Ya en la habitación del hotel, después de besarse apasionadamente Adrian comenzó a desnudarse y ella se quitó los zapatos, el vestido y las bragas. Al quedar desnuda el pudor la hizo cruzar instintivamente su brazo sobre sus pechos y bajar su otra mano para cubrir su entrepierna doblando la cintura hacia adelante, levantó la vista y observó a Adrian de espaldas a ella quitándose los calzones, tenía una espalda ancha y unas nalgas redondas y firmes, lo que la hizo recordar lo que alguna vez había leído acerca de que a las mujeres les atraían las nalgas masculinas por suponerlas los músculos con los que empujan el pene dentro de la v****a y que mientras más fuertes las tenían la penetración era más placentera. Cuando él se dio la vuelta, Jennifer enderezó su tronco observando complacida la desnudez de Adrian, su pecho, sus brazos, su vientre plano, su firme erección y sus fuertes muslos.
El se acercó, le sujetó suavemente los antebrazos y al separarlos de su cuerpo, ella en un intento de cubrir su desnudez se “arropó” pegando su cuerpo al de Adrian quien con voz suave le dijo. “Déjame verte” al tiempo que con gran ternura la separó de él para contemplarla con admiración, la sujetó por los hombros para que se girara y le dijo “Qué hermosa eres” la besó en la nuca, le acarició las nalgas y la abrazó poniendo su pene en medio de ellas, acariciando y besándole la espalda. Cuando notó que ella se sentía “confiada” con su desnudez la subió a la cama y se besaron apasionadamente, él besó y chupó sus pechos, bajó besando sobre por su vientre y su pubis, haciéndola inspirar profundamente cuando juntó su boca a su sexo para “devorarlo” hasta llevarla a un orgasmo ante el cual ella solo reaccionó apretando la sábana y mordiéndose el labio
Ya con las piernas abiertas y las plantas de sus pies sobre la sabana, observó a Adrian quien arrodillado en medio de sus muslos se ponía el condón y cuando puso su pene entre sus labios vaginales le dijo “Con cuidado Adrian” tragó saliva y agregó “Lo tienes muy grande” él, al fin hombre, sonrió complacido y respondió “No te preocupes” y comenzó a penetrarla muy despacio, ella sintió una ligera molestia que la hizo inspirar con fuerza, pero su lubricación natural sumada a la lubricación del condón permitieron que el pene se deslizara sin problema dentro de su carne hasta ocupar la totalidad de su v****a. Adrian, quien permanecía arrodillado entre los muslos de Jennifer la miró a la cara para después bajar lentamente la vista disfrutando del sensual cuerpo femenino hasta observar su pene dentro de ella. “Esto es increíble” exclamó mientras se recostaba sobre de ella para besarla en la boca lamiendo sus labios y su mentón, apoyó sus antebrazos sobre la cama, la miró a los ojos y le dijo
— Debe ser un sueño — Jennifer sonrió halagada y con voz sensual respondió
— No es un sueño, estás dentro de mí Adrian
— ¡Me encantas!, tus ojos, tu nariz, el color de tu piel, tu cabello, tu cuerpo… Eres una delicia
— Disfrútame
Respondió y cuando él inició sus movimientos, ella movió la cabeza para observar excitada como las nalgas de Adrian subían y bajaban entre sus muslos marcando el ritmo del placentero ritual. Fue una larga penetración en la que él detuvo varias veces sus movimientos para besar la boca entreabierta de Jennifer mordiendo con suavidad su labio inferior y mezclando con lujuria sus salivas
El roce del pene dentro de su v****a aceleró su respiración, quería jadear, gemir e incluso gritar, pero las “instrucciones” de su amiga sobre cómo debería actuar en su primera vez habían sido muy precisas. De pronto sus piernas comenzaron a temblar sin control, le estaba haciendo “temblar las patitas”, como decía Lisa, y una rara sensación se fue apoderando de ella, era una inexplicable necesidad de “algo”, una especie de desesperación que aumentaba el temblor de sus piernas trasmitiéndolo a todo su cuerpo, comenzó a sentir el sudor en su frente y sin razón alguna comenzó a mover su cabeza hasta que ya no pudo fingir más y entre gemidos suplicantes, comenzó a repetir “No te pares Adrian, te lo suplico, no te pares, sigue, sigue”.
