Bajo presión
Liam despierta con un fuerte dolor de cabeza, no es para menos luego de una noche loca que ha tenido como lo suele hacer los fines de semana; él es el hijo de Noah, uno de los empresarios más poderosos y reconocidos que hay en Estados Unidos.
Es hijo único y además solo cuenta con su padre, debido a que a temprana edad su mamá se marchó de la casa, desde ese momento Liam ha crecido rodeado de la servidumbre, porque su padre mantenía viajando expandiendo sus negocios.
Por más que su padre ha influenciado en él para que piense y actúe como un empresario, Liam es un vago, uno que simplemente le gusta malgastar el dinero en fiestas, trago y mujeres.
En repetidas ocasiones Noah ha tratado de hacerlo caer en cuenta de lo importante que podría llegar a ser tener todo el conocimiento suyo en los negocios, pero simplemente Liam decide ignorarlo.
Siempre ha pensado que no tiene la más mínima necesidad en madrugar y esforzarse en llevar información a su cabeza relacionada con las empresas de su padre, según él para eso se les está pagando a los empleados.
Su mentalidad mediocre es reprochada una y otra vez por su padre, pero aún así no le interesa su opinión, lo único que le preocupa es que sus cuentas siempre tengan fondos.
Liam estira su mano a la mesa de noche, luego saca unas cuantas pastillas de un frasco, las introdujo en su boca y luego bebió de un vaso con agua.
—Hola guapo —Liam se dio vuelta hacia la cama.
—Se pueden vestir, necesito salir —les dice a dos de sus mejores compañías, las cuales se encuentran en la cama completamente desnudas.
—Gracias por la noche, te juramos que nos haces pasar momentos increíbles —dijo la otra mujer.
Liam abrió uno de sus cajones y sacó de allí una elevada suma de dinero, sin pensarlo dos veces y sin ni siquiera sentir que era demasiado dinero lo repartió entre las dos.
—Muy bien, ahora afuera de mi apartamento, necesito estar solo —luego de aquella suma dinero que ellas reciben no muestran ningún desagrado.
Ellas simplemente se visten mientras que en sus rostros hay una enorme sonrisa, se despidieron con un beso en la boca de Liam y se marchan.
Luego de haberlas despachado, llevó su cuerpo desnudo al baño; estiró su mano y abrió la regadera, aquel chorro de agua caliente recorría su cuerpo mientras que sus manos las recostaba contra la pared.
Inclinó su cabeza sintiendo tranquilidad, luego de aquella endemoniada noche junto a esas mujeres su cabeza aún retumbaba la música de la discoteca.
Aplicó suficiente jabón sobre su cuerpo, tratando de borrar el aroma del alcohol que aún estaba penetrado en él. Unos minutos más tarde cerró la llave y llevó su mano hasta una toalla, secó su cuerpo y salió directo al armario.
De allí sacó uno de sus más finos trajes, a pesar de que era fin de semana, su padre lo había solicitado en su casa, de primera instancia él se rehusó como siempre lo solía hacer, pero una vez que su padre amenazó con quitarle su apoyo económico, terminó aceptando la invitación.
Tomó las llaves del auto y salió tranquilamente, luego de tomar el ascensor va directo al sótano en búsqueda de su auto deportivo; condujo tranquilamente en dirección de la casa de su padre.
En su cabeza pasaban cientos de cosas para las que posiblemente su padre no había hecho ir, lo cual no lograba preocupar a Liam, su padre en repetidas ocasiones había querido hacerlo entrar en su mundo de negocios, pero él audazmente se salía con las suyas.
Liam es un hombre muy inteligente y capaz de hacer cualquier cosa que se proponga, el hecho de negarse a trabajar con su padre lo hace porque no le gusta tener responsabilidades sobre él.
Sin hablar que no siente aquella necesidad en cumplir un horario, atender reuniones absurdas con socios necios y obstinados que según ellos siempre tienen la razón, Liam a diferencia de su padre, no cuenta con la misma paciencia para tratar a los demás.
Al llegar a la propiedad de su padre, la puerta automática se abre completamente permitiendo su ingreso, al ingresar nota que en el garaje hay varios autos ajenos a los de su padre, lo cual era bastante inusual para ser un fin de semana.
Liam estaciono el auto y se dirigió hacia el interior de la casa; los colaboradores del servicio los saludaban amenamente, mientras él pasaba a su lado no respondía a sus saludos, simplemente los observaba por encima de su hombro ignorando completamente su presencia.
—Señor Liam su padre lo está esperando en la sala —habla el mayordomo, pero ante sus palabras no recibe respuesta alguna.
Al llegar a la sala se llevó una enorme sorpresa, debido a que su padre se encontraba rodeado de varios abogados, los cuales los reconoció al instante, debido a que en repetidas ocasiones los había visto en la sala de juntas.
—Buenos días hijo, me alegra mucho que estés aquí, a pesar de que has llegado unas cuantas horas tarde, el día de hoy lo voy a pasar por alto, solo porque me encuentro muy feliz de lo que voy a hacer contigo —ante las palabras de Noah, Liam frunció el ceño mientras observaba a su alrededor.
—Papá, dejémonos de estúpidas formalidades y más bien dime de una buena vez ¿de qué se trata todo esto? —ante sus palabras Noah dibujó una enorme sonrisa.
—No seas impaciente, mejor toma asiento porque lo que vas a escuchar no creo que te vaya a agradar —con su mano le indica que tome asiento.
