CAPÍTULO VEINTISÉIS A Endi se le estaba acabando la paciencia. Estaba sentado en una de las salas de recepción del castillo, teniendo que fingir diversión mientras él, Sofía y Oli escuchaban a Rika haciendo una actuación con el arpa. No era que Rika estuviera tocando mal. Ella era una música experta y su voz siempre le traía a Endi a la mente el suave fluir de una cascada. Solo era que Endi no podía disfrutar de cosas así cuando les estaban robando su derecho natural. ¿Por qué su asesino no había actuado todavía? ¿Bjornen había perdido sus habilidades? —Maravilloso —dijo Sofía, aplaudiendo cuando Rika terminó, mientras su gato del bosque se enroscaba en sus piernas—. Ya me gustaría ser la mitad de talentosa. —Y a mí sí que me gustaría tener la mitad de tus talentos —dijo Rika. Ella si