De pronto “el mundo se detuvo” ella dejó de temblar, se endurecieron todos sus músculos al grado que al apretar sus muslos contra la cadera de Adrian él ya no pudo moverse, le rodeó el cuello poniéndole las manos tras la nuca para levantar su espalda de la cama e hizo su cabeza hacia adelante como si quisiera ver sus tetas, su vista se ennegreció, su respiración se detuvo y exhaló emitiendo una especie de rugido cuando bajo la piel de su pubis todo se contrajo con fuerza. Músculos, v****a, útero, recto y ano se contraían rítmicamente provocándole un placer indescriptible y desconocido, contracciones que se reflejaban en su vientre y en el rítmico movimiento de su cabeza inclinándose hacia su pecho.
Cuando terminó esa maravilla, soltó el cuello de Adrian para dejar caer su espalda y cabeza sobre la cama, estaba exhausta, sintiendo su piel húmeda de sudor y todos sus músculos relajados. Al sentir los dedos de Adrian acomodándole el cabello que cubría su rostro, abrió los ojos y se miraron, él sonrió, la besó en la boca y con emoción le dijo “Te ves tan hermosa cuando lo estás teniendo” ella ladeó su cabeza avergonzada y él reinició sus movimientos, poco después metió sus manos debajo de las nalgas de Jennifer apoyando su frente a un lado de su cabeza y repitió su nombre con apasionada desesperación “¡Jennifer, Jennifer, Jennifer!” y segundos después quedó inmóvil jadeando junto a su oído, ella subió sus manos para acariciarle la espalda hasta que Adrian calmó su agitación y le dijo “Que bien lo haces Jennifer” ella sonrió y respondió “Tú Adrian, yo solo deje que lo hicieras… Y lo haces de maravilla”
Adrian se enderezó arrodillándose entre los muslos de Jennifer y con su m*****o aún en erección, se quitó el condón para enseñarle lo productivo que había sido su orgasmo diciendo “Esta es la muestra de lo mucho que me hiciste gozar” Jennifer le sonrió diciendo “Revisa que no se haya roto” Adrian afirmó y entró al baño mientras que ella estiraba sus piernas sobre la cama y cuando Adrian salió del baño le dijo “Lo llené con agua y no se salió”, la recorrió con la mirada y se acostó boca arriba apoyando su cabeza sobre los sensuales muslos de Jennifer justo debajo de su sexo, volteó hacia sus pies y le dijo
— Que bella eres — Volteó a mirarla a la cara para decir — Lo digo en serio, ¡Eres perfecta!; Tienes una cara muy hermosa, unos pechos grandes, deliciosos, una cintura y caderas bien curveadas, unas piernas excelentes, unas nalgas de locura y ….
— Y vámonos que se hace tarde
Dijo ella interrumpiendo su rosario de halagos y se levantó de la cama para vestirse. Su actitud lo hizo suponer que estaba arrepentida de haberlo hecho y con un tono de preocupación en su voz y sin cuidar sus palabras le preguntó
— ¿Te arrepientes de que te haya cogido?
Jennifer lo miró fijamente y nuevamente su orgullo “feminista” la hizo responder
— ¿Por qué me habría de arrepentir, si yo lo provoqué? …. La cosa es muy fácil Adrian, el hombre solo coge con la mujer que decide cogérselo a él y ellos son los que a veces terminan preocupados o arrepentidos de haberlo hecho, nosotras nos cogemos al que sea, sin preocuparnos ni arrepentirnos. Así que tú no me cogiste, fui yo la que te cogió a ti, yo te provoqué y tú “caíste redondito”. Sin embargo, no se trata de saber quién se cogió a quien sino de que los dos quisimos hacerlo ¿De acuerdo?... Y para tu tranquilidad, te diré que el haber cogido no nos obliga a nada… Nos cogimos, nos disfrutamos y “a otra cosa mariposa” aquí no ha pasado nada, ni tú te cogiste a Jennifer, ni yo me cogí a Adrian… ¡Vístete y vámonos!
