3. Todo depende de ti

2099 Palabras
Pola: Después de ese loco impulso que había tenido la castaña conmigo, me separe de ella, me quede viéndolos a todos para que me explicaran cuando, donde y como iría a trabajar con ese papelazo de actriz de telenovelas. Esto era una buena oportunidad, lo que venía a continuación no sería nada lindo. Uno de los chicos del staff, camino hacia la puerta de afuera, donde estaban las demás esperando a ser contratadas para el papel, pero en cambio, salió diciéndoles a todos que ya podían marcharse y que ya había protagonista para el comercial que ellos necesitaban, poniéndome más nerviosa de lo que estaba. –¿comercial? Pensé que sería una novela como esos culebrones que salen en la televisión latinoamericana– expresé con mucho desacuerdo. Todos me vieron y se sirvieron un buen vaso de whisky, sentándose e invitando a sentarme en uno de los sillones cómodos que tenían en ese lugar, la chica me vio de pies a cabeza y levanto su pulgar en señal de aprobación, pero no sabía el porqué. Esto era demasiado intrigante y entre en pánico, porque ¡Dios! Yo había sido terrible estos años, pero jamás como para pagar como trata de blancas o algo parecido a que mi cuerpo pudiera quedar expuesto. –Como que mejor me voy retirando…–dije. Me levante de mi asiento, pero ella se paró y me sentó con fuerza. –Cálmate, Pola, no te muevas. Se que esto da miedo, pero no te preocupes, de hecho; mi felicidad depende de ti absolutamente. –Me dio varicela cuando tenía doce años, soy alérgica al maní y casi no veo con el ojo derecho, así que no puedo ser donante de órganos, gracias por la oferta– había entrado en pánico, y me sentía asfixiada y con desesperación. El maquillista que estaba allí empezó a morir de risa, al punto de ponerse morado de la risa y tuvieron que calmarlo; –Es que ella es demasiado graciosa, anda Leonora, dile para que la estas contratando, si no, me hare pis aquí mismo. Me calmé cuando ella me ofreció un cigarrillo, pero no lo encendí hasta que ella me extendió una carpeta como con veinte hojas, todas con letra no muy grande, muchos renglones y ese tipo de cosas, hasta unas fotos de alguien muy guapo, que, se me hacía conocido y que lo había visto en algún sitio, pero no, obvio no iba a conocer a un hombre tan elegante y refinado, si yo siendo un poco cosa no podía rodearme de hombres de ese nivel, además; acabando de salir de Puerto Rico. –Necesito que leas toda esa información, veas detenidamente el rostro de ese hombre, la situación es la siguiente… necesito que ese parasito inmundo, sufra como me está haciendo sufrir, que le rompas el corazón como lo hizo conmigo, quiero que lo enamores, que lo vuelvas loco de amor por ti, así como un cocainómano, adicto a su marca personal de heroína; tú. –ella estaba muy decidida en lo que hablaba y, en serio que yo quería dejar esa vida atrás ya que aquí había venido a cambiar de aires, a tener una vida nueva. Suspire y deje la carpeta en una mesita ratona que había enfrente de mí, la vi a ella de frente y espete; –No puedo hacerlo, he venido a Italia a cambiar de aires, de vida y empezar de cero, me canse de ser una player. Solo, quiero ser feliz y triunfar como actriz o modelo. –Mira, Pola, no entiendo que estás hablando, mi español es muy poco y tu italiano es del asco, lo que yo quiero es que, de mujer a mujer me ayudes a vengarme de Alessio Benedetto, por favor…– que ella me pidiera eso y utilizara el “de mujer a mujer”, me había hecho recordar que, si yo había caído en eso de ser una justiciera a favor de las mujeres y hacer pagar a esos bastardos sin corazón, era por lo mismo que yo había pasado con Antonio y la zorra de mi hermana. –esto es un arma de dos filos, Leonora, pero, si