Mia Cuando desperté, me di cuenta de que estaba en una clínica, en un consultorio. A mi lado, estaba Logan, que lucía profundamente preocupado. Sus ojos, normalmente tan firmes, ahora mostraban una tensión que no podía ocultar. A su lado, el doctor Smith me observaba con su expresión serena, como si intentara evaluar cada detalle de mi reacción. Él era mi terapeuta desde hacía un año y, a pesar de que Logan prefería que me atendiera con su equipo médico privado, el doctor Smith siempre había sido discreto y profesional. —¿Qué pasa? —pregunté, mi voz rasposa, sintiéndome aún perdida. Mi mente luchaba por conectar los puntos entre lo que recordaba y lo que estaba sucediendo. El doctor Smith me miró con suavidad y paciencia. —Mia, ¿qué es lo último que recuerdas? —preguntó, su tono calmad

