Dejando a Betty de lado y mi momento de excitante placer, mi mente retoma el tema que me carcome, “Bianca”. Corro en busca de Alexandro y le encuentro hablando con Alonso en la sala, me oculto en un pared y a lo lejos los oigo platicar. —¿Cómo crees que maneje eso? —dice Alonso. —No lo sé, por eso me temo que si le oculto algo la hiera, pero si le digo también lo haría porque algunos temas no son del todo gratos, podría atemorizarse al punto de dejarme para siempre. —Ale, creo que exageras, ya no son esos tiempos de antes, la vida ha cambiado y la policía ha mejorado en su trabajo. —¡La Policía! ¿No ves a donde llevo eso a mis padres? Todavía no se sabe la verdad públicamente, pero yo si creo saber lo que ocurrió. —Voto porque le cuentes, no puedes tener secretos de ese tipo, mir

