30. Detente, por favor.

3377 Palabras
Blair. Le pedí su auto prestado a Owen, me puse la lencería roja y un vestido de flores azul, más unos tacones, tal vez me llamarán loca por tener sexo con un chico que no me gusta para continuar una venganza pero lo harán porque no me conocen y no conocen lo entregada que soy a las cosas que me propongo, si dije que iba a acabar con Taylor Adkins acabaré con ella aunque el mundo se ponga en mi contra. Todo el día estuve pensando como diablos haría esto sin sentirme violada, sin sentirme asquerosa, sin sentirme sucia pero sobre todo, sin sentirme mal por Carter ya que esto si cuenta como infidelidad y si se entera que me acoste con Frederick por seguir con la venganza sentirá y creerá que lo lastimé por eso pero en parte no es así, en parte nunca he querido lastimar a Carter. A él no. La enorme mansión abre sus rejas permitiéndome entrar, alzo una ceja al ver la enorme casa en la cual vive Frederick, una mansión victoriana con un toque moderno, hay unos cuantos autos en la entrada y una enorme fuente en el centro. Tratando de no deslumbrarme por el tamaño estacionó el auto frente a la entrada, me miró por última vez en el espejo retrovisor y sonrió, demonios si que estoy hermosa, el brillo labial rojo me da un toque de sensualidad y al mismo tiempo me hace lucir provocativa. Apago el motor del auto al ver a Frederick cruzado de brazos en la puerta, suelto un suspiro y me quitó el cinturón de seguridad, tomo mi bolso y abro la puerta del auto, al salir la cierro y le coloco el seguro aunque es estúpido ya que esta parte de la ciudad es súper privada y dudo que le roben algo a Owen. Frederick baja los escalones y comienza a caminar hacia mi, lleva unos pantalones de dormir y una camiseta gris, su cabello despeinado y un enorme aire de tranquilidad como si fuésemos a follar a gusto. —Mis padres tienen una reunión de negocios así que iremos a la casa de invitados, ¿Tomas mi mano?—Me la extiende, la miro con asco unos segundos, el suelta un risita y la pasa por su cabello.—Como quieras, solo trataba de hacerlo más romántico.—Comienza a caminar por el jardín y lo sigo. —No trates de volver esto romántico, es técnicamente una violación.—El ríe a carcajadas, al llegar a la parte trasera de la mansión me sorprendo al ver el enorme jardín, las dos piscinas y por último la casa que está a una esquina del jardín. Al llegar abre la puerta, se hace a un lado permitiéndome entrar primero y después entra el, Frederick enciende las luces y me sorprendo al ver la linda casa que tienen en el jardín para las visitas, el lanza las llaves al cenicero y comienza a caminar por el pequeño pasillo. —Tiene dos habitaciones, puedes gritar lo que quieras, no se escucha nada en la casa.—Muerdo mi labio inferior, lo persigo hasta llegar a la habitación. —Que conveniente.—Digo casi en un susurro, enciende las luces. La habitación es gris, tiene un librero, televisión, un escritorio, armario y una enorme cama con un perfecto espaldar para hacer lo que quiero, al entrar por completo cierro la puerta de la habitación con mi pierna, me acerco a la mesita de noche y dejo mi bolso sobre ella. Frederick se acerca a mi con rapidez, me toma del cuello y comienza a besarme, trato de no patearlo y de no vomitarle encima ya que este beso me resulta asqueroso.—Quédate en ropa interior.—Le digo en un tono de voz sexy. —¿Y por qué mejor no me desvistes tú?—Pregunta, se aleja de mi levantando sus brazos al aire, sonrió algo pervertida y me acerco a él, tomo los bordes de su camiseta y la retiro, pasó la punta de mis dedos por todo su abdomen hasta llegar al elástico de su pantalón, con una sola mano lo bajo lo más que puedo, Frederick muerde su labio inferior y termina de bajárselo el mismo por completo. Me acerco a su cuello y pasó toda mi lengua hasta llegar al lóbulo de su oreja y morderlo. —Siéntate sobre la cama.—Le ordenó, suelta una leve risita y hace lo que le pedí, aprieto los ojos unos segundos antes de tomar los bordes de mi vestido y retirármelo por completo, Frederick comienza a devorarme con la mirada ya que si, el babydoll me queda bastante bien. —Mierda...—Es lo único que sale de sus labios, se levanta con intención de tocarme y niego con la cabeza. —Yo siempre mando en la primera cogida.—Alza una ceja.