Capítulo Treinta y Uno: Nada.

2057 Palabras

Delilah se encontraba una vez más en la oficina de su jefe, con una magdalena rellena de jalea de fresa en su mano izquierda y el teléfono fijo entre su hombro y su rostro, ya que tenía una seria charla con los bomberos, los cuales querían asegurarse de que todo estuviera en orden desde el incidente de la vez pasada, cuando atendieron el incendio. La mujer intentaba convencer al jefe de bomberos de que todo estaba bien, sin embargo, este era bastante insistente y no le dejaba tiempo libre para comer de su pequeña merienda, cosa que le tenía de mal humor.  ─Sí, le he dicho que todo está bastante normal, no es necesario que venga a comprobarlo─ dijo ya un poco estresada, puesto que llevaban hablando más de veinte minutos y tenía más cosas que hacer que solo comer su merienda. Escuchó por

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