Quiere jugar, jugaré II

1889 Palabras

Si bien no había cruzado palabras con Asídemes y le había dado la aprobación a Alejandro, sabía que el efecto de una celebración se había hecho ineludible. Así que como ha de ser, Nigromante tiene su parte con sus gracias en los encantamientos, es decir, la manera en que se presentará tal celebración en ambos reinos; las diferentes invitaciones y los accesos a ambos castillos. Al volver también encontré ya un traje para caballero tan pintoresco, pero formal. Veía el espejo sonriendo. Un rito de cortejo antiguo, pero que le daría a Alejandro por fin un respiro en cuanto a sus desconfianzas. Pronto elegí las prendas que quería; Nigromante las guarda en una de las habitaciones ocultas en el castillo, sitios en el enorme complejo que nunca se usan desde hacía mucho. Un atuendo que se había e

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