—Siempre que tengo sexo con Carter yo domino y tu dijiste que querías lo mismo así que, no puedes opinar. —Cierto.—Se limita a responder, me acerco a él y llevo ambas manos a su cuello, vuelvo a besarlo, sus manos le dan dos nalgadas a mi trasero haciéndome gemir de dolor y no de placer, muerdo su labio inferior alejándome de él. —Acuéstate.—Le ordenó, como si fuese un niño pequeño hace lo que le pedí, me subo sobre su regazo y comienzo a moverme encima de su pene tratando de excitarlo, sus manos se dirigen a mis pechos dándole un apretón.—Extiende las manos y pégalas del hierro.—Me mira confundido. —¿Qué harás?—Pregunta algo preocupado. —Confía en mi, papi.—Sonríe sin mostrar los dientes, echo mi cuerpo hacia adelante casi colocándole mis pechos en la cara, de mi bolso saco las esposas y se las muestro. —¿Haces esto con Cárter?—Asiento. —Todo el tiempo lo esposo de la cama y lo follo.—Me encojo de hombros. —Mmm, pero yo quiero tocarte, tomarte y sentir cada parte de ti.—Trato de no poner mi típica cara de asco. —Eso lo podrás hacer en la segunda cogida, yo siempre mando en la primera.—Dudoso asiente, le doy un corto beso en los labios y esposo su primera muñeca, pasó las esposas por debajo del hierro y aprieto bien la segunda. —Están un poquito ajustadas, ¿No crees?—Vuelvo a encogerme de hombros.—¿Y ahora que harás? —Mmm, ¿Quieres ver papi? ¿Quieres sentir?—Asiente mordiendo su labio inferior, me bajo de su regazo y comienzo a bajarle el bóxer, me sorprendo al ver su enorme y gordo pene. No les negaré que lo tiene muy bonito. —Se que es enorme, espero no hacerte daño.—Dice orgulloso de su tamaño. —Créeme, no serás tú quien haga daño.—Frunce el ceño, me acerco a mi bolso y saco el pequeño juguete que me prestó Venus, es una liga gruesa de metal, se las ponen a las personas en los manicomios para electrocutarlos cuando se portan mal. No me pregunten como diablos tiene eso porque yo tampoco quise investigar mucho. El punto es que trae un pequeño control que tiene 6 niveles de intensidad, comienza desde los más mínimo hasta lo más doloroso. ¿En serio creían que iba a follar con Frederick Nilsen? Idiotas. —¿Que diablos es eso?—Pregunta asustado mientras le coloco la liga en el pene.—Blair esta mierda no me gusta, suéltame.—Comienza a forcejear con las esposas. —Si te mueves mucho te harás daño en las muñecas.—Le aconsejo, enciendo el control remoto.—¿Donde esta tu celular? —¿Para que diablos quieres mi celular? —Para borrar la grabación, ¿No es obvio?—Le pregunto sarcástica. —No te daré mi celular. —¿Seguro?—Asiente.—En el pene tienes una liga de metal, este pequeño control de aquí.—Señaló el control que tengo en la mano izquierda.—Tiene seis botones con niveles de intensidad bastante fuertes que te van a electrocutar, ¿No quieres ser electrocutado, o si?—Me mira con ganas de asesinarme, mueve fuerte sus brazos haciendo que las esposas choquen con el hierro y hagan mucho ruido. —No te creo.—Me encojo de hombros, presiono el botón tres y rápidamente su cuerpo comienza a moverse y suelta un fuerte gemido de dolor.—¡Carajo!—Grita enojado. —¿Dolió?—Le preguntó curiosa. —Blair joder.—Gime. —¿Dónde está el celular? —No te diré.—Presiono el botón cuatro y suelta un grito más fuerte que el anterior.—¡Mierda! —¿Donde está el puto celular?—Le pregunto enojada, su respiración comienza a volverse pesada, su mirada esta oscura como si quiera asesinarme.—Sino respondes en los próximos 5 segundos te arrepentirás. —Esta en el librero.—Responde con rapidez, me acerco a él y si, el teléfono no está de entre algunos libros, al tomarlo me doy cuenta de que Frederick estaba grabando nuestro encuentro. —¿En serio me ibas a grabar teniendo sexo contigo?—Le pregunto asqueada. —Con algo tenía que seguir mi chantaje, ¿No crees?—Responde riendo, presiono el botón 5 del control y vuelve a gritar esta vez dos veces, veo como su cuerpo se retuerce de dolor sobre la cama.—¡Demonios ya para!—Me grita enojado. Suelto un gruñido al ver que la pantalla del teléfono se apagó indicándome que se bloqueo, al presionar el botón de encender ruedo los ojos al ver que me pide una contraseña. —¿Cual es la contraseña?—Le pregunto acercándome a él.—¡Dime la puta contraseña! —Torturame todo lo que quieras, no te diré nada.—Me escupe, paso una mano por mi frente y me coloco de pie sobre la cama.—¿Que mierda haces?