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Mr. Aron Blake

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intro-logo
Descripción

Mr Aron Blake perdió a su madre cuando era pequeño, creció creyendo que debía tener dinero para mantener unida a una familia, debido a un préstamo que pidió, construyó una de las empresas más importantes del momento.

Aron se vuelve un Ceo famoso, contrata a una chica como su fotógrafa y por la presión de su tío, decide anunciar que se cansará con ella. Eleanor no planeaba casarse, para ella es muy pronto, ni siquiera lo ama y tampoco se siente atraída hacía la idea de estar bajo la presión pública, los problemas surgirán cuando un romance se transforme en una maldición.

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1
Tengo la teoría de que trabajar mucho hace que el dolor disminuya, sobre todo el emocional, mi vida se basa en trabajar casi las veinticuatro horas del día, llegó a casa cansado, me aflojo la corbata y me tiró a la cama para dormir, desearía hacer eso en estos momentos, pero mi realidad es distintas. Sigo sentado en la silla de mi oficina esperando que algo interesante suceda, tengo mucho tiempo sin convivir con una mujer de manera romántica, tener una novia paso a segundo plano cuando todos empezaron a saber quién era. El verano pasado conocí a una chica, teníamos buena química, hablábamos cuando estaba disponible y hacía tiempo para quedar, el problema comenzó cuando quiso gastar todo mi dinero en ropa, zapatos, carteras y demás, me enfurecí mucho, quise gritarle lo interesada que era, pero lo que hice fue lo contrario, le dije que conocí a otra persona y que la relación no iba a ningún lado. Ella no se quejó. No lloró. No le importó. En estos tiempos las mujeres solo se fijan en mi bolsillo, hay ocasiones en las que quiero volver a ser alguien normal, tal vez si no fuera por mi trabajo, ahora mismo tendría novia. Mi secretaria entra con unas carpetas en la mano y carraspea incómoda. La noche del viernes estuvimos a punto de besarnos, estaba muy ebrio y ella esta enamorada de mi. Creo que mi yo ebrio creyó que era buena idea lidearse con una mujer casada y con dos hijos. «En definitiva, no soy muy bueno tomando decisiones». —Señor Blake, debo hablar con usted —Salgo del trance en el que estoy y la miró, sus tacones son lo único que llaman mi atención, son tan largos que podría romperse una pierna si se resbala—. Su tío quiere que contraiga matrimonio para llevar acabo la nacionalización. «Casarme» Desde el lunes he escuchado esa palabra, si quiero casarme debo encontrar a una mujer que esté dispuesta a vivir conmigo y convivir con mi familia, ese no es el problema, quizás no hay ningún problema, solo el mismo que me impide tener novia. No quiero que una mujer entre a mi vida y se gasté mi dinero como si fuera suyo. Mi tío Orson ha estado insistiendo para que contraiga matrimonio, no estoy dispuesto a casarme todavía, no estoy dispuesto a abandonar la oportunidad de enamorarme. Estoy consiente de que primer error fue pedirle dinero para fundar este negocio, y a pesar, de que le he pagado cada peso, no está tranquilo, el quiere más. —Esta bien —murmuré —Pregúntale cuanto tiempo tengo y me llamas. No es necesario que subas hasta acá. —Como ordené Sr. Blake —Asentí y empecé a organizar los papeles que necesitaba para esta tarde. Después de la muerte de mi madre empecé a relacionarme más con mi familia, dure un tiempo viviendo con mi tío Orson y aprendí lo necesario para emprender mi propia empresa. Hunter, mi hermano, no ha hecho más que intentar ayudarme, siempre esta pendiente de todo y algunas revistas dicen que sería un excelente sucesor, no estoy de acuerdo