Blair.
Siento todo el cuerpo pesado, mis fosas nasales están como latente obstruidas, eso me obliga a despertar para abrir la boca y respirar, maldición estaba soñando que me ahogaba en el medio del océano cuando en verdad solo estoy tupida, un gran dolor de cabeza me invade obligándome a cerrar los ojos e ignorar la luz del sol, paso ambas manos por mi rostro y me sorprendo al sentir lo elevada que esta mi temperatura, joder, creo que estoy enferma.
Intento levantarme pero me siento agotada, como sino hubiese descansado nada anoche, abro un poco mis ojos y miro el reloj de mi mesita de noche que marcan las 7 de la mañana, papá me matará ya que al parecer hoy llegaremos algo tarde al instituto. Siento como mi cuerpo comienza a temblar y me escondo debajo de las gruesas sábanas, escucho como mi puerta se abre pero me limito a seguir acostada en mi cama, no quiero levantarme, no tengo fuerzas y estoy cansada.
—Cariño de pie, es tarde.—Suelto un suspiro.
—Gary creo que estoy enferma.—Digo en un puchero, el se acerca a mi y coloca la palma de su mano en mi cuello, hace una mueca.
—Definitivamente lo estás nenita, te quedarás en casa hoy, no necesito un brote de resfriado en el instituto.—Pongo mi típica cara de chica indignada.
—¿Te preocupa más un brote de resfriado en tu instituto que la salud de tu primogénita?—Le pregunto tratando de actuar molesta.—Siento que estoy hablando con Lexie Wade.
—Claro que me preocupo más por ti cariño, me preocupo tanto ahora mismo no sé si ir a trabajar o quedarme a cuidar de ti.—Pone la palma de su mano en mi frente y comienzo a toser.
—Ve a trabajar, yo puedo cuidarme sola.—Le digo en un puchero, el rueda los ojos.
—Mm no lo sé, no me convences.—Ruedo los ojos.
—¡Buenos días! Es una hermosa mañana levántate de la cama.—Escucho la voz de mi mamá, giro mi cabeza y si, definitivamente mi madre está ahí.
—¿Qué haces aquí? Creí que te habías ido o muerto.—Pone cara de pocos amigos, sonrió sin mostrar los dientes.
—Que hayamos tenido una pequeña discusión el día del desayuno no significa que me vaya a alejar nuevamente de ti, eres mi hija Blair y tienes que entender eso.
—Lo entiendo pero no lo acepto, todas las noches le pregunto a Dios sino pudo haberle dado algo mejor que tú a mi papá.—Vuelvo a toser esta vez más duro haciendo que me duela el pecho.—Auch.—Me quejo.
—¿Qué tiene?—Le pregunta Lexie a mi padre se podría decir que preocupada por mi.
—¿Te interesa que me sucede? Te acabas de ganar el premio a la mami del año.—Vuelvo a toser, ella rueda los ojos.
—Esta resfriada, debe quedarse en casa por hoy.
—Me parece perfecto, me quedaré a cuidar de ella.—Se ofrece.
—Papá mejor llévame al instituto, no quiero quedarme a solas en esta casa con ella.—Le suplico.
—Blair estás enferma y lo conveniente es que te quedes en casa, le presentaré tu excusa a los maestros y me mantendré llamando cada dos horas para saber cómo sigues. Lexie por favor no atosigues a mi hija, no la molestes y trata de que pueda tolerar pasar una tarde contigo.—Alzo una ceja, mi madre asiente sin responder, Gary se acerca y me da un tierno beso en la frente.—Vendré a cuidarte después de las 4, ¿Bien?—Asiento, vuelve a besarme y sale de la habitación.
—¿Tú qué haces aquí tan temprano?—Le pregunto cubriéndome aún más con la manta, que frío tengo.
—Igual me alegra verte un día tan hermoso como hoy, cariño.—Dice, se acerca a mi armario y toma una de mis camisetas, entra al baño y escucho como abre la llave del lavabo, sale con la camiseta mojada y me la coloca en en cuello, suelto un gemido al sentir la camiseta fría en mi cuerpo.