—Acerco mi tacón a sus bolas y lo pongo sobre ellas, me mira algo aterrado.—Blair no... —Dame la contraseña.—Le exijo, se queda en silencio así que poco a poco comienzo a aplastar sus bolas. —Detente, por favor.—Me pide.—Es cinco, tres, cinco, dos.—Dice con rapidez, quito mi piernas de sus bolas y comienzo a marcar los números en el celular, para mi buena suerte es esa. —¿Le enviaste la grabación a alguien?—Niega con la cabeza.—Revisaré y si alguien la tiene presionaré el botón seis hasta que el aparato deje de funcionar. —Te juro que no se lo envíe a nadie.—Dice en un tono de voz cansado.—Ya suéltame. —No, aún no.—Comienzo a borrar todas las cosas de su teléfono, videos que tiene follando con chicas, la grabación, el intento de video conmigo y toda su información, técnicamente elimine todo de su teléfono.—Eliminé todos los archivos, absolutamente todo de tu celular. —Me las vas a pagar.—Amenaza, alzo una ceja y me acerco con rapidez a mi celular, lo desbloqueo y comienzo a grabar a Frederick. —Hola estudiantes de South Side y universidad de Washington, el es Frederick Nilsen, está esposado a una cama con un juguete s****l en el pene, graba chicas mientras tienen sexo sin su consentimiento y es un maldito desgraciado. ¿Seguros que lo quieren en la universidad de DC? Piénselo bien, es un depravado.—Su mirada asesina se clava en mi, guardo el video y apago mi celular. —No te atreverías.—Me reta. —¿Seguro?—Me acerco a él.—¿Que se siente ser extorsionado? ¿Que se siente ser chantajeado?—Agarro su mandíbula con mi mano para que me mire fijamente.—¿Que se siente estar esposado a una cama con un aparato en el pene que te da descargas eléctricas? Que sea la primera y última vez que intentes meterte conmigo Frederick, porque soy tu peor pesadilla y puedo destruirte en cuestión de segundos.—Le doy un corto beso en la nariz, el gira el rostro y sonrió.—Me llevaré tu celular, no lo necesitarás y espero por tu propio bien que no vuelvas a meterte conmigo. —Eres una perra.—Le guiño el ojo, me acerco a mi vestido colocándomelo con rapidez, tomo mi bolso e introduzco el control, mi celular, le quito la liga del pené a Frederick, el suelta un suspiro de alivio y cuesta la cabeza sobre el colchón.—Suéltame Blair, prometo no hacerte nada. —Una promesa vacía.—Muerdo mi labio inferior, me acerco al librero y dejo la llave sobre el.—Cuando alguien venga te soltará, yo me iré a casa a darme una ducha y quitarme la horrible sensación de tus asquerosas manos sobre mi. Nunca me tendrás Frederick, no tendrás lo que tiene Carter, no me tendrás a mi. ¿Te queda claro?—Muerde su labio inferior enojado.—Nos vemos en el instituto. Suelta un gruñido enojado, tomo mi bolso, abro la puerta de la habitación y salgo cerrándola detrás de mi, puedo escuchar como grita que lo ayuden pero como dijo, no se escucha nada. Comienzo a caminar con rapidez, tomo las llaves del cenicero, abro la puerta principal cerrándola con seguro después, lanzo con fuerza las llaves hacia la piscina y sonrió al escuchar cómo caen al fondo. Sacudo mis manos y corro en dirección a mi auto, trato de recordar el camino hacia la entrada ya que me aterrorizaría haberlo olvidado y que no pueda salir a tiempo de aquí. Sonrió victoriosa al llevar, le quito el seguro y entró con rapidez, suelto un suspiro dejando mi bolso a un lado, enciendo el auto y me dispongo a salir con rapidez de esa propiedad, desde que las puertas se abren subo la velocidad y me dirijo a casa. A donde siempre debí estar. Owen. Escucho la puerta principal abrirse y después cerrarse, me levanto con rapidez dejando solos a mi madre y Gary frente al televisor, al llegar veo a Blair la cual se sorprende y sobresalta al verme, abro los ojos como plato y con rapidez comenzamos a subir más escaleras, chocamos nuestros cuerpos un par de veces y reímos ya que estamos siendo muy torpes. Al llegar a su habitación cierra la puerta detrás de ella, se quita el vestido que lleva y abro mis ojos sorprendido al ver el perfecto y hermoso cuerpo que se carga mi sexy hermanastra, ¿Acaso se le olvida que soy bisexual? No gay. Bajo la mirada, escucho como una puerta se cierra y al levantarla veo que entro a su baño, paso ambas manos por mi rostro soltando un suspiro y lanzo mi espalda al suave colchón. —¿Te dormiste?