Han pasado tres largos y terribles años desde que me casé con Logan. He luchado con todas mis fuerzas contra la disociación, pero, lamentablemente, solo ha empeorado. Es una sensación espantosa, sentir cómo mi cuerpo se desvanece sin previo aviso, y cuando regreso a la realidad, me encuentro perdida, sin recordar lo que ocurrió. No he podido llevar una vida normal. Vivo atrapada en las paredes de nuestra casa, saliendo solo para ver a mis padres o a Verónica, quien ha sido una de las pocas personas que aún me acompaña en todo esto. Hoy me encuentro en el despacho de Logan. He venido a verlo, aunque me encontré primero con Jessica, su secretaria. Es amable, siempre tiene una sonrisa y, aunque no la conozco demasiado, parece una persona genuina. La saludé con una sonrisa y le pregunté por s