—Mierda, eso está frío.—Me quejo.
—Ayudará con la fiebre mientras me arreglo.—Se acerca a mi armario y toma unos pantalones de chandal más un suéter que solían ser de su pertenencia.—Veo que te gusta usar mi ropa.
—Aún no me respondes qué haces aquí.—Ignoro su comentario, entra al baño nuevamente y cierra la puerta.
—Quería llevarte a la escuela nuevamente pero esta vez solo tú y yo, tenemos muchas cosas que resolver como madre e hija, el desayuno me hizo darme cuenta que fallé como madre, que me divorciaba de Gary no de ti y que definitivamente ambas necesitamos esa atadura llamada amor.—Dice del otro lado de la puerta, la abre y al salir trato de contener mi sonrisa al verla usar unas de las pijamas que utilizaba cada mañana.—Hoy cuidaré de ti y te enseñaré que soy una buena madre, ¿Quieres desayunar?
—Quiero quedarme en cama todo el día.—Le respondo.
—Perfecto pero no en esta cama ya que aquí no hay televisor, ¿Por qué no te das una ducha con agua fría? Te prepararé una sopa, buscaré antibióticos, una buena película y trataremos de hablar. ¿Te parece?
—No.—Le respondo con rapidez, ella hace una mueca y se acerca a mi.
—Una parte de ti quiere hacerlo y yo lo se, así como te diste una oportunidad de querer a tu padre dame una oportunidad este día para expresarme, para que te expreses y así podamos solucionar esto.—Nos señala.—No soy tu enemiga, tú no eres mi enemiga, no tenemos el porqué dañarnos mutuamente insultándonos o hiriéndonos, solo te pido una oportunidad, sin guerra sólo paz, ¿Aceptas?
—Quiero ver yo antes de ti al menos 5 veces hoy, que la cama esté lo suficientemente cómoda para soportarme todo el día y por favor, lleva un tarro de helado.
—El helado tiene muchas calorías yo te enseñe eso.—La miro con cara de pocos amigos, suelta un suspiro y asiente.—No es malo romper la dieta de vez en cuando.—Se encoge de hombros.—Bien, te esperaré allí.
Con dificultad y sin ganas me levanto de la cama, trato de estirar mi cuerpo pero el mismo se niega haciéndome entender que le estoy pidiendo mucho, al llegar al baño alzo una ceja al verme frente al espejo, mi cabello está hecho un desastre, tengo los ojos hinchados, la nariz roja y luzco como una loca recién escapada de un manicomio. Tratando de arreglarme un poco amarró mi cabello en una coleta alta, me desnudó y entró a la ducha, doy un salto al sentir el agua fría chocar contra mi piel, aunque una parte de mi se alegra ya que la misma al fin termina de despertarme y mueve mis articulaciones, necesitaba esto, necesitaba esta ducha.
Al terminar de ducharme salgo con rapidez envolviendo mi cuerpo en la toalla, vuelvo a mi habitación y busco en mi armario una camiseta enorme, unos shorts de pijama, unos calcetines y bragas, al vestirme me percato de que mi teléfono suena, me acerco con rapidez y veo el nombre de Shawn en la pantalla.
Llamada.
—¿Hola?
—Hey, ¿Como estas?—Pregunta.
—Resfriada, ¿Y tu?—Salgo de mi habitación en dirección a la de invitados.
—Mmm en el trabajo, ya me cambiaron el horario así que tengo muchísimo tiempo libre.
—Vaya, me alegro que al fin puedas dedicarle tiempo a Taylor.—Escucho como suspira.
—¿Alguien está cuidando de ti?—Al llegar a la habitación veo a mamá acostada buscando la película que le pedí ver, sobre la cama esta una bandeja con un tarro de helado, sopa y medicamentos.
—Si, mi mamá está aquí.—Le respondo.
—Cuando salga de trabajar iré, ¿Te parece bien?
—Me gustaría pero no quiero contagiarte.