—Levanto mi mano y niego varias veces con mi dedo índice. —¿Ya me contarás para que necesitabas mi auto y donde estabas?—Le pregunto curioso, siento como un lado de la cama de hunde, giro mi cabeza y para mis sorpresa los hermosos ojos avellana de Blair están fijos en mi, sonrió sin mostrar los dientes y ella también.—Estoy esperando que hables. —Lo siento, me acorde del momento romántico que tuve con Shawn.—Hace una mueca. —Después hablamos de el, ahora quiero saber el porqué la lencería y todo el diabólico plan que te traías entre manos. —¿Sabes quien es Frederick Nilsen?—Asiento como si fuese obvio.—Para que preguntó si estas en el equipo de baseball con el.—Rueda los ojos.—Bueno, en el baño de mujeres estuve hablando con las chicas y Venus hizo un comentario comprometedor, dijo que mi relación con Carter no sería vista como perfecta si supieran que estoy con el novio de Taylor, Frederick estaba en el pasillo y grabó eso, me chantajeó diciéndome que sino me acostaba con el le enseñaría ese audio a Carter... —Pero Carter sabe de lo tu venganza.—La interrumpo. —Pero Taylor no, dijo que se lo mostraría a ella y a todo el instituto así que acepte acostarme con el. —¿Qué?—Me siento nuevamente, pongo cara de asco.—¿Por qué te acostaste con el? Eres una cochina. —¿Podrías dejarme terminar?—Me pregunta molesta, me hala del brazo volviendo a acostar a su lado.—Enojada con Venus le dije que le buscará solución así que se le ocurrió la hermosa idea de torturar a Frederick hasta que borrara la grabación. —¿Y como lo torturaste? ¿Sigue vivo?—Le preguntó preocupado. —Me dijo que quería que le hiciera todo lo que le hago a Carter, así que le dije que esposaba a Carter a la cama y dominaba en el primer polvo cuando nunca en mi vida he esposado a alguien.—Comienzo a reír.—En fin, se dejó llevar así que lo desnude y le puse un brazalete de metal en el pene que enviaba choques eléctricos al cuerpo y lo electrocute hasta que conseguí borrar todo y me traje su teléfono, dijo que me iba a destruir así que como último recurso lo grabé esposado a la cama y lo amenace con enviar eso a la universidad si volvía a meterse conmigo. —Ya no se meterá más contigo y no por la grabación, yo me encargaré de eso. —Por favor no le comentes nada a Carter, ¿Me lo prometes? —¿Por qué? Tu novio debe saber que su mejor amigo chantajeó a su novia para que tengan sexo, Carter está siendo mejor amigo de un hipócrita en su máximo esplendor. —Ya tengo demasiados problemas, lo que menos necesito es que mi novio se pelee con su mejor amigo por mi culpa, ya sucedió una vez además, si Carter tiene otro problema mas no podrá presentar su solicitud de beca, en serio quiero que la consiga. —¿El te importa mucho?—Asiente haciendo una mueca.—¿Y lo quieres? —Si, claro que lo quiero.—Responde con rapidez.—¿Sabes? Le hice daño durante un año, tratándolo pésimo cuando no se merecía eso, ambos nos utilizábamos a nuestra conveniencia pero yo lo utilizaba más que el a mi y justamente ahora que somos "novios".—Hace comillas.—Lo menos que quiero es causarle problemas o hacerle daño. —Es extraño escucharte decir que no quieres lastimar a alguien, hasta me da miedo. —Creo que estoy en un punto de mi vida en el que solo le hago daño a quien se lo merece. —Y yo estoy en un punto de mi vida donde quiero contarte las cosas pero tengo miedo a perjudicar a los demás. —Somos hermanos Owen, lo que hablamos entre nosotros se queda entre nosotros. ¿Quedó claro? —Nicholas es Gay.—Suelto de una.—De hecho la noche que vine a contarte que era bisexual el estaba en mi habitación.—Se incorpora en la cama. —¿Bromeas?—Niego con la cabeza.—Estás de puta coña hermanito, soy novia del lanzador estrella y tu te coges al bateador estrella, los hermanastros están que arden. —No me lo cojo.—Me defiendo. —Se dan besitos, mamaditas o que? —Besos, aún no pasamos de ahí.—Digo en un susurro.—Es que la novia que te dije no es novia, es novio y se llama Blake. —¿Es enserio?—Asiento.—¿Y que con el? —Antes de saber que Nick era gay lo invité al retiro de invierno, ahora me arrepiento completamente porque quiero estar con Nicholas. —Dile que no venga. —Muy tarde hermanita, lo intente pero está ensañado en que nuestra relación funcione. —Cuéntale de Nick y verás como se le quitarán esas ganas.—Me guiña el ojo. ¿Debería contarle de Nick?
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