El trayecto de regreso a casa era en silencio lo que hizo que en la mente de Jennifer afloraran los “demonios” del arrepentimiento, no por haberse acostado con Adrian, eso lo había disfrutado plenamente, sino por su posterior actitud y eso la llevó a pensar “Tan delicioso que cogimos y no me pude callar, de seguro lo hice suponer que me acuesto con el que me gusta y me va a mandar al carajo, ¡No me va a volver a ver!” …. Pero sus temores cambiaron de “demonio” cuando él la acarició en el muslo y preguntó
— ¿Te casarías conmigo? — Ella incrédula fingió haber estado distraída y preguntó
— ¿Cómo? — Lo había escuchado claramente, así que Adrian evitó repetir y agregó
— Las parejas jóvenes no se casan por falta de dinero y a Dios gracias yo no tengo ese problema
Al sentirse “desarmada” y obligada a responder, no pudo hilar frase alguna
— ¿Casarnos?... ¿Pero cómo? … Si yo no… ¡No!... Es que no sé si tú o mejor dicho si yo… Lo que pasa es que… ¡No Adrian!, yo no quiero perder mi libertad
Adrian no respondió y su silencio la llevó a pensar “¿Por qué soy así? Estamos regresando de coger y estoy convirtiendo una experiencia maravillosa en una “guerra de sexos” … ¿Por qué siempre tengo que salir con mis pendejadas? Con decir “déjame pensarlo” me hubiera librado de ésta sin que él se sintiera rechazado, ¡Me va a mandar a la chingada! “…. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada a casa, bajaron del auto y entraron a la cocina donde los papás de Jennifer iban a cenar, ella notó como su papá la recorría con la vista y mientras que Adrian platicaba con ellos, Jennifer buscó la manera de mantenerse alejada temiendo que pudieran percibir algún “raro aroma” que la delatara. Al salir de la cocina y mientras lo acompañaba a la puerta caminando por el jardín, Jennifer le dijo
— Me hiciste pasar los minutos más angustiantes de mi vida ¿Viste cómo me miró mi papá? Te pasaste Adrian, vienes de cogerte a su hija y te pones a platicar con ellos como si nada hubiera pasado ¿Así lo vas a hacer todas las veces que regresemos de coger?
Adrian en un tono serio respondió
— ¿De qué se trata Jennifer? Te niegas a casarte conmigo, pero quieres que nos sigamos acostando. Yo no estoy dispuesto a venir por ti para ir a un hotel y después regresarte con tus papás sana y salva.
— Pero bien cogida — Respondió bromeando y él enojado le respondió
— Déjate de bromas y dime de una vez lo que quieres
— Yo no te amo Adrian — Respondió cortante y él la “desarmó” respondiendo
— Ni yo a ti Jennifer, pero te aseguro que terminarás loca por mí
— ¡Ni en tus sueños de opio!
— Vive conmigo y lo harás antes de lo que te imaginas
— Primero te veo de rodillas a mis pies ¡Y ya no me retes Adrian!
— No te estoy retando, solo pretendo hacerte entender que el amor surge de la convivencia diaria, del conocimiento mutuo, del saber negociar y ceder en nuestras actitudes sopesando las virtudes y los defectos del otro. No por nada al principio de toda relación de pareja se le llama “conquista” pero tú eres una cobarde a la que le da miedo intentarlo
— ¡Si lo soy ¿Y qué?! …. ¿Y quieres saber por qué lo soy?, ¡Solo responde!; ¿Si me voy a vivir contigo para coger y por la razón que sea terminamos? ¡¿Qué?! ¿Hago mis maletas y me regreso a mi casa?… ¡Que fácil ¿No?!
— Lo fácil es que nos sigamos cogiendo en un hotel y después tú a tú casa y yo a la mía
Jennifer hizo un silencio y al saberse vencida en la discusión recurrió al clásico reproche
— ¡Lo que tú quieres es tenerme “a la mano” para cogerme cuando te venga en gana!
— Y tú quieres que sigamos cogiendo sin compromiso ni consecuencias. Pero ese no es el tema… Estoy hablando de casarnos, de compartir nuestras vidas y encontrar juntos el amor, con todo lo que ello implica
Jennifer lo miró a los ojos y con sarcasmo dijo
— ¡Vaya! ... ¿De modo que para ti el matrimonio es un juego en busca del amor? Algo así como ¿Dónde está Willy? ¿¡Quién lo diría no!?
