4. Soy Blair.

2349 Palabras
Blair. Golpeo una y otra vez el saco de boxeo sin detenerme, siento que estoy golpeando la cara de la perra de Taylor, de mi madre y hasta la cara de mi mismo padre pero, al imaginar la de Taylor hace que le pegue aún más fuerte y que tenga más energía. ¡Diablos! Al menos sirves algo bueno Taylor, para vengarme y para imaginar que tu cara de cerda es mi saco de boxear. Me coloco en forma de sentadilla y tomo un respiro, con parte del guante limpio el sudor que cae por mi frente. Algunos domingos suelo venir a sacar toda la ira que llevo dentro, como Carter me sirve para pensar, el boxeo me sirve para creer que el saco que está frente a mi es la cara de las personas que en este preciso momento tengo ganas de golpear. A mi madre por ser una desgraciada, a Taylor por ganarme por primera vez en toda mi vida y a mi padre por casarse de nuevo y por último a Carter por creer que no soy lo suficientemente atractiva como para llamar la atención de Shawn. —Tienes muy buena técnica para ser mujer.—Levantó la mirada, sonrió en mis adentros al ver a Shawn de pie frente a mi, no tiene camiseta y solo tiene sus guantes y unos pantalones deportivos.—¿O solo es así con el saco? —¿Quieres probar?—Pregunto, me levanto del suelo, le lanzo el primer gancho, lo bloquea y con su mano derecha me da un leve golpe en el estómago. —No golpeo mujeres.—Le lanzo un golpe en el abdomen haciendo que se queje un poco.—Aunque considerando que tienes casi la fuerza de un hombre podría considerarlo.—Me lanza un puñetazo pero me agacho dándole en el abdomen de nuevo, suelta un gemido un poco más audible que el último. —No te distraigas y no hables con el contrincante.—Le tiro otro golpe al rostro, lo esquiva, me lanza un gancho y también lo esquivo, aprovecho su pequeña distracción para darle un puñetazo en su mejilla izquierda. Vaya vaya querido Shawn, ¿Quien diría que te iba a conocer en un gimnasio? Al parecer ya tenemos la primera cosa en común, el boxeo. Y pensar que varios minutos atrás imaginaba que el saco era la cara de tu novia, que mi puño estaba destrozándole el rostro. Luego de esquivar varios golpes le doy un último gancho que lo hace caer al suelo, levantó ambas manos en señal de victoria. ¿Que creían? ¿Qué por ser hombre iba a ganarme? Pues no, se los dije, soy buena en cada cosa que hago, soy espectacular. —Acaban de patearte el trasero Shawn.—Escucho a alguien decir fuera del ring, lo miro a los ojos y si, esta sorprendido, me quito uno de los guantes y le extiendo la mano para ayudarlo a levantar, también se quita el suyo, con mucha fuerza lo ayudo, ya al levantarse le sonrió en el rostro victoriosa. Esa es la satisfacción de la que hablo. —¿Cómo diablos sabes boxear tanto?—Pregunta sorprendido.—Yo te he visto en algún lado. —Si, me serviste un horrible café.—Le respondo y alza una ceja. —Ni siquiera te tomaste el café, tú y tus amigas se fueron sin siquiera probarlo. —Al parecer notaste cuando me fui.—Me acerco a la esquina del ring y tomo mi toalla, seco todo mi rostro, al girarme me sobresalto ya que Bruno está de pie.—Que susto me diste. —No fue que estuve fijado en ti ni mucho menos.—Encoge sus hombros.—Es solo que debo estar pendiente de quien entra y quien salí de allí. —Mmm, entiendo.—Respondo. —Aún no me dices cómo diablos eres tan buena. —Soy Blair. —¿Y eso qué?—Pregunta sin interés. —Soy buena en todo lo que hago.—Me alejo de él saliendo del ring, puedo sentir su mirada fija en mi. —Espera.—Ruedo los ojos girándome.—Eres muy arrogante, ¿No crees? —Si, lo sé.—Sonrió, me giro otra vez. —Espera. —Sino me invitarás a comer algo no sigas deteniéndome.—Le digo mientras giro nuevamente. —Tengo novia, no invito a chicas a comer. Tienes un punto a tu favor Taylor, el no niega que eres la zorra que tiene en su corazón. Vuelvo a encogerme de hombros restándole importancia a su comentario, no les negaré que me quede esperando que me gritara de nuevo al momento de girarme pero no lo hizo, simplemente me dejó ir, aunque lo bueno de todo es que ya sé dónde encontrarte y cómo llegar a ti. Me acerco a la chica que está en recepción, su cabello rizo y su perfecto cuerpo moldeado, se nota que le saca muchísimo provecho su trabajo en el gimnasio. Me mira alzando la ceja derecha unos segundos antes de teclear algunas cosas en el computador. —¿Qué días viene?