con eso, suele ser inestable, ellos solo ven lo que yo quiero que vean. Mi hermano no puede convivir con adultos por mucho rato, le da ansiedad y piensa en nuestra madre, mientras el no superé lo que pasó, no podrá dirigir la empresa. Me levantó para irme y recojo los papeles que están sobre mí escritorio, conmigo trabajan muchas mujeres, la mayoría me doblan la edad, escucho sus comentarios lujuriosos por los pasillos y finjo no hacerlo, me gusta saber que me desean, siento que al menos tengo algo bueno dentro de mí. —Sr. Blake su carro está listo. —Gracias Douglas. Douglas es el mejor empleado que tengo, nunca lo cambiaría por nadie, es puntual, respetuoso y me da consejos cuando lo necesito. Le doy los papeles para abrir el carro y escucho unos pasos detrás de mí, me giró y una chica se apoya sobre sus rodillas cansadas. Las pequeñas gotas de sudor sobre su frente me indican que corrió hasta aquí, lleva ropa formal y un perfume con olor a cítricos. —Disculpe, pensé que era otra persona. —¿Necesita algo? —Dije serio —No, solo venía a hablar con el Sr. Blake —Yo soy el Sr. Blake —Retire mis lentes y la chica frente a mí se asombró. —Disculpe —sonrió nerviosa —. ¿Esta buscando a alguien para que sea su fotógrafa? Necesito trabajo —murmuro avergonzada. —En estos momentos no estamos solicitando personal, puede enviar su currículum a nuestro correo, pero no le aseguró nada. Cada palabra que sale de mi boca es mentira, necesitamos un fotógrafo con urgencia, el que teníamos renunció ayer, he estado buscando uno desesperadamente, pero la chica frente a mí no me convence, su cabello desaliñado y sus ojos cansados me dicen que tiene una enorme carga sobre sus hombros, espero que se tranquilice y la miró impaciente. —Tendrá mi currículum mañana a primera hora —se da media vuelta y se marcha, no dice nada más, tampoco espero que lo haga, su cabello es hermoso, y es en lo único que pienso durante el camino a casa. Vivo en un apartamento con mi hermano desde hace diez años, nos mudamos por la necesidad de un hogar, mi tío Orson no estaba contento con nuestra presencia en su casa, me esforcé por no estorbarle, pero los problemas en su casa hicieron que creciera antes de tiempo, toda mi situación lo ha hecho. Lo primero que mi hermano hace cuando abro la puerta es llamarme, lo miro con una ceja alzada y espero que me hable, se ve nervioso, juega con sus dedos y mira a otro lado desesperado. —Aron —¿Que pasa, Hunter? —Necesito dinero —rio con ironía—. Perdí el mío en la mañana, necesito comprarme otro para las clases. —¿Cuántos te he comprado? —le digo molesto—. ¿Crees que podemos gastar todo el dinero en teléfonos? Es el último móvil que te compró este año Blake. —No me llames por nuestro apellido —farfulló—. Detesto que me llamen igual que tú, ¿puedes entenderlo? —Ha sido suficiente —exclamó dejando mis cosas sobre el mesón, miro con indiferencia la correspondencia y suspiró cansado, no he dormido mucho estos días, de seguro, me enfermaré por las horas de sueño que pierdo con constancia. —Que si—respondió irritado. —Aron, necesitamos a alguien que le saque fotos a las modelos. El otro renunció. ¿Lo sabes no? Asentí — Hoy vino una chica, quería justo eso pero la rechacé. —¡Que! ¿Estas demente? No podemos permitirnos eso, le hubieras hecho una entrevista y ya. —Hunter, no tengo tiempo para estupideces. La próxima persona que vaya le haré una entrevista. O sino llamaré a alguien provisional. Todo tiene solución. El dinero compra todo. Y lo sabes. —El dinero no compra la felicidad —murmuró. —Es mejor que salgas—Le miré—Te daré dinero que para que vayas con tus amigos. —Estaré en mi cuarto—sonrió forzadamente. El había sufrido mucho mas que