Logan Chrysler Estaba sentado en la sala, la tensión acumulada en mi cuerpo palpable. Ya estaba harto, cansado de esta situación. Todos los días me repetía a mí mismo que la paciencia era clave, pero la realidad era que cada vez me costaba más mantenerla. Mia... Mia es mi esposa, pero la forma en que ella se comporta, tan distante, tan fría, me volvía loco. La deseaba con una intensidad que me quemaba, no solo físicamente, sino emocionalmente. Quería tocarla, recorrer su cuerpo, hacerla mía como siempre lo había deseado. Pero algo en ella me lo impedía. Había investigado todo sobre ella antes de casarnos, había conocido la existencia de ese maldito pescador, pero él no era mejor que yo. Me molestaba que ella lo hubiera amado, que aún pensara en él. Pero eso ya era pasado. Ahora, ella est

