(Jon narración) “Apruébalo, es lo más sensato. A cambio te ofrezco una promesa” Respiró hondo y asintió a la mujer frente a él. —Acepto su ofrenda de paz. ¿Cuál es el nombre de su Rey? —Preguntó Alejandro seriamente. —Somos del Antiguo Reino de las puertas hacia el sol. Jirel es el nombre de mi Rey. Agradezco mucho que se muestre agradado a esta ofrenda. —Olvidaré el agravio tan sólo porque mi hija tuvo la bendición del Todopoderoso y ha vuelto. Ni modo, acepto que haya paz para todos. Pueden alojarse en el castillo. Él puede acompañarla en ausencia de quien podría explicarles y colaborar mejor con ese cometido de la celebración. Ella mostró una reverencia. Cada uno de los regalos quedaron a los pies de Alejandro, quien absorto veía los cofres, las telas, las monedas, las piedras

