—¿Seguro que Douglas está casado?—preguntó la mamá de Eleanor por enésima vez. Asentí—Tienen un hijo, si no me equivoco. —Madre, ya deja de incomodar a Douglas. ¡Pobre hombre! —Esta más bueno que el pan Eleanor ¡Así como tu esposo! Y como Finn —sonrió —Oh, a mi no me miré Sra. Bliss, soy un hombre libre—asintió repetidamente. Todos soltamos una carcajada y dejamos la maleta en la casa. Desde hace unos días, alquile un apartamento con seis habitaciones. Eleanor dormiría conmigo, porque estaba su mamá, Finn en una y los demás en otras. Había escogido la habitación más grande para mí. Así Eleanor, podría estar más cómoda o eso habían pensado yo. Era una habitación con una gran ventana, tenía un mueble con algunas almohadas doradas. El armario, que parecía un cuarto mediano y el pis