Arriesgándome a que venga Carter prefiero verte a ti.
—No me importa contagiarme con tal de estar a tu lado, iré antes de las 7.
—Vale.
—Bien, hablamos luego.
Fin de llamada.
Me siento sobre la cama recostando mi espalda del espaldar, acerco la bandeja hacia mi y comienzo a comer de esta deliciosa sopa, olvidaba lo rica que era la comida de mamá, siempre que llegaba de la escuela había un delicioso almuerzo preparado para mi, extrañaba sentir su sazón.
—Algo me dice que extrañabas mi comida.—La miro con cara de pocos amigos.—Se que si, que la extrañabas.
—No te negaré que si.
—¿Y a mi me extrañabas?
—No extrañas a alguien que nunca estuvo.—Me encojo de hombros.—¿Por qué le mentiste a Zachary?
—No quería que creyera que era una mala madre, quería que me viera como la esposa y la madre perfecta.
—Es que eres una mala madre.
—No Blair no lo soy, soy una mujer que no estaba lista para ser madre.—Vuelvo a mirar al televisor.—Yo te amaba pero no te amaba como una madre amaba a sus hijos porque no me dolió irme y dejarte, te amo pero no te amo como Gary.
—Lo sé, no te sientas mal porque te entiendo a la perfección.
—¿De verás me entiendes?—Pregunta como sino pudiera creerlo.
—Si, a ti no te nacían las cosas que a las madres normales si, no te negaré que te odio pero te entiendo.—Me encojo de hombros.—Si tu felicidad era estar lejos de mi es bueno, al final lo que importa es la felicidad propia no la de las demás.
—Me haces sentir como una perra egoísta.
—Eres una perra egoísta.—Le confirmó.—Me usaste como un experimento, me hiciste igual a ti y luego te marchaste para ser feliz mientras que la felicidad de mi papá siempre fui yo. Ahora te toca a ti entender que así como tú no estabas obligada a quedarte yo no estoy obligada a amarte.
—Dijimos que será un día de paz, no estás haciendo la paz.
—Disculpa Lexie es que...
—No te preocupes, tienes mucho odio dentro y mucho que decirme así que sácalo, estoy preparada para todo lo que me lances.—Me interrumpe.—Me gusto venir y verte hecha toda una mujer, dependiente, manipuladora, diferente y única.
—Tu me hiciste así.
—Si, te hice fuerte, te hice independiente.
—Mira a que costó.
—El costo no es tan alto.
—No se amar a alguien, no se amarte a ti, si a ti no te parece un costo lo suficientemente alto aún no has entendido nada.
—Cuando me fui tu padre fue a terapia pero tú no, tú seguiste siendo tu, seguiste siendo una excelente estudiante y una buena chica, ¿Sabes el porque no fuiste a terapia? Porque no me amabas lo suficiente como para que te doliera mi partida y para eso te eduqué. Iba a divorciarme de tu padre pero me di cuenta que estaba embarazada así que me quede por ti, me quede con el 14 años por ti, durmiendo en la misma cama, viviendo bajo el mismo techo con alguien que hacía años ya no amaba. Solo por ti y técnicamente por tu culpa.
—No fue mi culpa Lexie porque yo no te lo pedí.—Me defiendo.—Si me dolió tu partida y si te extrañé pero a diferencia de mi papá comencé a odiarte tanto que olvide por 3 años que eras mi madre.—Digo con un hilo de voz.—Te odio tanto que no puedo describir ni su intensidad, es un odio que lastima y arde en mi corazón porque se supone, porque se supone maldita sea que yo debería de amarte.—Siento las lagrimas caer por mis ojos.
—Si sabes amar, amas a tu padre pero no sabes como es el amor ni que es, ni cómo se siente ya que cada vez que el trataba de dártelo yo lo alejaba de ti y no me arrepiento Blair porque te hice esto que eres ahora.
—No te pedí ser esto.
—Pero te gusta.—Frunzo el ceño.—Te gusta ser así, te gusta ser mala, ser despiadada, te gusta ser maquiavélica, manipuladora y una chica que consigue todo lo que quiere. ¿Te gusta mucho ser eso que te hice, verdad?
