David Vuelvo a casa después de las 8 de la noche, agotado física y mentalmente. Consuelo me recibe con una de mis pastillas y agua, ha estado pendiente de que tome la medicina para la epilepsia puntualmente, una en la mañana antes de salir y otra en la tarde cuando vuelvo. Es mi ángel guardián. - muchas gracias Consuelito. - de nada señor. Y como siempre, una vez que me adentro en la casa ésta se siente sola y oscura. Tal vez debería hacer algunos cambios en la decoración para que sea más calurosa, más como un hogar para el bebé que viene en camino. En este piso solo hay dos habitaciones, la mía y otra que ha permanecido vacía desde que llegué, la verdad no sé porqué, y se me ocurre que podría ser para él o ella. Aún no puedo creer que vaya a ser padre, hasta hace apenas unas sema

