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3431 Palabras
Eleanor Bliss: El chófer me había venido a buscar más temprano de lo que pensé, estaba sentada en el asiento trasero mientras el Sr. Blake miraba unos papeles. Mi mente está en otro lugar, tengo sueño y estoy nerviosa por la situación, nunca he viajado en avión, no se cómo se siente o que haré para superar el vértigo —¿Se encuentra bien Sra. Bliss? Se ve pálida —El chófer me miraba esperando una respuesta, los ojos del Sr. Blake subieron un poco mirando mi cara con detenimiento. —Estoy bien —afirme—. No hay de que preocuparse. Mentirosa. Los dos pares de ojos que antes se encontraban en mí, pusieron su vista en otra cosa, me sentía más tranquila sin dos hombres viéndome, tendría que superar mi vértigo, tendría que intentar no pasar una pena enorme por mis tonterías. Al llegar al aeropuerto nos subimos en el avión privado del Sr. Blake y nadie decía nada. —Eleanor. ¿Puedo llamarla así? Por su nombre de pila Asentí —¿Puedo llamarlo Aron? Sus ojos dudaron, mordió sus labios con detenimiento y termino asintiendo. —En la oficina también puede llamarme Aron. —¿No cree que sería poco profesional? —No le estoy diciendo que somos amigos Eleanor, solo que puede llamarme por mi nombre —Dijo irritado. —. A veces es agobiante que todos me llamen por mi apellido, me da dolor de cabeza. —Creo que puedo entenderlo —susurre —. A veces usted parece imponente, y puede que se nos olvide que también es una persona con sentimientos. —Entiendo. ¿Tienes novio Eleanor? —Su pregunta me sorprendió, mis ojos se achicaron y con una sonrisa de superioridad le dije. —Nadie podría ser lo suficiente bueno para estar conmigo. —Que ego —Bufó—. Tomaremos algunas fotos a las modelos mañana, y los demás días me encargaré de algunas cosas. ¿Puede ser mi secretaria? Creo que ya está enterada de que la antigua ha renunciado. —Tomaré su puesto, no tengo ningún problema. —Perfecto. El silencio abundó el lugar, nadie volvió a hablar, mis ojos se estaban cerrando y de repente deje de escuchar la voz de Aron. Pasó quizás más de una hora, desperté con un fuerte dolor de cabeza, mis ojos rojos y un pequeño hilo de baba en mi comisura izquierda. Lo quité rápidamente avergonzada por la situación, Aron estaba dormido, parecía tan tranquilo, sus pestañas largas y su nariz perfiladas eran hermosas. Y qué decir de sus brazos. Santa virgen de las venas. Su tez pálida hacía que sus venas se le marcarán, su mandíbula cuadrada y ese abdomen por el que parecía que trabajo duro. He de admitir que en ese momento estaba teniendo orgasmos visuales. —Puedes dejar de observarme. No me dejas dormir —sus ojos se entreabrieron con cautela, mis mejillas están rojas de la vergüenza. —No te estaba viendo —tartamudie —Ya —susurro —Al menos disimula mejor. —Eres un engreído —Claro, si yo soy un engreído, tu eres una acosadora. —¡No te estaba acosando! —Ya, eso te lo dices a ti ¿O a mi? —Puedes callarte por favor. —Eleanor, ¿Acaso no sabes que mandar a callar a tu jefe es malo? —Ha sido suficiente Aron. —Tienes razón —Dijo divertido—. Nunca había hablado más de la cuenta con una empleada. —Genial —ironicé—. Yo nunca había hablado tanto tiempo con un engreído. —Me caes bien Eleanor, tienes sentido del humor. —¿Oh enserio? Que agradable que sos —Mi sarcasmo se pudo distinguir a kilómetros de distancia, un risa ronca salió de su garganta y sonreí para mí misma. El resto del viaje fue tranquilo, hablamos un poco más, nos reímos y hasta incluso conversamos como si realmente fuéramos amigos. Al llegar a nuestro destino, el chófer llevo nuestras maletas a la