—Si Lexie me encanta ser así y me enojaría ser otra persona, por eso me alejo de las personas cuando me siento débil, por eso casi pierdo a Cotton y demás personas de mi vida porque al ser tu, por ser malditamente tú.
—No, eres tú con rasgos míos.—Tomo mis medicamentos y me los bebo.—¿Sabes que hace sentir todo mejor? Un abrazo de mamá.
—Preferiría un abrazo de Gary antes de sentirte cerca de mi.—Limpio mis lágrimas y me levanto de la cama saliendo de la habitación.
Carter.
Le he dado literalmente tres mil vueltas al instituto buscando a Blair y a las chicas pero no las he visto por ningún lado. Aproveche el primer receso para buscarlas pero no las encontré y ahora en el almuerzo me dirijo por segunda vez a la cafetería a ver si por fin logro dar con ellas.
Me sorprende que no haya visto a mi novia en todo el día, me sorprende muchísimo ya que siempre la veo al iniciar el día pero hoy no lo hice.
Al entrar a la cafetería suelto un suspiro de alivio al ver a las chicas en su mesa hablando con el director, me acerco con rapidez a ellas, los 3 se quedan mirándome fijamente mientras que yo trato de regular mi respiración.
—¿Y Blair?—Les pregunto sin saludar, lo siento pero estoy preocupado por mi chica.—La he llamado y no me contesta, ¿Saben donde está?
—Buenas tardes Carter.—Me dice el director.
—Buenas tardes director Gray, ¿Sabe donde esta Blair?—Le preguntó preocupado.
—Si, mi pequeña está en casa.—Frunzo el ceño.—Está resfriada así que le pedí quedarse para que no enferme a los demás aquí y pueda recuperarse con rapidez.—Suelto un suspiro de alivio.—Les decía a las chicas que no vayan a visitarla ya que podrían propagar el resfriado y lo que menos necesito es estudiantes faltando a clases, también aplica para ti.
—Esta bien director Gray.—Coloca su mano en mi hombro antes de alejarse de nosotros y salir de la cafetería, me siento al lado de las chicas y dejo mi mochila sobre la mesa.—Quiero ir a verla.
—Su papá te acaba de decir que no quiere visitas.—Dice Lea.—¿Puedes durar un par de días sin ver a Blair? Porque nosotras si y si nosotras podemos que somos sus mejores amigas tú también.
—No es lo mismo, yo soy su novio.—Les respondo.—Se supone que debería ir a verla, darle cariño y cuidar de ella.
—Se supone que nosotras deberíamos estar haciendo eso, no tú.—Me responde Lea con cierta autoridad sobre ella.—Aún no entiendes lo que es ser novio de Blair.
—¿Y tu si lo entiendes porque eres quien se la folla?—Le preguntó atacándola, ella me mira alzando una ceja.
—Lea, el tiene razón.—Habla Venus.—Es su novio, es obvio que este preocupado y que quiera ir a verla. Muchas veces se te olvida que ya ellos son algo más que simples personas que se cogen y crees que Blair te pertenece.—Sin responder ella se levanta, toma sus cosas y sale de la cafetería como alma que lleva el diablo.—Discúlpala Carter ella aún no acepta completamente que eres su novio.
—No te preocupes, ¿Ella está sola en su casa?
—No, su madre está cuidando de ella.
—¿Y te contesto el teléfono? Porque a mi no me ha contestado las llamadas.
—A nosotras tampoco así que no te lo tomes a mal, lo conveniente sería hacerle caso a su papá, trata de llamarla más tarde, si logro contactarla te avisaré. ¿Bien?
—Gracias Venus.—Sonríe, me levanto de la mesa dirigiéndome al campus ya que tengo prácticas en media hora.
Owen.
El entrenador se va junto al director mientras que los demás chicos y yo nos quedamos haciendo los ejercidos que nos asignó. Mi padrastro bueno, el director vino a buscarlo porque según escuché tienen cosas pendientes que hablar así que aprovecharé que no está aquí para darle su merecido a Frederick por intentar chantajear a mi hermanita.
