Aron Blake. Algo que odie más que estar en una subasta, sería una boda. Y más si es la boda de la chica con la que estuve un tiempo. Nunca la ame, pero la quería y estar con ella para mí. Era bastante pasable. Mi traje azul y mis ganas de vivir estaban por el piso. Quería salir huyendo de aquí, pero como siempre mi abuela me había convencido de permanecer en este espantoso lugar. Respiré hondo y me acomodé en la silla. Eleanor se había quedado en casa, mi abuelo la iría a buscar en un rato. O eso me había mencionado él. —¿Como la estás pasando?—Mabel se sentó a mi lado y sonrió. Su vestido blanco tenía un escote en forma de corazón, sus ojos tenían lentillas azules y un anillo adornaba su dedo. Ella jamás me dijo que se casaría, nunca me comentó nada. Y la entendía, en el pasado

