—Sí... Es lo más justo. —, sin omitir nada. —Asevera Jerry con expresión trémula. Siempre he sabido que una promesa puede rimar con muchas cosas, por ejemplo dolor, felicidad, dicha... Pero en este caso, la nuestra me puede matar únicamente de amor. Dos seres inexpertos intentando conciliar el hecho de conocerse por casualidad, como inminente pacto inquebrantable. Jerry es experto en robarle latidos a mi corazón. Mientras que él, parece estar ileso de toda la contienda. Su expresión es apacible. Al escucharlo, mi ritmo cardíaco se convierte en una guerra extrema que desea iniciar una batalla a muerte. Besándolo justo en los labios. Pero eso es igual a estar desesperado. Me dedico a servir la pasta en las fuentes que tengo a mi alcance, y mi espectador no me quita la mirada de enc

