—Le pagaré a alguien para que haga lo mismo—expulsé —No puedes hacer eso—negó—Alguno de los dos va a acabar en la cárcel. —Eleanor, no voy a dejar que me maten. Tu sólo quédate tranquila, todo va a estar bien. La chica asintió dudosa, sin estar segura de mis palabras. Pero sabiendo que no tenía otra opción. Cuando ella salió de la oficina, agarré las llaves y le pedí a Douglas que me llevará a la empresa. Tenía un congreso en menos de veinte minutos. Y no debía llegar tarde. O al menos eso me habían informado. «Porque coño debía venir a esta congreso» Permanecí sentado en la primera fila del salón de baile, suspiré mientras los demás jefes de la moda, hablaban de cómo habían llegado hasta aquí, de cómo hicieron su fortuna. Y de lo mucho que los ayudó el dinero de sus padres.

