¡Cuánta dicha podía caber en alma! Jamás imaginé que podría ser parte del sigiloso camino de los guardianes de Halvard. Y con ello que mi destino terminará enlazado a ese anhelo ardiente y feroz de amar a Jon a la manera que pedía mi corazón. Con algunas lágrimas de alegría cubriendo mis ojos me volví a él. En sus profundos ojos se notaba que estaba muy conmovido, tal vez del mismo modo que yo. Fue inevitable suspirar hondo y mantener todo lo que sentía con viveza al verlo fijamente. Nigromante apartó sus manos de mi espalda, me volví a él un tanto apenada. Nigromante sonrió al notarme así, de pronto afligida. Tomó una de mis manos con ternura. —Ha llegado el momento para que conversen, pero si necesitas algo no dudes en llamarme… —Gracias Nigromante, te amo. Lo rodeé con ambos bra

