Mia Cáceres. Hace un año que me casé con Logan. Él es amable y me respeta, aunque más de una vez me ha pedido que tengamos sexo, pero me he negado. A veces pienso que merece más de lo que yo puedo ofrecerle. Mi salud mental no está en su mejor momento; la depresión va y viene como olas que me ahogan. He tomado terapia, pero no ha servido de mucho. En este momento, me encuentro cenando con la señora Katherine. Su conversación, como siempre, está llena de indirectas. Esta vez, me regaña, aunque con una sonrisa hipócrita, por no haber tenido aún un hijo con Logan. Trato de no prestarle atención, moviendo mi comida en el plato con el tenedor como si eso pudiera callarla. —Una mujer debe saber cumplir con su rol en el matrimonio, querida —dice con su tono autoritario, mientras sorbe su copa