Adrian suspiró y quedó en silencio, movió la cabeza en señal de resignación y respondió
— La idea era buscarlo juntos …. Pero, en fin, No tiene caso seguir insistiendo, mientras tu orgullo no te permita pensar todo es inútil
Abrió la puerta para salir y Jennifer sintió pavor, Adrian le gustaba y no podía permitir que su reciente aventura terminara siendo “debut y despedida” por lo que levantó la voz para decir
— ¡Soy una adolescente y pienso como tal!
Adrian sin cerrar la puerta la miró en silencio y ella al intuir que su respuesta iría por el lado de la adolescencia y su aventura en el hotel, evitó que hablara diciendo en voz baja
— Estás mal Adrian y te digo porqué; Cuando un novio lleva a su novia a un lugar romántico para pedirle matrimonio, ella lo intuye de inmediato ya que, siendo novios, es algo lógico…. ¿Tú que hiciste? Vienes en tu auto con una amiga a la que has visto unos cuantos fines de semana y sin dejar de conducir le pides matrimonio ¿Qué esperas que ella te responda?
Adrian sonrió, pensó responder “Una amiga con la que venía de coger” pero se contuvo para no discutir, cerró la puerta y se acercó a ella, con una mano la abrazó por la cintura y con la otra sobre las nalgas la apretó contra su cuerpo para besarla en la boca juntando sus lenguas y después con sus labios separados por milímetros preguntó
— ¿Quieres ser mi novia?
Jennifer aspiró el aliento de Adrian, sintió el roce de sus labios sobre los suyos al hablar, su erección pegada a su pubis y una especie de “rabia masoquista”, la llevó a sujetar con sus dos manos las nalgas de Adrian para mantener sus cuerpos apretados y sin separar ni un milímetro sus labios de los de él, con esa mezcla de enojo y lujuria en su voz respondió
— Te odio
— ¿Eso que significa? ¿Qué si o que no?
— Que te odio y que si quiero ser tu novia
— Eres absurdamente orgullosa, pero me enloquece tenerte en mis brazos
Le respondió y se besaron varias veces con pasión …. Al irse Adrian, Jennifer entró a la casa y subió a su recámara para hablarle a Lisa, cuando su amiga respondió la llamada ella bromeando le dijo
— Estoy metida en un lio amiga
— ¿¡Cogiste “a pelo”!?
— ¿Cómo crees? … ¡Usamos condón! — Lisa interrumpió diciendo
— Así que tu tiburón ya probó la carne humana ¿Y quedó satisfecho?
— ¡Mucho y quiere más! Con decirte que me hizo encabronar y en lugar de mandarlo a la mierda, me puse tan cachonda que estuve a punto de levantarme el vestido para que se lo volviera a comer
Lisa se rio y preguntó
— ¿Y dónde quedó el respeto que tanto exigías?
— Nunca me faltó al respeto, me trató como a “una dama”, si me hubiera tratado como puta lo dejo ahí con dolor de huevos
— ¡¿No me digas?! …. Cuando te trate como puta, vas a rabiar de lujuria, te vas a dar la venida de tu vida y terminarás suplicando piedad — Jennifer no respondió y segundos después le dijo
— Déjame que te lo cuente todo
Y le platicó a su amiga lo que había pasado, hasta que Adrian se despidió. Lisa la escuchó y al terminar comentó
— Me vas a perdonar lo que te voy a decir pecas, pero, o estás muy pendeja o de plano eres una pinche loca, ¿De verdad no te das cuenta de las cosas? — “¿Qué cosas?” — Preguntó Jennifer y Lisa molesta dijo— ¡Carajo pecas! Vienen de darse una buena cogida, el hombre te pide matrimonio ¿Y qué haces? Lo obligas a que te pida que seas su novia
— ¿Y qué podía hacer? ¿Aceptar la propuesta matrimonial de un amigo?
— ¡Me carga la puta madre contigo! ¿No te digo?... A ver… Según tú es o era, porque ya son novios, un simple amigo, ¡Pero te le encueraste para que te metiera la v***a! ¿Entonces? Al parecer no era un simple amigo… Y si sabes muy bien que mañana te va a volver a pedir que te cases con él, ¿Para qué mierdas se hacen novios? Mañana le dices que sí y te conviertes en su prometida ¡Un noviazgo de 24 horas! …. Cuando se casen la gente dirá “¡Ya era hora de que estos se casaran!”