a eso me dedicaba en Puerto Rico, también puedo hacerlo aquí por solidaridad, es solo que mis servicios incluyen un costo, no doy sexo, no soy una prostituta. –Claro que te pagare, querida, eres el estereotipo que le encanta a ese cerdo insensible… ¿aceptarías? –dijo haciendo los ojos chiquitos. extendí mi mano hacia el frente, en simbolización de cerrar el trato y trabajar para ella en esa misión importante. Ella acepto saltando en su mismo lugar y yo tomando la carpeta, me había metido en un lio con el diablo, así que ella extendió un cheque en mi dirección, no quise tomarlo, pero ella insistió demasiado, me dijo que leyera bien la carpeta hoy y, que mañana regresara aquí mismo, para repasar como se iban a dar las cosas con el engendro ese, así que me despedí, deje mis datos y el número de teléfono de mi abuelo, ya que yo debía de cambia de sim y tener en cuenta que con ella estaríamos en completa comunicación, esperando que este trabajo no durara seis meses, tenía que usar mis mejores tácticas para hacer un trabajo impecable y hacerle pagar por herir los sentimientos de esa linda chica. Sali de ahí, le escribí a mi abuelo y me mando la ubicación de la trattoria en donde él se encontraba, y si, el bendito maps me ayudo demasiado y no estaba tan lejos. Lo vi ahí, sentado con un café y a punto de morder una baguette. –Te encontré, pillín. –Mi bella princesa, ¿Cómo te fue en esa entrevista? –Me dieron el trabajo abuelo, debo estudiar un guion y todo saldrá perfecto. –No te noto feliz, mi bella Polly… –Solo porque eres mi abuelo te permito que me llames así, pero bueno, si, si estoy feliz, es un papelón increíble y me siento identificada con el personaje, así que todo estará bien abuelo. El llamo al mesero y pidió un chocolate y un croissant de mantequilla para mí, sabía que amaba deshacer mantequilla ya fuera en el café o en el chocolate y eso me encantaba de mi abuelo, que era el único hombre que me conocía a la perfección sin tener la necesidad de vivir conmigo durante muchos años. Terminamos de comer, caminamos un poco y fuimos a casa, el me tenía muy mimada, al punto de haberme comprado una gabardina finísima de color morado, sabía que ese color me encantaba para todo. –Lo vi en el maniquí y me lo imaginé en ti, te quedaba mejor a ti en mi mente que a ese maniquí. –Gracias abuelo, te amo demasiado y no solo por eso, sino por todo lo que hacías por nosotras estando lejos. Esa noche jugamos domino, amaba hacer eso y me encantaba pasar tiempo con él, pero, a la hora de dormir el se encerraba totalmente en su habitación, dándome la libertad de poder repasar toda la información que la castaña me había dado y, empecé a leer todo ese poco de cosas que había en la carpeta. “–Alessio Benedetto, treinta y dos años, un metro noventa y cuatro de altura, cabello marrón, complexión delgada/ musculosa, deporte: tenis y squash. Dueño del imperio vitivinícola y con negocios de importación de vinos en Napa, Chile, Francia y Europa–” Era un hombre bastante interesante, la verdad, pero ese era el objetivo para destruir y hacer a que se arrepintiera de haber nacido y de entregar su corazón a una mujer que podía ser capaz de herirlo de muerte. Vi las fotos y si, ese hombre estaba que se caía de bueno, buenísimo… solo de imaginarlo me había excitado, y empecé a tocarme por encima de mi ropa de dormir, tocar mis pezones duros, mi piel erizada y tocarme sensualmente la piel, cerrando los ojos y ahogando un gemido involuntario, sin necesidad de tocar mi punto dulce y, aunque no haya tenido relaciones sexuales, no era de hielo y no podía negarme a imaginarme a semejante monumento estar entre mis piernas. (***) Amaneció de nuevo, y el desface de horario me estaba