CAPÍTULO 5

1012 Palabras
Bajamos del auto después de estacionarlo y llegamos a un garage en unas bodegas apartadas. Un chico llega y carga a mi hermana de la cadera y después la besa... ¡LA BESA! - ¡Estás preciosa! - la besa de nuevo y yo miro a Mel confundida. - Estamos conociéndonos - me mira apenada y asiento. Ella puede hacer con su vida lo que quiera, pero no puede arrastrarme a hacer algo que yo no quiero... como por ejemplo esta fiesta. Pero... ya estamos aquí. Entramos al dichoso garage y hay muchísimas personas. Me aparto de las personas y pido una bebida que me la entregan en un vaso rojo. Genial... A papá le daría un infarto si nos encontrara en esta dichosa fiesta. Río internamente. Estoy por tomar mi bebida cuando una mano toma mi vaso. - No bebas esta porquería - esa extraña sensación pasa por mi cuerpo de nuevo - dije que pasaría por ti ¿Dónde estabas? - levanto una de mis cejas. - ¿Que derecho tienes de arrebatar mi bebida y en ningún momento acepte que "pasaras por mí" - hago comillas con los dedos. - Nous devons pratiquer (Tenemos que practicar) -Voulez-vous vous entraîner un samedi soir? (¿Quieres practicar un sábado en la noche? - N'importe quel jour est bon pour s'entraîner (cualquier día es bueno para practicar) - levanta los hombros y toma mi mano. Miro su mano tan grande tomando mi mano y no me puedo detener cuando me jala haciéndome caminar hasta la salida del garaje. - ¡Oye! ¿Que te pasa? - trato de zafarme de su agarre, pero no puedo hacerlo - ¡Suéltame! - Mel y el chico que estaba con ella salen detrás de mí. - ¡Vita! - Grita Mel y me detengo - ¿a dónde vas? - pregunta llegando hasta donde estoy. - A ningún lado, el idiota me arrastro hasta aquí, tengo un proyecto con él de francés y hoy íbamos a practicar. - ¡Hoy! ¿Sábado por la noche? - hago mi mueca de... pregunté lo mismo y el chico se adelanta. Destapa su cabeza y se posiciona a mi lado. - Soy yo, Melody - mi hermana levanta la mirada despacio y después retrocede un paso con una sonrisa nerviosa. - ¿Teodoro? - asiente, yo lo miro y después a ella. - Entiendo... - me mira y pone sus manos en mis hombros, deja un beso en mi mejilla y entra al garaje. Un mensaje sin decirlo... solo llama si necesitas algo. Tomo mi teléfono y activo el GPS para mi hermana y subo al auto del tal Teodoro. Para qué me quejo... quería largarme de aquí. Teodoro conduce en silencio hasta una plaza cercana. Se baja, abre la puerta del auto para que baje y me da la mano. - ¿Vamos a practicar aquí? - miro para ambos lados, es una banca en un lugar desolado. - ¿Tienes una mejor idea? - mete las manos dentro de su capucha. - Miles de lugares, sí - por ejemplo, la sala de mi casa con chocolate caliente. - Mañana escogerás un lugar, hoy este es el lugar - ¡idiota! - Espera... ¿Dijiste mañana? - niego - no puedo, esto tiene que salir hoy y practicas solo en tu casa y yo sola en la mía. - Imposible, no sé mucho hablar Francés... saldrá mal en todo caso. - Oh, claro que no... nunca he perdido una nota, tú no serás la excepción. Me siento en la estúpida banca y cruzo mi pierna para entrar en el buscador y encontrar un texto que contenga todas esas palabras. - ¿Que haces? - pregunta sentándose a mi lado. - Busco un texto o ¿tienes una mejor idea? - toma mi teléfono. - Que tal si nos vamos por lo clásico... - miro la pantalla y aparece el ridículo y amado por todos... Romeo y Julieta. - ¿Te gusta lo estúpidamente romántico? - me burlo y niega. - Para nada, me gusta el concepto sobre la muerte y todo lo que viene después. - Jmm, mirándolo de ese modo... parece interesante. ¡Está bien! Romeo y Julieta será. Escogemos un párrafo que contenga las palabras que la profesora pide y comenzamos a traducirlo en francés enviándonos audios donde quede grabada la pronunciación. - ¡Listo! - miro la hora en mi teléfono y son las tres de la mañana. ¡Mierda! Me levanto del asiento con un poquito de ansiedad y acaricio mis brazos. Tengo frío y mis pechos me delatan. El chico quita su sudadera y la pone sobre mi cabeza sin preguntarme, pero lo agradezco cuando el calor cala en mis huesos. - Gracias - digo con una sonrisa. - Mañana la devuelves - giro los ojos. Abre la puerta del auto y me subo. Conduce por las calles muy despacio y se estaciona en un pequeño restaurante de comidas rápidas. - Comamos algo y después te llevo a donde me digas - asiento, tengo hambre. Dos hamburguesas y dos sodas... comemos en silencio. Saco mi tarjeta para pagar y el chico me mira con el ceño fruncido. - ¿Que haces? - toma mi tarjeta antes de que el camarero la reciba y entrega la de él. - ¡Pago! - hablo como si fuera algo demasiado lógico - estoy acostumbrada a pagar mis cuentas, no me gusta deberle nada a nadie, en especial a hombres. Me extiende la tarjeta. - Perdóname por traerte a este lugar, tienes un vestido precioso y un maquillaje que resalta tu belleza. Pero la hora no es la indicada para cenar - tomo la tarjeta - voy a invitarte a un verdadero lugar a cenar para que puedas lucir tus preciosas curvas... ah, y jamás dejaría que pagaras nada. Ok, ¿qué fue eso y por qué me gusto que lo dijera? - No habrá próxima vez, Chico - le digo mordiendo bebiendo de mi soda. - Eso lo veremos - me guiña el ojo.
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