El olor de Patrick se intensificaba, Ashley no podía evitar sentir su exquisita esencia penetrar sus fosas nasales, incitar en ella el deseo de poseer al hermano menor de su marido. Patrick no dejaba de acariciar su oreja, su cuello, de recorrer sus brazos con sus dedos hasta llegar a sus pechos y suavemente acariciarlos. No dejaba de recorrer la piel de la joven con su nariz para luego pasar su lengua por su cuello, sus labios, proporcionar unos intensos besos y seguir su recorrido. Se estuvieron acariciando por un par de minutos. La chica tragaba en seco, mientras jadeaba ante aquella sensación. No podía evitarla, mientras en su cabeza trataba de entrar en razón. ¡Es el hermano de Markus! ¡Es el hermano de Markus! ¡Ashley, por favor, razona!... —¡Detente Patrick!... Por favor, me