suite, mi habitación estaba junto a la suya por si surgía algún inconveniente. —Que descanses Eleanor. —Descansa Aron. Aron Blake: El día estuvo más que ajetreado, Eleanor tuvo que tomar fotos en un parque, en una fuente, en un centro comercial para los altos cargos y yo estuve de un lado a otro atendiendo llamadas, revisando documentos, releyendo contratos e infinidades de cosas. Había sido un día de la mierda, quería llegar y acostarme, pero esa no era un opción, después de buscar a Eleanor debía ir a una entrevista. El chófer llegó poco después, me senté en el asiento trasero y me interné en el móvil para distraer mi cabeza. —Sr. Blake, Hemos llegado. —Gracias Douglas, ya regreso. Entre en el edificio, jamás había podido acostumbrarme a ver tantas cosas caras, eso siempre iba a doler y de cierta manera me recordaba a cuándo mamá estaba enferma. No pude hacer nada para evitar que muriera, no pude velar por ella y desde entonces el sentimiento de culpa no ha desaparecido. Buscaba con la vista a Eleanor, no pude divisar donde estaba, hasta que sentí un cuerpo pequeño chocar contra el mío. —Oh, disculpe. —la mirada de Eleanor subió y me miró con burla —¿Que haces aquí Aron? —Vine a buscarte, debo ir a una entrevista y tú vienes conmigo. ¿Ya has terminado no? —Si, ya podemos irnos. Empezaba a volverme loca en este lugar. —Perfecto, vámonos. Salimos por la enorme puerta del edificio, nos montamos una vez más en el auto y el silencio reino el lugar. —Sr. Blake, Ya están todos allí, debe bajar. ¿La señorita va a acompañarla? Asentí— Eleanor ven conmigo, no es necesario que digas algo. A menos que te lo pregunten directamente ¿Bien? —Entiendo. Todo estaba lleno de gente, las personas grababan y tomaban fotos anunciando el lugar de su estadía, me subí al podio, y saludo a todos con un gesto cordial. —Sr. Blake ¿Es verdad que las empresas están en banca rota? —Para nada, todo está funcionando perfectamente. —Su tío nos ha informado que va a casarse ¿Es verdad? —Otra de las entrevistadoras me miraba con curiosidad, miré a Eleanor a mi lado y parecía bastante neutral hasta que yo afirme a su pregunta. Hubo un gran silencio, nadie se esperaba eso. Y como no. Si ni yo mismo quería casarme. —¿Con quien piensa casarse? El Sr. Orson nos dijo que lo diría hoy. Mis manos estaban sudando, mi tío había ido demasiado lejos, no podía quedar mal, tampoco podía decirles que no sabía con quién iba a casarme, estaba entrando en pánico y lo único y mejor que se me ocurrió fue darle un pequeño beso a Eleanor y anunciar que me casaría con ella. —Ella es mi prometida —La chica a mi lado agrando sus ojos, y me piso el pie por debajo, sin que nadie lo notará. Todos empezaron a hacer preguntas, a especular cosas y decidí aclarar la situación de una vez. Estaba harto de esto, no quería seguir aquí y mucho menos después de que posiblemente Eleanor deje de hablarme. —Eleanor y yo nos enamoramos durante este tiempo —Mencione—. Siempre me pareció una chica atractiva, es buena, divertida y a veces tienen sus momentos de odiosidad, pero me gusta y estoy dispuesto a casarme con ella. Quiero decirles a todos que Eleanor Bliss es mi prometida y que la amo más que a mí mismo —Forcé una sonrisa, y me retiré del lugar, Douglas me miraba apenado y Eleanor no me había dirigido la palabra. —¿Por qué has dicho eso? —preguntó finalmente. —Lo siento —murmure—. Necesito que finjas estar enamorada de mi, necesito que te cases conmigo. Después podemos divorciarnos y decir que el matrimonio no salió tan bien como planeamos. —Lo tengo que pensar Aron, no es tan fácil. Ni siquiera hemos convivido bien. ¡Solo