— Pero así el que me pide matrimonio es mi novio
— Para mí que tú te drogas pinche pecas, ¿Qué demonios tiene que ver lo que es, con lo que propone? El tipo te pidió matrimonio y punto, ¿No era lo que querías? ... Y no conforme con eso quieres que te lo pida de forma romántica ¿Cómo? ¿Arrodillándose frente a ti en una hermosa playa bañados por la luz de la luna llena? ….. El romanticismo es hijo del enamoramiento y si tú afirmas que no están enamorados, te lo puede pedir en una hermosa playa desierta, en la punta del Everest, dentro de la fosa Mariana, en el espacio exterior o en Bora—Bora que no será romántico …. ¿¡Como carajos se te pueden ocurrir tantas pendejadas!?
— Lo hice porque no quería que me mandara a la chingada y no se me ocurrió otra cosa que decir
— Fíjate como lo complicas todo… Si no querías que te mandara a la chingada, todo se resolvía con decir … ¡SI! … Para que tanto lío de que primero tienes que ser mi novio y después llevarme a un lugar romántico para que lo piense… ¡Le abriste las patas y te metió la v***a! ¿Qué más quieres?
— Voy a aceptar su propuesta y me voy a casar para seguir cogiendo… Y claro está que por interés
Lisa se rio y dijo
— ¿Ya ves? Si no cogiste a lo pendejo pequitas, fuiste muy consciente de lo que ibas a conseguir abriendo las piernas. ¡Lo atrapaste amiga! … Te voy a dar un consejo, cuando te tiemblen las patitas, no te desesperes, aguanta lo más que puedas y cuando lo dejes venir te aseguro que vas a conocer el cielo
— Creo que ya lo conocí
Se rieron y terminaron la llamada. Al día siguiente por la tarde Jennifer se vistió con unos pantalones entallados y una playera ajustada, al recibir a Adrian él la miró diciendo “Cada día te veo más buena” ella le sonrió coquetamente y respondió
— Y como la vista engaña de seguro quieres confírmalo… Ya avisé que vamos a salir
Como los prejuicios y temores de Jennifer habían comenzado a desaparecer, esta vez su relación s****l fue un “derroche” de lujuria y terminaron acostados boca arriba, agotados de placer. Adrian se vio obligado a levantarse para deshacerse del condón y al salir del baño comentó
— No estaba roto
Se subió a la cama y nuevamente se acostó apoyando su cabeza en los muslos de Jennifer, ella se rio preguntando
— ¿Te gustan mis muslos?
— ¡Me encantan! Los besaría por horas hasta quedarme dormido sobre de ellos
Y cuando ella le dijo que era hora de irse, Adrian en tono de desesperación respondió
— Ya cásate conmigo Jennifer, ¿Por qué tenemos que pasar por esto si podemos hacerlo en nuestra casa? Ahí nos podríamos quedar dormidos así hasta el día siguiente
— Solo si te comprometes a respetar mi libertad en todo y a no querer imponerme tu voluntad
— ¡Lo juro! — Respondió Adrian levantando su brazo y ella respondió
— Está bien Adrian, acepto, busquemos a Willy juntos
— Hay que planearlo — Respondió Adrian sin poder ocultar su felicidad
Al salir del hotel se fueron a cenar para planear todo y al regresar a casa los papás de Jennifer ya habían cenado y estaban en su recámara, Jennifer les avisó que ya había llegado y al irse Adrian subió y tocó a la puerta de la recamara de sus papás diciendo
— ¿Puedo pasar un momento?
— Pasa
Respondió su mamá, ella abrió la puerta y la mamá le dijo
— ¿Por qué llegaron tan tarde? Son más de las 10 hija
— Fuimos al cine y me invitó a cenar… Necesito hablar con ustedes
La miraron con preocupación ya que su hija cruzaba sus pies en forma nerviosa y permanecía con la mirada baja observándose entrelazar los dedos de sus manos frente a su pubis cuando les dijo