El gran día había llegado y la luna llena había empezado a caer sobre el territorio Orgin. Ashley le entregó a Laurence la poción que haría que Chris estuviera profundamente dormido ese día. Aunque el hombre no la tuvo fácil, en la colina, como se le llamaba donde estaba la empresa de los Monteith y Laurence habían hecho todo lo posible para que Chris trabajase sin parar. Tal fue el cansancio del hombre que terminando la jornada se retiró inmediatamente a casa. Se sentía molido, era uno de esos días donde todo estaba enredado, los pedidos confusos, errores inexplicables. Al llegar a la cabaña, había una nota de Laurence donde le explicaba que tenía una reunión familiar. Le dejaba unos ungüentos para los dolores que debía experimentar y que había pedido algo de comer para él. El menú

