Capitulo 1
¡¿Un Nuevo Hogar?!
Era sábado y la joven Nathalie Valbuena se preparaba en su habitación para iniciar el día, como cada mañana se despertaba muy temprano e iniciaba su rutina: Un baño, estiramientos y algunos ejercicios básicos, arreglarse nuevamente para la escuela y bajar a desayunar.
Normalmente los días de semana, al bajar se encontraba con su nada agradable tía, Amelia Robles una mujer viuda y amargada, que se había hecho cargo de ella desde que sus padres murieron cuando tenía 12 años. Y la que también se había hecho cargo del hijo de su difunto marido su " primo", por darle algún título, un chico que era un verdadero problema y que la soportaba tanto como ella a él. Ni un poco. Pero ese día, milagrosamente para ella, era sábado y aunque no iba a la escuela pasaba la mayor parte del tiempo sola en casa, puesto que era fin de semana y Angus se levantaba pasado el medio día luego de ir a alguna fiesta la noche anterior hasta muy tarde y al salir de su recamara quejándose de un dolor de cabeza, se tomaba una taza de café y una Aspirina para largarse a casa de algún amigo y no volver hasta la madrugada. Y su tía repetía la misma rutina, con la única diferencia de que ella se iba con el que fuera su amante actual.
Por esas razones Nathalie se sorprendió considerablemente, cuando al bajar vio a Amelia de pie, en la sala en compañía de dos hombres. Al notar su presencia todos voltearon a verla, los tipos que la acompañaba estaban trajeados y con aspectos pulcramente elegantes acompañados de un gesto de seriedad mortal, su tía tenía una pequeña sonrisita pintada en el rostro y una aire de felicidad extraño en ella.
- Buenos días - saludo con un susurro. Nathalie no se fiaba de su tía, lo cual no era muy lógico y podría decirse que hasta parecería un acto que la haría ser una desagradecida, ya que, desde que sus padres habían muerto Amelia se había hecho cargo de ella, y apresar de sus discusiones y constantes reclamos, jamás le había faltado nada y cuando su primo empezaba a fastidiarla está le daba su lugar. Eso aunque no era mucho, debía agradecerselo, ya que no la había dejado en manos de los del servicio social para que la llevarán, a solo Dios sabía dónde. Sin embargo, no restaba el hecho de que la forma en la que la trataba algunas veces o la manera en que la miraba, como estudiando su comportamiento, la hicieran sentír en constante sosobra, Amelia era una mujer ambiciosa y poco sentimental, egocéntrica y calculadora que estaba dispuesta a cualquier cosa solo por obtener dinero. Pese a eso Nathalie se había calmado pensando en que, apresar de todo ya solo le faltaba un año para cumplir su mayoría de edad y no había intentado nada contra ella, así que podría estar tranquila.
- Buenos días Nathalie - respondió la mujer con tono amable, poco común en ella cabía resaltar, que no pasó desapercibido para nadie.
- No sabía que tenías visita - se apresuró a decir a modo de disculpa para agilizar su escapada, no le gustaba tener cerca a los amantes de su tía, le incomodaba mucho - siento haber interrumpido, volveré a mi habitación, con permiso - cuando se dió la vuelta para retirarse la voz de Amelia la detuvo.
- Oh no cariño. No interrumpes nada, por el contrario - pauso a propósito - los caballeros y yo te estábamos esperando.
Nathalie intentando contener los nervios que le causaba la situación se dió la vuelta y sin querer sonar asustada, fracasando totalmente, pregunto.
-¿A mí? - susurro intentando no ceder ante el ataque de pánico que estaba apunto de sufrir. Mirando a Amelia noto que estaba que saltaba de la alegría y los sujetos de n***o solo estaban apartados a un lado de la estancia, sin mover un músculo y más callados que una momia.
- Si - asintió acomodando un poco su cabello y lo inspeccionaba como si de verdad le importará lo que veía en él, tardando de manera intencional en terminar de decir lo que iba a decirle - estos señores van a llevarte a tu nuevo hogar - termino por fin. ¿ A su nuevo hogar? esos sujetos no parecían de servicio social, ella ya los había visto y por lo general intentaban que la noticia se diera de la manera más delicada posible.
- ¿Y la licenciada Alvarez? - preguntó por la que era la encargada de su caso desde que comenzó.
- Ellos no son del servicio social - dijo confirmando lo que ya sabía - te van a llevar a casa de un hombre muy importante que ha decidido hacerse cargo de ti. Ya firmé los papeles de adopción, lo único que falta es que te vayas con ellos para que te dejen allá.