soy tu empleada! —exclamó irritada. —Eleanor, puedes pensarlo todo lo que necesites. Avísame sobre tu decisión. Ella desapareció furiosa, respiré profundo y empecé a ver el móvil, no tenía ganas de trabajar hoy, no era hora, ni momento. Sentía que podía perder la mínima amistad que tenía con Eleanor y era algo que no me podía permitir. Estaba dando vueltas por toda la suite, la puerta empezó a sonar e inmediatamente la abrí. Eleanor estaba parada frente a mí, tenía un short y crop top que le hacía resaltar su cuerpo, quité mis ojos de ahí y la miré a los ojos. —¿Has tomado una decisión? —¿Me explicarás porque necesitas casarte? —La miré dudosa, no sabía si confía en ella aún, sin embargo, acabe accediendo. —Mi tío mando a alguien para que me deporten, así que debo casarme y nacionalizarme lo más pronto posible. —Tu tío... ¿Es malo? —Algo así Eleanor, no es un hombre con el que debería meterme. —Voy a casarme contigo, pero debes prometerme que dormiremos en camas separadas y que sólo finjiremos en público. —Así será —sonreí—. Gracias, estaba preocupado por perder tu amistad. —¿Somos amigos? —preguntó sorprendida. —Lo somos —afirmé—. Yo... necesito que firmes un contrato, cuando yo decida que el matrimonio ha culminado, el contrato también lo hará. Los ojos de Eleanor mostraban miedo, ella no quería esto, estaba asustada y la entendía. —No puedo firmar nada, es una tontería. Agarro su mano y la aprieto. —Necesito que hagas esto por mí, eres la única opción que tengo, todo el mundo sabe que me casaré contigo, ya no tenemos salida. —Aron, promete que no será mucho tiempo, solo hazme creer que es una buena idea. —Es la mejor de todas —miento—. Podrás tener todo lo que quieras, seguirás trabajando para mí, verás a tus amigos y vivirás bien. No tienes de que preocuparte. —mi corazón se relaja cuando los ojos de ella se suavizan y sonríe divertida, parece haberse cambiado, sus hombros ya no están encogidos, su actitud ya no parece recia a la idea. Desde que anunciamos la boda, hemos recibido más de mil comentarios en i********:. —Bueno querido prometido, creo que debemos contestar algunos comentarios que han puesto en i********:. —¿Que? —mascullé—. No quiero responder nada. Ni siquiera hemos inventado una buena historia de amor, al menos deberíamos coordinar las cosas. —Es cierto —murmuró—Podríamos hacerlo mañana, ahorita solo deseó dormir. —Descansa Eleanor. —Descansa futuro esposo. [...] Eleanor Bliss. La mañana estaba tranquila, no habíamos salido, no habíamos hecho nada que no fuera estar en el hotel. Aron comía puré de patatas y veía la piscina como si quisiera introducirse en ella. —¿Te apetece bañarte? —Le pregunté viendo el agua. —¿Me estás diciendo que estoy cochino? Había descubierto que cuando conoces a Aron, te das cuenta de que es un joven normal, no es ese magnate al que todos temen y huyen, es una persona divertida, algo egocéntrica y en ocasiones mal humorado. —Te estoy preguntando si quieres meterte a piscina Aron. —Ya veo —murmuro —No quiero, es decir, si quiero. Pero no puedo. —¿Por qué? —Siempre me han dicho que eso podría arruinar mi imagen de magnate imponente. —Es lo más ridículo que he escuchado en mi vida —sonreí. —Sr. Blake. Su tío lo está llamando. Alce mi vista para ver a Douglas, la expresión de Aron cambio en un instante y de estar riéndose pasó a estar serio y desafiante, siempre era así, parecía una carcasa que no rompía o que al menos no se permitía romper en horarios laborales. Ambos se fueron por el pasillo dejándome totalmente sola en la alberca. Mi vista estaba fija en el chico que estaba sirviendo comida, parecía tan concentrado en su trabajo que no notaba la mirada de todas las chicas en la estancia. Centré nuevamente mi vista en la comida y vi como Douglas se llevaba a Aron. Pasé de ser su empleada a su prometida falsa. Maravilloso. Dije irónica para mí misma. Las siguientes horas las pasé en la alberca, la noticia había volado por los periódicos, la prensa parecía no tener más tema de conversación que ese, labios ya estaban resecos y rotos, parecía una simple chica en comparación a él y es que técnicamente eso era yo. —¿Necesita algo más?