Para mi buena suerte el se coloca a m lado buscando compañero para no correr por el campus solo, aprovechando que los chicos están un poco lejos de nosotros lo tomo por la camiseta fuerte y lo miro a los ojos, el me mira asustado sin entender que sucede.
—Carter perdería su beca si te golpea, Blair es mujer y no puede patear tu asqueroso trasero pero yo si.—Abre los ojos sorprendido, estampó mi puño derecho en su ojo, el cae al suelo quejándose de dolor, me subo encima suyo y comienzo a golpear su rostro, el trata de cubrirse con sus antebrazos.—Me enojo de tan solo imaginar a mi hermana siendo follada por ti.—Le digo mientras sigo golpeando.—El hecho de que se sienta asquerosa y sucia por tener tus manos encima de ella, la ibas técnicamente a violar maldito cerdo, ¿Y a cambio de que? Eres una mierda Frederick.—Siento como me separan de él.
—¡Owen detente!—Trato de respirar con normalidad, Frederick sigue tendido en el suelo con la cara totalmente inflamada.—Creo que tenemos que llamar a una ambulancia. —Dice uno de los chicos preocupados.
—¿Que pasó aquí?—Pregunta el director y el entrenador acercándose a nosotros.
—Owen golpeo a Frederick.—Responde uno de los chicos.
—Llamen a una ambulancia y tu Owen a mi oficina, ahora.—Me ordena el director.
—Pero papá...
—¡Papá nada! ¡A la dirección ahora!—Me grita enojado, hago un movimiento brusco soltándome del agarre que me tenían los chicos, comienzo a caminar con rapidez hacia la dirección.
Todos en los pasillos se me quedan mirando, aprieto los puños mientras camino sin prestarle atención a las miradas sobre mi. Pensar en el hecho de que mi hermana sea técnicamente violada por un chico solo porque la chantajea con arruinar sus planes me dieron ganas de matarlo, ¿Por qué obligarla a hacer eso? ¿Con que puto propósito ibas a acostarte a la fuerza con ella?
Al entrar a la dirección corro la puerta con fuerza haciendo que retumbe, me siento en una de las sillas y trato de volver mi respiración a la normalidad, mientras miro mis nudillos ensangrentados y lastimados.
—¿Que mierda pasó?—Me giro, veo a Nick entrar con Carter a la dirección bastante conmocionados y preocupados—¿Por qué golpeaste a Frederick de repente?—Me pregunta Carter molesto.—Será mejor que me des una explicación lógica porque estoy a punto de romperte la nariz.
—Cálmate Carter, ¿Si?—Nick se sienta a mi lado, me giró para mirarlo.—¿Por qué lo golpeaste? ¿Que sucedió?
—No puedo hablar sobre eso porqué prometí no hacerlo.—Rompo mi silencio.
—¿Hablar sobre que?—Pregunta Carter acercándose a mi.—¡Respóndeme!
—¡Prometí no hacerlo!—Le devuelvo el grito.—Pero después más adelante me lo agradecerás con todos los cojones.—Le guiño el ojo.—Ahora salgan antes de que llegue mi papá.
—Carter andando.—Nick se levanta tomándolo del brazo.
—¿Que hacen aquí? Salgan.—Giro mi cabeza y veo a Gary de pie, los chicos se miran entre sí y salen de la dirección, Gary se hace a un lado permitiéndoles salir, cierra la puerta con cuidado antes de sentarse frente a mi.—Dame una razón por la cual golpeaste a ese chico en mi puto instituto. Mierda Owen creí que ser tu padrastro sería algo fácil suficiente tengo con los malestares de tu madre, con mi propia hija que no puedo controlar y con mi ex esposa jodiendome el puto trasero.
—Perdón.—Es lo único que me sale decir.
—Un perdón no es una razón, no quiero llamar a tu madre y ahora tengo miedo a que los padres de ese chico presenten cargos en tu puta contra.