- ¿Sola? - dijo con incredulidad por lo que escuchaba, Amelia iba a dejarla al cuidado de quién sabía qué loco y para colmo que se la llevarán dos sujetos como si nada.
- Como te dije querida, te vas a ir con los señores y ellos se encargarán de llevarte hasta la casa del señor que te adoptó para que llegues sana y salva - explicó cómo si fuera una niña pequeña - son de su seguridad personal Nathalie, vas a estar bien.
- ¡¿Bien?! bien con un desconocido que podría ser un perfecto loco - dijo sin importarle la presencia de los dos hombres allí - No me voy a ir a ningún lado, te exijo que llames ya a la licenciada Alvarez - la miro retante - ella estoy segura que no va a permitir que estos dos o cualquier otro me lleve a ningún lado. No tienes mi custodia total.
- Lamentablemente para ti, si - sonrió con frialdad - tengo tu custodia total y dispongo de tu tutoría a tal punto que puedo cederla a quien yo desee. Y yo ya dije que te vas con ellos, puedes gritar, patalear, hacer el berrinche que quieras, pero ya tu padre no está y aquí nadie te va a celebrar tu estúpida rebeldía y testarudez como lo hacían ellos, por el contrario vas a pagar todas y cada una de las consecuencias por tus actos ¿entiendes? - se acercó a ella peligrosamente con una maldad en la mirada no vista nunca antes.
- No puedes hacerme esto, mi padre era tu hermano yo soy su hija, tu sobrina - dijo con la voz casi quebrada - ¿no te importa en lo más mínimo lo que él pudiera sentir si algo me pasa? somos familia.
- No, tu padre era mi hermanastro - aclaró fríamente - y a él no le importo escoger a tu estúpida medre por encima de mi, ella le dijo que yo no tenía ningún derecho a decidir que era lo mejor para ti cuando le plantee la idea de encargarme de tu futuro de una manera convencional, me dijo que su hija sería libre de decidir lo que quería hecer con su vida y que yo no podría interferir - confesó - y por eso decidí cuando ellos murieron hacerme cargo de ti, para poder demostrar que apresar de todo yo terminé dictando tu futuro como mejor me pareció y que apresar de su insistencia en que fueras libre de escoger y tú testarudez al final yo decido que haces - siguió hablando mientras Nathalie la miraba horrorizada - así que ahora su querida y perfecta niña tendrá la vida que he decidido junto a un hombre que seguramente no tendrá ninguna compasión por como se sienta o lo que a sus padres les parezca.
- Eres un monstruo - susurro - hiciste todo eso solo por vengarte de que mi madre no te dejará hacer tu voluntad conmigo. Y yo pagaré las consecuencias no de mis errores sino de tu locura.
- Tómalo como quieras, pero el error fue de tu madre al no dejarme cumplir un simple capricho, cuando sabía que el único hombre que yo había querido me dejó por no poder darle hijos y además de todo separarme de tu padre, mi única familia.
- Fue tu culpa, era su matrimonio y yo su hija - defendió a su mamá - ahora entiendo por qué papá nunca me dejó verte, tenía razón al decir que mamá no te quería cerca de mi por qué no eras una buena influencia - ese comentario hizo que Amelia flaqueara un momento antes de recuperar su aspecto de frialdad de nuevo - pero algo si te digo - continuo hablando - una madre no hace esto con sus hijos o al que quiere creer su hijo y estoy segura de que por la misma razón no pudiste ser madre, eres una horrible persona que ni siquiera sabe valorar a la única familia que le queda.
- Espero que algún día sientas lo mucho que duele no poder darle todo tu amor a una personita que ha crecido dentro de ti - dijo obviamente herida - sencillamente por qué no puede crecer dentro de ti. No tienes idea lo que duele.
- Eso no te justifica, y mucho menos tu ambición al quererte beneficiar a través de mi - dijo igual de afectada - de lo contrario estoy segura que habrías estado a mi lado disfrutando de mi crecimiento si eso era lo que querías, ellos no te lo iban a impedir y lo sabes.
- Ya no me importa, ni ellos ni tu - aseguro - vete Nathalie. Ya no eres mi responsabilidad.
Nathalie con el corazón roto por aquella discusión y por todo lo que había pasado soltó unas lágrimas y sin más remedio paso junto a ella para irse con ellos.
- Espero que tú decisión te santisfaga y seas muy feliz por haber arruinado mi vida por tu estúpido rencor - dijo antes de irse con los tipos que salieron tras ella para llevarla a lo que sería " su nuevo hogar " y directo a un futuro dónde lo único seguro sería que lucharia por ser feliz, tanto por sus padres como por ella misma y estaba segura de que lo lograría.