—Pregunto. —Es nuevo, los domingos.—Hago una pequeña mueca con los labios. Vuelvo a centrar los ojos en el ring, ahora mismo está golpeando el mismo saco de boxeo que yo golpeaba hace pocos minutos atrás. ¿Que haré para acercarme a ti Shawn? ¿Qué debo hacer para llamar tu atención hacia mi? Ya se que a ambos nos gusta boxear, te tendré aquí los domingos pero no quiero que tenerte a mis pies me tome tanto tiempo, necesito pensar en algo que me ayude a atraerte un poco más, a llamar mas tú atención hacia mi. Al no tener a Carter aquí para que me ayude a pensar con claridad. Entro a los vestidores con la intension de darme una ducha y refrescar mi cuerpo, me desvisto lentamente, odio cuando la ropa sudada se adhiere al cuerpo y más la deportiva. Saco mi bolsa deportiva del casillero e introduzco la que ya me quite, tomo la toalla, me acerco a la regadera y la abro. El agua fría cae sobre mi cabello trenzado y todo mi cuerpo, paso ambas manos por mi rostro tratando de despejar mis ideas. Luego de varios minutos debajo de la ducha, tomo la toalla y envuelvo el cuerpo en la misma, la puerta se abre dejándome ver al mismísimo Shawn en persona, alzo una ceja y pongo la cara más pervertida que tengo claro, la hago sin parecer acosadora. —Lo siento, no sé cuál es el vestidor de hombres.—Se excusa. —Son Unisex.—Miento. —¿En serio?—Comienzo a reír a carcajadas a ver la cara de seriedad que pone. —No, los de hombres están al fondo.—Respondo. —Gracias.—Sonríe.—Soy Shawn. —Lo sé, me serviste un horrible café. —No digas que es horrible ya que ni siquiera lo probaste. —No tengo que probarlo para saber que es horrible. —¿A si? ¿Y como supiste que era horrible entonces?—Se cruza de brazos. —Porque me lo serviste tú. —¿Y ya por eso estaba horrible? —Si, lo hizo un chico que piensa que porque le dije que me invite a comer algo ya me interesa.—Frunce el ceño.—Eso hace que tú seas horrible y que tú café también. —Disculpa es solo qué no quería que las cosas se mal interpretaran y creía que yo te interesaba. —Soy Blair Gray, yo no muestro interés por un sexo tan débil como el masculino. —¿Sexo débil? —Te gané boxeando y sólo utilicé algunos ganchos. —Me agarraste fuera de práctica. —Si, seguro.—Digo riendo.—¿Te enseño a Boxear así? —¿Qué? —Ya me escuchaste. —No gracias, el entrenador me enseñará. —Entonces no estabas fuera de práctica, tan solo no sabes boxear. —No bueno, si.—Lame su labio inferior.—Gracias por indicarme donde están los vestidores. —No hay de que.—Se queda unos segundos en la puerta.—¿Te quedarás ahí a ver cómo me desvisto o qué? —No.—Cierra la puerta del vestidor marchándose. Shawn. (OMG SU PRIMER POV'S) Pasó ambas manos por mi rostro, vuelvo a mirarme en el espejo otra vez, estoy cansado y lo único que quiero es dormir todo el día. El domingo es el único día de la semana que tengo libre así que disfruto quedarme en casa y cuidar a mamá pero Taylor me metió en la cabeza la grandiosa idea de practicar algún deporte aparte del básquetbol que me ayude a canalizar mi ira. Aunque no pensé que en aquel gimnasio conocería a esa chica tan desagradable y arrogante. Es que ¿Quien se cree ella que es? Si es cierto, es muy hermosa y tiene un cuerpo muy lindo, su cara de chica mala llamaría la atención de cualquiera pero no la mía, me gustan las chicas como Taylor, dulces, sencillas, con un poco de carisma y al mismo tiempo atrevidas. Per la tal Blair, ¡Dios! Lo supe desde el momento que limpio la taza de café con la servilleta, se nota que es una niña de papi y mami, se nota que es una chica mimada que no está acostumbrada a ir a restaurantes así pero, ¿Sino está acostumbrada que hacia ahí? Y aún no sale de mi cabeza que limpio la taza