Liam mostrando su cara de desagrado tomó asiento, mientras observaba de muy mala manera a todos los presentes.
—Habla papá, sabes cuánto me molesta estás estúpidas reuniones, porque no logro comprender para que te molestas en invitarme, si querías que te felicitara por una nueva sucursal o un nuevo socio, fácilmente hubiéramos podido hablar por teléfono.
»Además ¿por qué estas personas me observan de esa manera?, su lugar es en la sala de juntas, ¿qué rayos se encuentran haciendo en tu casa el día de hoy? —Noah levantó sus manos indicando que tuviera paciencia.
—Todo a su tiempo hijo, por el momento deberás escucharme —Liam de inmediato rodó sus ojos y tensó la mandíbula mostrando su disgusto al estar allí.
»Ellos se encuentran en este lugar porque les he pedido reunir todas las actas, las cuales certifican que yo soy el dueño de todas esas propiedades obtenidas gracias a mi esfuerzo.
»¡Oíste bien!, mi esfuerzo —recalcó él acercándose a su hijo—. Por ende todo lo que tú conoces que es de mi propiedad, al igual que todas las cosas que sueles usar a diario también me pertenecen.
»He tratado de convencerte que cambies tu manera de vivir, que aceptes estar a mi lado y acompañarme en los negocios, pero lo único que he obtenido de tu parte ha sido completo rechazo, sin hablar de tu grosería.
»Así que seré claro contigo, si deseas continuar disfrutando de mi dinero, tendrás que cambiar tu manera de vivir —ante aquellas palabras lían de inmediato se pone en pie y le reclama parándose frente de él.
—¿Acaso estás loco papá?, cómo pretendes dejarme en la cochina calle cuando tienes dinero de a por montones, qué rayos se te está pasando por tu cabeza, eso sería muy cruel de tu parte, no te vayas a atrever y cometer una estupidez conmigo.
—Siéntate Liam, aún no he terminado, te pido que seas paciente —Liam levanta su mano y la lleva hasta su cabeza sintiéndose completamente arruinado.
»Para que te puedas quedar con todo lo que es mío, deberás dejar tu mala vida atrás, con ello me refiero a que tus noches de fiestas se han acabado, tu frecuencia con aquellas mujeres a cambio de dinero serán tu recuerdo nada más.
»Además de ello, deberás mostrar interés en querer manejar mis negocios, deberás cumplir un horario en la oficina y con el transcurso de los días deberás organizar y dirigir reuniones para tener los informes de cómo van los negocios.
»En el caso en que te rehúsas a hacerlo los abogados aquí presentes tienen documentos especificados y firmados para que todos mis bienes sean donados.
—Perfecto papá, ¡perfecto!, eres un hombre cruel y despiadado que no tiene compasión de su propio hijo, con tus amenazas me has llevado contra la pared —una vez más Noah con sus manos indica que tenga paciencia.
—Además de ello deberás encontrar a la mujer perfecta para tí y hacerla tu esposa —de inmediato Liam se levantó haciendo objeción ante su petición.
—Esto ya se está saliendo de control, una cosa es que me quieras hacer trabajar y otra muy diferente que quieras arruinar mi vida, haciendo que me una a una mujer que ni siquiera necesito —guía completamente molesto quiere salir de allí.
—Espera Liam, no tendrás mucho tiempo para recapacitar, por lo visto me estás dejando claro que no quieres aceptar ninguna de mis peticiones, así que hijo te deseo éxito en tu vida.
»Porque a partir de ahora deberás dejar tu lujoso auto, tú cómodo apartamento y lo que creo que más te va a doler tus cuentas quedarán en ceros, quizá de esa manera la vida te lleve a buscar un empleo a tu medida.
Liam apretó con fuerza sus puños y de igualmente su mandíbula deteniéndose en la puerta, su respiración completamente agitada al sentirse acorralado y sin salida.
—Está bien papá, te felicito porque has logrado arruinar mi vida —Liam se dio vuelta y regresó hacia donde su padre se encuentra.
—Muy bien, a partir de mañana asumirás tu lugar en la empresa, en cuanto a tu futura esposa te daré un plazo límite de treinta días —ante sus palabras Liam tensó la mandíbula y mostró su molestia.
»No pienses en burlar lo que te estoy diciendo, me conoces perfectamente y sabes que soy muy serio con mis asuntos, dado el caso en que me entere que no estás haciendo lo que hemos acordado el día de hoy olvídate de todo.
»Antes de llegar a esta casa estabas mostrando tu ansiedad por marcharte, así que eso ha sido todo hasta pronto hijo, sólo espero que hayan quedado las cosas claras, porque de lo contrario sabrás de las consecuencias.
»Tengo alcances tan densos que no logras imaginarlos, así que si intentas ir a una de tus fiestecitas o simplemente organizar una, estarás incumpliendo con lo que hemos pactado el día de hoy —Noah estira su mano y la estrecha con la de su hijo.
—Muy bien, me alegra que estés madurando, espero verte el día de mañana, te asignaré una oficina justo al lado de la mía.
Liam simplemente se da vuelta sin decir una sola palabra, sale del lugar completamente enojado con su padre, apretaba con fuerza los puños debido a que se sentía ultrajado ante aquella propuesta de su padre.
Su enojo era tanto al pensar que él se tendría que humillar para poder seguir disfrutando de lo que naturalmente le correspondía.