Liah había estado toda su vida en un mismo pueblo, su familia era bastante numerosa y a menudo solían estar juntos para hacer todo tipo de celebraciones, así que cuando empezó a trabajar en la residencia de Heracline, se alejó un poco de estos. Aún así, a ninguno de ellos les importaba en demasía, debido a que si ella era feliz, entonces todos podían serlo, siempre habían sido así de cercanos, por lo cual no era raro que la chica les contara todo, en especial si iba a quedarse con su jefe y cuánto tiempo. El hecho de que la chica no hubiera llegado a casa durante dos días se les hacía muy extraño, debido a que la actitud de la misma nunca solía ser de ese modo. Su madre se hallaba preocupada mirando por la pequeña ventana de la casa de bahareque construida humildemente en las áreas meno