yo, no recordaba bien a mamá y mucho menos a papá, Hunter no tenía una idea clara de cómo era mamá con nosotros y eso le afectaba a diario, solía deprimirse, se pasaba por todo el lugar y luego acababa sentado viendo su móvil. Siempre era lo mismo. Y lo entendía a la perfección. Yo también extrañaba a mamá. [...] —Sr. Blake. Una señorita dice que viene por una entrevista. Alce una ceja y fruncí el ceño — Hoy no tengo entrevista con nadie. —Ella dijo que usted le pidió que viniera. —Hazla pasar —farfullé. —Hola Sr. Blake. —La misma chica de ayer, se encontraba sentada frente a mí, le regalé una sonrisa burlona y ella una de superioridad. —No recuerdo haberte pedido una entrevista. —No podía permitir que me hiciera algo así, le he traído algunos trabajos. Puede verlos, tengo entendido de que les falta personal —Llena esto, te llamaré si decido contratarte. —Genial. Muchas Gracias Aron. —Nadie me había llamado así, ningún trabajador se había tomado la molestia de llamarme por mi nombre y aunque así fuera lo hubiera reñido. Pero en sus labios sonó jodidamente sexy. —Sr. Blake, tiene una reunión, más tarde una cita con su abogado y después debe ver a la modelos que se encargarán de promocionar la línea de ropa. —Bien —asentí frustrado —Puedes márchate. Vi las fotos que la chica había traído, se veían realmente bien, no tenía más que pensar así que decidí llamarla y le pedí que viniera al amanecer. De esa manera podría concentrarme en las demás cosas que haría el día de hoy. Eleanor Bliss. Tomé la mayoría de las cosas que necesitaba. Debía sorprender al Sr. Blake si quería que siguiera trabajando con el, había sido un poco arrogante a la hora de hablarle y aún así no quería decepcionarlo. El edificio era excesivamente grande, tenía ventanas de cristal por toda la parte superior, y la pared era bastante blanca e iluminada. Entre a pasos rápidos y me introduje en la oficina sin siquiera tocar. —Sra. Bliss. No puede entrar de esta manera —Aron, estaba de pie con una mano en su chaqueta. Me veía desde su asiento y sentí que estaba en problemas Era de esperarse. —Disculpe, venía tarde y como no vi a su secretaria en su escritorio creí que estaba en el baño, así que decidí pasar. —Que no se vuelva a repetir. —Bien, Disculpe. Nos sentamos y empezamos a hablar de negocios, tomamos fotografías, vimos líneas de ropa y me enseñó como debía tomarle las fotos a las chicas. —No me arrepiento de haberla contratado. Puede retirarse. Asentí, Mr Aron Blake era un hombre joven, debía tener un poco más de mi edad, vestía formal, tenía el cabello largo rubio y unos ojos negros precioso. Era un hombre bastante atractivo y cualquier chica estaría encantada de pasar una noche con el. Había estado buscando trabajo desde hace un mes. Mi vida consistía en ir a la universidad. Regresar, comer, hacer mis cosas, atender a mi madre para luego salir y buscar trabajo. Era frustrante. Pero necesario. Nunca hubiera llegado hasta el magnate de no ser por mi mejor amiga, una bonita rubia obsesionada con Aron, siempre me hablaba de el, de su línea de ropa, de lo guapo y atractivo que le parecía y sobretodo del redondo culo que se cargaba. —Fui a verlo —Lana se quedó callada por unos segundos hasta que oí como chillaba. —Debes hacer que nos conozcamos —Dijo emocionada. —No es tan fácil Lana. Lo sabes. —¿Cómo lo lograste? ¿Cómo es en persona? ¿Su culo es mejor o peor? Necesito saberlo todo —Lo logré porque nadie me niega algo—Le sonreí —Es guapo sus ojos negros son aún mas profundos, su cabello parece sedoso, su mandíbula se marca y lo hace ver aún más varonil. Y ni hablar de su voz, es gruesa y ronca. Y creo que tiene 23 años. —No me jodas —soltó un risa— ¿Y su culo cómo es?