Por supuesto que Alessandro me mintió cuando me dijo que intentaría ser comedido con su dinero. Me llevó a una de esas tiendas más caras por las que mis amigas y yo mataríamos por entrar y comprar, aunque sea un par de medias. Me dijo que ha escuchado a sus hermanas e hija comentando sobre esa marca en muchas oportunidades, así que fue lo primero que buscó en el Google maps. Según él, no tenía idea de si era ropa cara o económica, solo sabía que era bonita. No pude evitar dejarme en evidencia como una chica que compra siempre en Walmart y abrir mis ojos desorbitadamente cuando vi los precios en las etiquetas de los vestidos. Juro que escuché llorar a mi monedero. En más de una oportunidad miré a Alessandro en secreto mientras revisamos los percheros llenos de vestidos. Él se veía tranq