—No presentarán cargos.
—¿Y por qué estás tan seguro?—Me quedo callado.—¿Sabes que? Hablamos en casa, sal.
—Pero...
—Sal.—Repite, suelto un suspiro antes de levantarme y salir de su oficina.
Blair.
Siento el puño de mi madre tocar la puerta de mi habitación, sin escuchar mi respuesta decide entrar y se acuesta a mi lado, frunzo el ceño al sentir unos brazos rodearme, me alejo algo asustada pero suelto un suspiro de calma al ver a Shawn con media sonrisa, alzo una ceja y vuelvo a acostarme a su lado pero esta vez con mi cabeza cerca de su pecho mientras me hago bolita debajo de la manta.
—¿Que haces aquí?
—Te dije que vendría a verte.—Deja un beso en mi cabeza.—¿Como te sientes?
—Del asco, discutí con mamá y me siento horrible.
—mmm si, tienes algo de fiebre.—Dice.
—Algo dentro de mi quiere darle la oportunidad a mi mamá pero la odio demasiado como para hacerlo.
—Si la odiarás tanto no quisieras darle otra oportunidad, Blair.—Acaricia mi brazo.—Una parte de ti quiere hacerlo as que hazlo y no lo pienses mucho, ¿Bien?—Asiento.
—Vuelvo en un segundo, ¿Me esperas?
—Claro.—Me sonríe, levanto mi cuerpo de la cama, salgo de la habitación detrás de mi, comienzo a caminar con cuidado y bajo las escaleras hacia la sala donde se supone que esta mi mamá.
Al llegar la veo sentada cruzada de piernas mientras usa su celular, me acerco a ella colocándome en frente, ella despega la vista del teléfono y me mira alzando una ceja.
—Gracias por venir a cuidar de mi hoy, Lexie.—Ella sonríe sin mostrar los dientes.—Aunque las cosas no hayan salido como lo planeado me gustó pasar un poco del día junto a ti.—Digo lo ultimo en un susurro.
—¿Te has preguntado cómo serían las cosas si unimos fuerzas mientras estoy aquí?—Me pregunta levantándose, se acerca a mi y coloca su mano en mi mejilla acariciándome con pulgar.—Como destruiríamos a quien te propongas, como nos apoyamos mutuamente, como nos intentamos amar mutuamente.
—No, pero si me he preguntado que se sentiría tener una madre que te ame de verdad, creo que es casi lo mismo.
—Nunca seremos una madre e hija nórmales, tú me odias demasiado y yo no te amo lo suficiente.—Se encoge de hombros.—Pero eso no quita el hecho de que yo siga siendo tú madre y tu sigas siendo mi hija. Nos queremos a nuestra manera, intentémoslo a nuestra manera.
—¿A nuestra manera?
—Tu odiándome, yo amándote pero juntas, bien.—Sostiene mi rostro con ambas manos, deposita un corto beso en mi frente y rodea mis cuerpo con sus brazos, rindiéndome respondo a su abrazo recostando mi cabeza en su hombro.
—¡Quiero que me expliques Owen Addams!—La puerta principal se abre y escucho la voz de Baylee, me separo de mi madre con rapidez. Owen lanza si mochila al suelo mientras su madre sigue sus pasos y más detrás llega mi papá.
Genial...
—Bueno creo que ya no tengo nada que hacer aquí.—Se despide mi madre, los tres la miran.—Si mi hija se sigue sintiendo enferma mañana me llamas para venir a cuidar de ella nuevamente.—Le dice a mi padre.
—No será necesario, Owen está castigado y expulsado del instituto hasta nuevo aviso.—Le responde Gary.—Así que se quedará en casa cuidando de Greyson hasta que ella se sienta mejor.
—¿Qué? ¿Y por qué lo expulsaron?—Preguntó acercándome a él, bajo la mirada hacia sus nudillos los cuales están totalmente rojos.—¿Qué pasó?
—No sabemos, no nos quiere contar.—Dice Baylee encogiéndose de hombros.