— pregunto divertida. —No le vi el culo Lana. Lana era divertida, loca y sobretodo pervertida. Aunque siempre buscaba la manera en huir de las relaciones, no le gustaba estar en una y para ella estar soltera era lo mejor. Por otro lado yo si quería estar con alguien, alguien que de verdad me ame, que me muestre que no todo es tan malo y que las cosas pueden cambiar. Yo quería algo que se diera natural, no forzado, no fingido. —Mañana quiero que compremos algo de ropa. ¡Tienes que verte preciosa! —Lana, solo voy a trabajar. No a Ligar. —No digas eso —gruño — Vamos a comprar cosas y vas a ser la más linda de todas. —Estoy entre modelos Lana, soy sumamente normal. —¿Puedes callarte? Arruinas mi ilusión. —Bien —Rodé los ojos. Nos acomodamos en la cama y empezamos a ver una película, habíamos sido mejores amigas desde pequeñas, siempre estuvimos juntas y jamás nos dedicamos a buscar otras amigas. Supongo que eso lo hizo más ameno. El Sr. Blake vino a mi mente, me parecía un chico bastante lindo, era demasiado joven para ser empresario y me preguntaba porque tomo esa decisión tan apresuradamente. [...] —Ya cállate —El grito se escuchó por todo el edificio, salí corriendo a ver qué sucedía, la secretaria del señor Blake, estaba asustada y salió corriendo hacía el ascensor. —Sr. Blake ¿Sucede algo? —Entre temerosamente a la oficina, Aron estaba pegado a la pared, otro chico un poco más bajo que el, con cabello castaño y ojos azules lo veía con diversión. ¿Pero que le pasaba a este chico? ¿Acaso no veía como estaba su jefe? —Hermano, vas a asustar a la señorita. ¿Que? ¿Hermano? ¿Había escuchado bien? el chico parado frente a mí era increíblemente guapo. Parecía salido de una revista. —Me retiro. —¿Cual es tu nombre? —su pregunta me dejó atónita —Mi nombre es Eleanor. —Perfecto, ¿Puedes esperarme abajo Eleanor? —Asentí. Salí del lugar sin mirar atrás, tal parece que los hermanos tenían problemas, Hunter era un chico guapísimo, se veía que trabaja en su físico y en otras cosas aún más interesantes. Me senté viendo como las modelos practicaban poses y se animaban entre sí, estaba bastante aburrida y me apetecía irme, pero sabía que debía esperar. —Disculpa por la tardanza —sonrió —No te preocupes. Todo está bien. —¿Te apetece ir a cenar Eleanor? Mi asombro fue totalmente evidente, no esperaba eso de el, no esperaba eso del hermano del Sr. Blake. —No te conozco —murmuré. —Me pareciste linda. ¿Podemos ir a cenar? Prometo llevarte a casa. —Estoy muy ocupada Sr. Blake. Disculpe. —Iba a dar por finalizada la conversación, pero el tomo mi brazo. —Llámame Hunter. —sus ojos estaban fijos en los míos, mi piel se había erizado y su sonrisa me parecía preciosa. —Nos vemos. Sonreí como boba mientras caminaba hacia la universidad, no quedaba tan lejos del edificio así que el camino se me hacía corto. Las primeras clases fueron bastante pesadas, los profesores no parabán de hablar de temas que realmente no me interesaban y mis ganas de dormir aumentaban conforme pasaba el tiempo. Hacer esto todos los días era trágico. A la hora de la salida, un carro n***o estaba afuera, el alumnado veía el carro con detenimiento y mis ojos se agrandaron cuando el Sr. Blake se bajó de el. —Señorita Bliss. —Asintió— Vengo a disculparme por mi comportamiento. Lamento el mal rato que la hice pasar. Aron, estaba con una camisa casual y unos pantalones ajustados, se veía guapo, quito sus lentes y me ofreció su mano para subirme al coche. —La llevo a su casa —continuó. —Muchas Gracias Sr. Blake. Pero no hace falta. —Insisto, estuve fatal. El camino fue silencioso, ninguno de los dos dijo nada y yo solo quería cortar ese silencio tan irritante. —¿Le gusta la ciudad? —Si, pero