haciendo un revolú en la cabeza, en la vida, en todo… ¡Carajo! –Polly, mi bambina, ¿ya estás despierta? –Expreso mi abuelo, quien tiernamente tocaba la puerta de la habitación. –Claro, ya te abro. Me levante de la cama y me cubre con la bata de baño, mi abuelo me estaba sorprendiendo con los ricos café de la mañana, definitivamente mi vida aquí en Italia si empezaba a gustarme. –¿vas a salir hoy? –Si, de hecho, al mismo lugar de ayer, ya me ubicaran en el set, bueno, eso es lo que dijo la señorita Leo… –Bueno, ¿calculas que no te pierdes? –claro abuelo… tú ¿A dónde iras hoy? –Tengo una reunión con unos amigos del club de lectura, y ella estará ahí… Mi abuelo había enviudado hace unos años, y era justo que rehiciera su vida con alguien más. Sonreí y le di un beso en la frente, deseándole lo mejor y tomándome el café. Luego de una hora, el salió y me dejo un juego de llaves, efectivo y un mapa, para no perderme. Me bañe y me vestí con mis mejores cosas, estaba haciendo un frio extraño, así que aproveche a llevarme el abrigo que me había regalado el abuelo, me puse mis argollas de aro gigantes que tanto amaba ponerme y así Sali a conquistar el mundo. (***) Me faltaban algunas cuadras por llegar, me baje del autobús antes de tiempo y aquí estaba llegando tarde como siempre (esa costumbre no se quitaba con nada), y ahí fue donde el destino empezó a jugar de nuevo a su favor, haciendo mi trabajo más fácil, Atravesándome la calle, con los auriculares puestos y escuchando a Héctor Lavoe, estuve a punto de quedarme como la canción, “desde antes de mi muerte, te juro que mi suerte cambiara”, Y si, así fue ya que me quedé de frente a la defensa de un auto, estuve a punto de morir ese mismo día. El hombre que iba conduciendo el auto freno, se estaciono y bajo del auto, enojado. –Maledetta madre, non guardi dove vai? Ragazza demoniaca. –¡¿Qué dices?! –dije en tono molesto, sé que yo tenía la culpa, pero por lo que entendí, ese bicho había maldecido a mi madre y, aunque si fuera mala, obvio era mi madre. Empuñe mi mano, pero una mano fuerte tomo mi mano, y con decisión espeto; –ahora todo depende de ti, ¿o te disculpas por interrumpir mi camino y hacer a que llegue tarde, o me pagas el dinero que he perdido en esta inversión y te dejo libre? Era el, ese hombre guapísimo, imponente y… Bendito, como su apellido. Me zafé de su agarre, ajuste mi abrigo y lo vi, definitivamente la cámara no le hacía justicia como verlo de carne y hueso. –No fue mi intención hacer que perdieras una cita de negocios, y mucho menos tengo ese dinero que perdiste, discúlpame, ando torpe. –Qué bueno que admites que eres una tonta, ahora, quítate del camino que ya es tarde para mí, y, mi tiempo vale oro. Me hice a un lado, viendo como de nuevo él y su chofer se iban de inmediato, así que si, lo había reconocido por las fotos, después de ese incidente, por fin llegué a donde Leonora, ella me esperaba con muchas bolsas de ropa, estaba emocionada, pero había un detalle, ¿Dónde lucir toda esta ropa? sí obvio, con lo que paso hoy en la mañana, el tipo me saldría huyendo. –Te estas preguntando como lo vamos a engatusar, ¿verdad? –Si, así es… Obviamente no le diría lo que paso en la mañana, aunque lo malo siempre se sabe, pero lo bueno no se comentaba. –Todo depende de ti ahora, lleva este currículo a esa dirección, media vez llevas la referencia de mi padre y mi tía, ese trabajo es tuyo y así, estarás más cerca de Alessio. Todo estaba saliendo bien, así que me despedí de ella, quien me había puesto un carro a mi disposición solo para no llegar tarde a lo que sería el escenario de la gran obra de teatro que iba a ejecutar en poco tiempo.
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