con la servilleta. Se que no es el mejor restaurante pero si somos bastantes higiénicos y bastante cuidadosos con todo. Pero bueno, ya dejaré de hablar de esa chica tan insoportable. Soy shawn Simons, mis padres y yo nos mudamos aquí cuando era adolescente, nací y viví en California durante casi toda mi vida ya que papá tenía ese absurdo y nada lindo sueño de vivir en Minnesota. Papá falleció 4 años después de que nos mudamos, el estrés de trabajar tanto y cuidar a mamá, a Monique y a mi hizo que le diera un infarto en la construcción. La aseguradora que tenia nos manda 3 mil dólares al mes y así podemos pagar la renta del departamento y todos sus gastos. Hace un año mamá fue diagnosticada con cáncer, hasta ahora ella ha batallado muchísimo y podría decirse que casi está libre de cáncer, si, casi, ya que aún no termina su ciclo de quimioterapias. Como el seguro solo cubre los gastos del hogar, yo trabajo en el restaurante para cubrir los gastos médicos de mamá y los personales. En cambio Monique sólo debe terminar la escuela y hacer sentir orgullosa a mi mamá. A diferencia de ella yo la abandoné cuando papá murió, me descarrile un poco y casi caí en el mundo de las drogas pero mis ganas de seguir luchando por mi mamá y por ella hicieron que siguiera hacia adelante sin mirar ni un momento hacia atrás. A diferencia de muchos chicos yo si tuve una relación buena con mi padre, éramos casi idénticos, íbamos a jugar baseball los domingos, corríamos todos los mañanas por el parqué, también hacíamos enojar juntos a mamá en fin, hacíamos un montón de actividades y pensar en eso rompe mi corazón. Les contaré como conocí a Taylor Adkins. Una noche lluviosa una chica de cabello rubio, piel blanca y ojos extremadamente azules entro al restaurante, se estaba cuidando de la lluvia que caía a cántaros afuera, me acerqué a ella preguntándole si necesitaba algo para secarse y me dijo que no, que todo estaba bien. Como casi íbamos a cerrar le dije que tenía que irse ya que yo también debía irme y me respondió que no tenía como volver a casa ya que sus padres no estaban allí , así que me ofrecí a llevarla y acepto. Cuando vi donde vivía, vivía en un residencial de personas ricas, jamás había visto casas tan grandes en mi vida hasta que entré a ese lugar. Nos despedimos, me dio su número telefónico y días después comenzamos a salir. Mientras más conocía de ella más me enamoraba, es que ella es tan dulce, tan amorosa y fantástica, es dedicada, se preocupa por mi, por mi mamá y por Monique. Aunque no se porque se preocupa tanto por mi mamá si ni siquiera la conoce. No, aún Taylor no ha venido a mi casa y no es porque no sepa la condición en la que vivo, desde que comenzamos a salir le conté que no era el típico chico que está acostumbrada a ver, que mi sueldo es casi su mesada y que sobrevivimos gracias al dinero del seguro del fallecimiento de papá, ella aceptó eso, me aceptó como yo era y me hizo ver lo dulce que es en su interior. Pero no es la chica que quiero presentarle a mi mamá, ella me dijo una vez que sabrá que me enamoré verdaderamente de una chica el día que se la presente, el día que la traiga aquí y tiene razón, no se si es que aún no llevo el suficiente tiempo con Taylor que no me decido a traerla a casa. Pero, ¿Por qué diablos sigo pensando en la tal Blair? Tomo mi teléfono y entro a i********:, coloco Blair en el buscador y si, rápidamente aparece ella, tiene casi 12 mil seguidores vaya, al parecer tiene una casa más lujosa que Taylor y más cosas lujosas que ella. Me lanzo a la cama aún viendo las fotos de la chica, la verdad hay que decirla, de que Blair es hermosa, lo es. Tiene el cabello n***o, ojos color verdes, unos carnosos labios y una nariz bastante perfilada, si, tiene rostro de chica mala, de chica arrogante ya que según ella es buena en todo lo que hace. ¿También eres buena en poner a pensar chicos en ti? Porque justamente ahora. Eso es lo que estás haciendo conmigo Blair Gray.
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