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3337 Palabras

Habían pasado tres días desde que Lana vivía con nosotros. Aún no entiendo cómo acabamos así. Ella solo llegó un día con sus maletas y Eleanor la aceptó. Sin preguntarme y sin darme derecho de rechistar. —Es mi mejor amiga y yo soy tu esposa. O nos aceptas a ambas, o no aceptas a ninguna —Esas habían sido sus palabras, exactas y precisas. Al principio me había molestado con ella, no quería a alguien tan ruidosa pasando por mi lado cada cinco segundos. Y aún así, tuve a acoplarme. El perro Chester estuvo conmigo en mi agonía. Acabé sentado todas las tardes en la azotea jugando con su pequeña pata. La movía hacía arriba y luego la acariciaba. Ambos nos habíamos convertidos en buenos amigos. O eso quería creer. Me senté el piso y toqué la panza de Chester. Tenía unas bermudas beige y un

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