—El chico que servía comida estaba frente a mí con una sonrisa, si públicamente no estuviera comprometida ya estuviera con el, era alto, cabello rizado y ojos verdes. Ser guapo le quedaba corto. —Estoy bien Gracias. —Puedes retirarte. Mi futura esposa sólo estaba aquí por mí—La voz de Aron retumbó en mis ojos y giré mi cabeza lentamente. Iba a matarlo. Juro qué sí. —Puedes retirarte —continuó. El chico se marchó con una mueca en el rostro. —¿Que te pasa Aron? —No podía dejar que alguien te viera coqueteando por ahí. Eres mi prometida ¿Acaso se te olvida? —Dijo serio. —¡Prometida de mentira! —susurré—No puedes pretender hacer eso. —Puedo hacerlo Eleanor. Así que ya. —Maravilloso —me quejé—Si me vuelve a hacer algo así juro que te dejo plantado en el altar. —Ya verás que eso no podía suceder —rió. —Ya se verá. ¿Que ha sucedido con tu tío? —Es un idiota —asintió—Quiere que te presente a la familia. Y considerablemente va a ser un dolor de cabeza. —Entiendo —murmuré—No me gustaría conocer a tu familia, es decir, pensaba que conocería a mis suegros reales no a los falsos. —Suegros—repitió—No conocerás a mis padres. Ellos no viven aquí. —Oh, lo siento. —Esta bien, no importa. —Aron se levantó y me dio la mano para ir a la habitación, debíamos recoger algunas cosas para poder ir a trabajar, se suponía que le tomaría algunas fotos a las modelos en el centro de moda y luego iríamos a caminar por la ciudad. O al menos a intentarlo. Esperaba que no apareciera ningún loco por ahí para empezar a tomarnos fotos. Era frustrante. El camino al centro fue corto, no digamos ni diez minutos en llegar, todas estaban fijas en sus trabajos y ropas que usarían. Pude ver cómo Alisa, una de las chicas mas lindas y con mejores curvas se acercaba a Aron. —No me dijiste que ibas a casarte —Escuché a lo lejos. —Fue de imprevisto, no sabía que se lo pediría finalmente. Mis ojos se agrandaron y recordé lo que hizo con aquel guapo camarero. Si el podía hacerlo, yo también. Me acerqué decidida y le pasé un brazo por el hombro. —¿Se te ofrece algo? Mi prometido y yo estamos bastante ocupados, así que puedes retirarte. —Ella tiene razón —rió Aron. Alisa se fue furiosa a su lugar, se quitó el cabello de la cara y alzó su cabeza como la diva que pensaba que era. —Me la debías —murmuré. —Se que sí—sonrió—Bien acomodensé. No tengo tiempo para juegos. —gritó. Empecé a tomarle fotos a las chicas, Aron me veía desde su lugar, estaba sentado en una silla con las piernas cruzadas y su cara apoyada sobre su mano. Parecía un verdadero magnate y eso era lo que es. Pero a veces daba la sensación que tenía secretos que le aterraban. Mr. Aron Blake era una persona igual que yo y todos. Pero a veces a los empleados se nos olvidaba ese pequeño detalle. Respiré profundo y me acerque a él, le di la cámara y me senté junto a él. —He terminado. —Han quedado bien—admitió—Recogeré unas cosas, hablaré con los encargados y nos vamos. ¿Ok? Asentí—Te esperaré aquí. Aron se fue hacía el interior de un camerino, escuché como hablaba con alguien y rodé los ojos, estaba cansada y quería