me gusta más ver el mar. ¿Y a usted Bliss? —Llámeme Eleanor —murmuré — Me gusta la ciudad. El mar no es mi lugar favorito. Negó—Sra. Bliss está bien. Mi hermano insistió para que viniera a disculparme. Aunque pensaba hacerlo mañana en la oficina. —¿Cómo supo donde estudiaba? —Le pedí a mi secretaria que buscará información sobre usted. —se encogió de hombros viendo al frente y sonrió. — No sabía que era dos años menor que yo hasta hoy. —Las personas tienen sus sorpresas. —Yo soy una sorpresa. —Le iba a preguntar a qué se refería con esa respuesta, pero habíamos llegado a mi hogar y la pregunta se esfumó en el aire. Entre a pasos lentos y le sonreí a mamá cuando la vi, ella me dejó pasar y me fui directamente a la habitación. Adelante todas las actividades que tenía, me bañé, me puse a escuchar música y edite la fotos que debía mandarle al señor Blake Su confesión me había dejado un poco fuera de lugar, me quedé pensando en sus ojos, en la manera que me decían que todo estaría perfectamente bien o qué quizás todo se destruiría en cuestión de segundos. Esperaba que no fuera así, ya era muy complicado mantener cada cosa en su sitio. Mi madre había preparado varías cosas para comer, siempre le había gustado preparar cosas cuando se sentía mal, me preguntaba que le sucedía. [...] —Puedes apúrarte—gritó irritado —Lo siento Sr. Blake, aquí están todas las fotos que me había pedido. —Perfecto, Sra. Bliss, mañana viajaremos a Londres, tenemos que tomar algunas fotos —¿Por cuántos días me quiere con usted? —No la quiero conmigo —farfulló— Solo estaremos una semana. Iremos, usted y yo. Mi hermano está ocupado con cosas del instituto. Asentí —Estaré lista lo más pronto posible. Aron asintió y dejo que me marchará, el día había sido ajetreado, había estado tomando fotos, encargándome de papeles, documentos y cosas que mareaba mi mente, la secretaria del Sr. Blake había estado ausente, nadie sabía que le había sucedido y muchos empleados pensaban que había decidido renunciar por los malos tratos de nuestro jefe. Aunque siendo sincera, no creo que el nos trate mal, solo tiene más responsabilidades que nosotros, es Joven y debe manejar una empresa el solo. No creo que deba ser fácil, mucho que hace por cada uno de nosotros. Respiré pesadamente y vi que Hunter se acercaba a mi, mi cara formó una mueca que no pude ocultar, sin embargó, el solo hizo caso omiso a la situación. —¿Cómo has estado Eleanor? —Muy bien Sr. Blake, pero será mejor que siga trabajando. —Te dije que me dijeras Hunter —masculló—No me gusta que me llamen como a mi hermano, es raro. —Bien —Bufé —Pero enserio necesito irme. Así que con su permiso. —Quiero que salgamos a cenar. —Hunter, ¿No sabes que es no? —Aron apareció detrás de mi con una mirada fría e imponente, un escalofrío recorrió mi espina dorsal y sonreí incómoda por la situación. Nunca me había gustado crear disputas, el simple hecho de ver a dos hermanos frente a mí me hacía poner nerviosa, eran hombres sumamente atractivos. —Creo que nadie ha pedido tu opinión Aron —Hunter si vienes a decirme algo solo pasa a la oficina. O sino vete. —Bien —Dijo irritado. —Nos vemos Bonita. —Sra. Bliss, puede irse a su casa, es importante que descanse —Una media sonrisa se asomo por su rostro, jamás había visto una viniendo de el, me gustó la sensación. Asentí efusivamente y empecé a caminar en dirección contraria, mi mente repitiendo su sonrisa y sus ojos puestos en mi nuca. Aron Blake: Ser un empresario nunca fue fácil, empecé en este mundo por mi tío, el me dió todo lo que necesitaba para poder crear está empresa, me dió el dinero, los contactos y los trabajadores. Jamás me dijo que debía darle algo, jamás me dijo que