—De igual forma vendré mañana a cuidar de Blair, adiós cariño.—Se acerca a mi besando mi cabeza y cierro los ojos.—Espero resuelvan su pequeña pelea familiar.—Dice antes de salir por la puerta principal.
—¿Que te pasó?—Le pregunto en un susurro.
—¿Que le pasó?—Responde mi papá molesto.—¡Owen golpeo a Frederick Nilsen hasta dejarlo inconsciente! Le rompió la nariz, la boca y le causó daños severos en parte del rostro, sus padres podrían presentar cargos en su contra. ¡Eso sucedió!
Mierda, ¿Que hiciste Owen?
—Ven, vamos.—Lo tomó de la mano con cuidado y comenzamos a subir las escaleras.—Me explicarás que sucedió y porque diablos hiciste eso.
—¡No hemos acabado de hablar aún Owen!—Le grita su madre desde el primer piso.
Al llevar a mi habitación Shawn se queda sorprendido al verlo, cierra la puerta con seguro detrás de mi y comenzamos a caminar al baño. Saco el pequeño botiquín de primeros auxilios que está en mi gaveta de baño y volvemos a mi habitación, siento a Owen en mi cama, me siento a su lado y comienzo a curar las heridas de sus nudillos.
—¿Me dices qué pasó?—Le pregunto.
—Nos dices, yo también quiero saber qué pasó.—Opina Shawn.
—Te pedí que no hicieras nada y rápidamente hiciste algo.—Le digo molesta.
—Lo siento pero no pude quedarme de brazos cruzados después de...—Me mira y luego mira a Shawn.—Lo importante es que ese idiota tuvo su merecido.
—Y ahora tú estás en serios problemas aquí, ¿Crees que valió la pena? Te dije que lo tenía todo controlado.—Le digo molesta.
—Como sea, al menos estaré unos cuantos días en casa.—Se encoge de hombros.
—¿Lo dejaste muy mal?
—Se lo llevaron en una ambulancia.—Abro los ojos sorprendida.—Pero creo que estará bien.
—¿Crees? Tengo ganas de golpearte ahora mismo.—Le doy un manotazo en el hombro.
—Exagerada.—Rueda los ojos.—Iré a darme una ducha y descansar, hablamos en la noche.—Sin dejarme terminar de curarlo sale de la habitación cerrando la puerta detrás de él.
—Algo me dice que tú sabes porque peleo.
—No quiero hablar de eso.—Le respondo recostando mi cuerpo de la cama.—Gracias por venir.
—No hay de que. ¿Mañana es mi día libre te gustaría que viniera?
—No se como me sienta mañana, mejor otro día.
—Blair siento que debemos de dar ese paso.
—¿Cual pasó?
—Ese de ser algo más que simples amigos.—Levanto una ceja sorprendida.
¿Y tu amor por Taylor que?
—¿Y tu novia? Creo que estás confundido lo mejor es que te vayas.—Le respondo haciéndome la víctima, claro que eso es lo que quiero cariño, que sientas cosas por mi.
—Si amara tanto a Taylor no estuviese aquí a tu lado y menos sintiendo cosas por ti.—Me toma de la cintura colocándome a ahorcadas sobre el.—No la amo tanto como imagine, no sé si es tu culpa o si es mía.
—¿Por que todos me lanzan la culpa de sus sentimientos o acciones?—Pregunto molesta.
—¿Como así?
—Así mismo es mi madre, me lanza encima la culpa de todo lo que hace, eso me tiene un poco harta.
—Okay, es mi culpa sentir esto por ti.—Lleva sus manos a mi cuello y me besa, me dejo llevar por la calidez de sus labios.—Mi pregunta es, ¿Acaso sientes tu lo mismo por mi?—Sus ojos me miran fijamente, ¿Por qué diablos me pierdo en ellos?
—Si.—Le respondo.
Sonríe sin mostrar los dientes y definitivamente mi plan va a la perfección.
Y mis sentimientos también van a la perfección.
Mis sentimientos por ti, Shawn Simons