irme, no quería seguir aquí, ya había terminado mi horario laboral y no tenía porque seguir en este sitio. —No creo que duren mucho. —Alisa. ¿Puedes callarte? No creo que debas hablarle a la futura Sra. Blake. —Yo soy la que se lo coge todas las noches. —Estoy segura de que sueñas con eso, pero ese hombre —señale a Aron—Es mío. Me levanté y me fui al carro, no tenía ganas de escuchar a la estúpida de Alisa, a pesar de que Aron era solo mi prometido falso odiaba que hicieran como si solo fuera un juguete. Porque yo podía ser de todo. Pero no el juguete de un estúpido hombre. Crucé mis brazos y recosté mi cabeza de la ventanilla del carro, divisé como Aron llegaba arreglándose las mangas del traje. —Tardaste mucho —ataqué. —Te dije que arreglaría unas cosas Eleanor. Y solo eres mi empleada. No debo rendirte cuentas —¿Solo soy eso Aron? Pues perfecto, porque ahora no se quién te irá a ayudar. —Me bajé del carro y empecé a caminar a pasos rápidos. Estaba furiosa, prefería que el estúpido de Aron me despidiera a seguir siendo una arrastrada. —Eleanor—Dijo el cansado. —Apartate —Dije quitando su mano de mi brazo—No hay nada de que hablar. —Estas despedida—afirmo—Pero no es por lo que piensas, empezaré a tratarte como mi prometida. Serás mi amiga a escondidas de la prensa y mi prometida frente a la prensa. —No es eso Aron. Estoy cansada de tus ochocientos cambios de humor. Me da igual si me tratas como tu prometida o no. Al final siempre todo será una mentira. —¿Entonces que quieres? ¡Explícame Eleanor! Porque aún no lo entiendo —Aron sólo cállate. ¡Solo hazlo! —¿Me ayudarás o no? —pregunto finalmente. —Te ayudaré. —Bien. Aron Blake. Estábamos en el techo de una cabaña. Douglas se había ido al hotel y Eleanor estaba justo a mi lado, me había costado que Alisa entendiera que entre ella y yo no podía haber nada más. Y no porque me guste Eleanor, sino por la razón de que todos tienen que creerlo, todos tienen que creer que uno de los mejores magnates ha caído en los hechizos de una chica. Ella estaba acostada mientras que yo estaba sentado viendo el cielo, ninguno de los dos había dicho nada después de la pequeña discusión que tuvimos. Mi tío cómo es de costumbre había mandado a algunas personas a seguirme, había sido una estupidez de su parte, pero con el todo era así, siempre quería controlar las cosas y las situaciones siempre se salían de control. ¿Acaso jamás iba a cansarse? Respiré profundo y miré a la chica que estaba a mi lado. —¿Te molesta fingir que estás conmigo? —No te conozco mucho. Pero no es algo que me moleste. Me cae bien y podríamos conocernos a medida que transcurre el tiempo. —Ya veo—murmuré—Lamento haberte metido en este situación. Las cosas no salieron como pensé que saldrían. —No todo siempre sale como esperamos Aron. A veces debemos dejar de hacer lo que los demás quieren que hagamos. —Eso creo. Pero no puedo perder todo mi trabajo, no puedo dejar que mi tío venga con sus idioteces a arruinar todo. —¿Que relación tiene tu tío con la empresa? —preguntó dudosa. —El me prestó dinero para empezar y después me hice más famoso de lo que esperaba. Es por eso que acabamos así. El quiere la empresa y yo quiero que se aleje. —Lo resolverás—afirmó—Estoy segura de que podrá hacerlo. —Gracias Eleanor. Me gusta poder hablar con alguien de esto. Generalmente Hunter responde cosas fuera de lugar o cambia de tema. —Es normal. Asentí aunque sabía que ella no me estaba viendo, me acosté a su lado y cerré los ojos disfrutando la sensación del viento. A veces deseaba ser alguien normal. Con menos problemas.
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