mi respuesta sale del armario cerrando la puerta con fuerza. Recuesto mi cabeza de la puerta y cierro los ojos. "No me exijas más de lo que puedo ofrecerte." ¿Que querrá decir con eso?
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