estaría fastidiando para que me casará con alguien o para que le diera parte de mi fortuna. Entre a la oficina y Hunter estaba sentado en mi escritorio, rodé los ojos fastidiado por su actitud de adolescente, nunca iba a mádurar o al menos no tan pronto como creí. —¿Y bien? —Mi tío dijo que debes estar casado para cuando regreses del viaje. —¿Que? —espeté—. ¿Acaso piensa que voy a viajar por placer? —Sabes que no, pero a él no le importa. Debes casarte Aron. —No quiero casarme Hunter, no quiero atar mi vida a una persona que no ame. —A veces debemos sacrificarnos por lo que realmente vale la pena. Suspiré y lo mire a los ojos, Hunter tenía razón, no podía perder todo por un simple capricho, debía buscar a alguien con quién casarme, durar algunos meses y luego divorciarme para poder decir que nuestro matrimonio fue un fracaso. Todo saldría bien, yo me encargaría de que todo fuera justo lo planeado. —Lo haré —afirmé—. Me casaré con alguien y diré que fue amor a primera vista. Hunter asintió y se marchó, seria un problema discutir con mi tío a estas alturas, no necesitaba un estorbo más en mi vida, tenerlo cerca de mi no es lo que quiero, pero al prestarme dinero firmé un contrato con él, no leí la letra pequeña, un error de novato. Pasé por alto las palabras en negrita que decían que iba a ser socio de lo que yo fundara, y si me marchó tengo que dejarle todo a él, me rehusó a hacerlo, debo hacer lo que me dice hasta que pueda comprarle su parte de la empresa, según él, me la dará una vez haya contraído matrimonio. Salgo enojado del edificio y pongo los dedos en el puente de mi nariz, mi ceño está levemente fruncido, mis manos están sudadas e intentó calmarme para irme, está noche debo armar las maletas para salir lo más temprano posible. Convencido de que necesitó un trago, voy al bar de un buen amigo mío, el local es mediano, la barra es de madera oscura, detrás hay estanterías de vidrio con varias botellas, y en el centro hay varias mesas de madera. Cuando llegó, busco con la vista una silla en la barra, me acercó y suspiro con pesadez. —Aron ¿Que deseas? ¿Lo mismo de siempre? —me pregunta el camarero. Asentí —Necesito despejarme. —Es evidente, deberías beber algo de whisky, te ayudará —El cantinero era un señor mayor con el que tuve una conexión casi instantánea, una vez después de una discusión acabe en este bar, tenía el labio partido y mis nudillos estaban sangrando, el señor me atendió atentamente, me pidió que guardara distancia con aquellos que buscaban peleas y que empezará a velar por mi seguridad, después de ese día siempre vengo a beber acá. —¿Que te tiene tan preocupado, hijo? —Voy a casarme —bebi un trago y sentí el ardor instalarse en mi garganta —Me casare más pronto de lo que pensé. —La chica debe tener suerte, eres un hombre apuesto y trabajador. De seguro es una gran mujer. No tienes porque preocuparte Aron —Oh claro —ironicé—. Ni siquiera la has visto aún Frey. —La traerás aquí, ya verás que si. —No lo creo —negué—. Mañana voy a viajar, cuando regrese estaré tan ocupado que no tendré tiempo de beber un trago en este sitio. —Siempre hay tiempo. —No en mi vida —doy por zanjada la conversación y pongo los billetes sobre la barra, el no dice nada, y yo tampoco. No es necesario hablar, cuando ambos sabemos que no me siento bien. El viejo Frey nunca cambiaba, no aprendía que las cosas no funcionan así, el mundo es cruel, y yo no puedo decir que no quiero casarme, todo deben creer que es real, que de verdad estamos enamorados. Por la mañana mandaría a Douglas a buscar a Eleanor, quiero que todo salga bien, estoy harto de malas noticias y sorpresas no agradables.

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