Fleur Lambert
Fantasías hechas a base de la imaginación, de nuestros sueños y de cosas que casi nunca podríamos cumplir. Es allí cuando me preguntó ¿Para qué hacemos planes a situaciones de las que no tenemos control? Nadie sabe lo que puede pasar en el hoy, o en el mañana. Es tan irónico como planeamos la vida cuándo somos incapaces de vivir el día a día que nos dan, cada que abrimos los ojos, en esos instantes en el que un rayito de sol aparece por nuestra ventana y nos indica que se nos dio otro día más para disfrutar.
—Buenos días — Sebastián siempre se levanta primero.
—Buenos días — respondí con una pequeña sonrisa, siendo sincera quisiera seguir durmiendo, pero tenemos planes para hoy.
—Lista para la sorpresa que te tengo.
—Supongamos que no; muero de nervios y te diría que sí, estoy lista.
—Me parece muy bien.
Salí de su habitación y me dirigí a la mía, al entrar busqué mi teléfono y tengo un correo de la universidad, fui aceptada y aún no he enviado los papeles necesarios para la inscripción. ¿Qué me lo impide? El hecho de tener que dejar a Sebastián, estamos muy bien y no quiero decirle lo de la universidad y tal vez hacer que se enoje conmigo. No es necesario hablar de ello en estos momentos y arruinar el tiempo que queda.
Me puse un holgado vestido de flores, una cola alta en mi cabello y un suave maquillaje. Estoy nerviosa, amo a mi novio y sé qué él me ama a mí con la misma intensidad si es que no es más, pero tengo miedo de dejarlo aquí y al mismo tiempo perderlo por la maldita distancia, miles de kilómetros nos separará y para mí sería terrible sentir la distancia entre los dos.
Salgo de mi habitación y él ya está en la sala, nunca me cansaré de decir lo guapísimo que es mi novio, si mi novio, por fin tengo uno y me siento sensacional.
—Es hora de irnos, hermosa.
—Si, ya estoy lista.
Anduvimos por la carretera hasta que vimos como el soleado cielo se oscurecía, espero que no llueva porque no me gustaría resfriarme, hace mucho no me enfermo y no me gustaría estarlo en las últimas dos semanas que estaré aquí. No quiero postrar mi cuerpo en una cama como si estuviera en un maldito hospital, detesto los hospitales.
Llegamos a una cabaña, tenía una hermosa vista y aquella brisa que sacudía mi cabello y levantaba la falda de mi vestido como si no hubiese nada malo en ella rozando cada cuerpo porque le pertenecemos.
—Sé qué estamos tal vez teniendo un mal clima, pero la idea era que la pasáramos un poco fuera de la playa.
—No te preocupes, esto se ve hermoso.
Caminamos entre árboles, sentía ese aire libre como el tesoro más grande. Tal vez para algunos yo pueda estar exagerando, sin embargo, aunque no lo crean los árboles son muy valiosos en nuestras vidas.
—¿Ya te escribieron de la universidad? — Sebastián saca el tema y era justo lo que no quería.
—Si, me pidieron los documentos de inscripción.
—Felicidades, me alegra tanto que hayas pasado. Me puse a investigar y noté que era difícil entrar a esa universidad y que tú lo hayas hecho es increíble, mi novia es inteligente. —Se le notaba cuán orgulloso estaba de que había pasado a la universidad.
—En serio estás feliz.
—Claro que lo estoy, estarás cumpliendo una parte de tus sueños porque no he de estarlo, sería muy egoísta si no lo estuviera.
—Estaba aterrada, no quería mencionar el tema porque creí que te haría sentir mal. Ahora que lo pienso no sé por qué lo creí así.
—Tienes miedo por la distancia, y sé que te propuse quedarte a estudiar aquí, pero es tu país y la casa que con tanto esfuerzo tu madre hizo para las dos, ese patrimonio no se puede dejar perder y ni hablar del valor sentimental que es para ti. Solo estás tú.
—Si, esa casa tiene tantos recuerdos que no quiero dejarla perder. Y mi madre luchó mucho para que yo tuviera un techo al cual llegar siempre.
—Si, es algo que se debe valorar toda la vida. Ella luchó hasta el final y hasta el último día pensó en ti.
—Si, mi madre y yo éramos todo lo que teníamos en este mundo, siempre éramos la una para la otra. Siempre fue así, y disfrutamos cada minuto que podíamos pasar juntas.
Llegué a creer que muchos de los sueños no se cumplían y que por eso existían las fantasías, un género que se hace para aquellos que la imaginación los hace volar hasta mundos incontables y nunca conocidos para vivir allí los sueños realizados, allí podemos hablar, decir y hacer lo que nuestra imaginación nos dijera.
No sé si está sea la mejor historia que haya vivido en mi vida, pero, aunque nunca creí poder llegar a ser feliz lo estoy siendo, sentía que la pérdida de mi madre me consumía, pero poco a poco llegué a pensar en ella con felicidad, momentos lindos que viví a su lado, cada sonrisa que ella me dedicó y los momentos felices que yo le di.
—Cariño ¿Te gusta el pescado frito? — al parecer él cocinara.
—Como gustes está bien. —Le di una pequeña sonrisa mientras iba camino a poner música.
Si les soy sincera, para mí la música es mi terapeuta, ha sido para la depresión, la ira, para un corazón roto, a mí la música lo es todo incluso para mis días llenos de luz y felicidad. Es como los villancicos en la navidad que anima a cada uno de los niños a esperar su regalo debajo del árbol, recuerdo cuando me daba cuenta que era mi mamá quien colocaba ese regalo cada navidad sin faltar, a pesar de todas las crisis económicas ella me hacía feliz.
Este año será la primera navidad sin ella, será un poco triste el tener que ver la casa sin que ella esté adornando cada rincón y sobre todo sonando villancicos por toda la casa. Mi madre era la navidad andante, siempre era tan alegre que no podías no alegrarte con ella, ella era mi persona favorita.
—¿Qué hacen para navidad?
—Bueno mi madre es una loca de la navidad, desde noviembre adorna porque según ella el tiempo se la está llevando sin decorar — Sebastián sonríe — mi madre compra todo con tiempo, adorna desde noviembre y planea la comida que hará con mucho tiempo.
—Parece mucho a mi madre, así era ella. ¿Crees que acepten que pase navidad con ustedes? — Sentía un poco de timidez.
—Claro, creíste que yo no te invitaría — se acerca a mí con pasos suave — eres mi novia, mi amante y mi musa no podría no estar contigo en una época tan bella como la navidad.
—No lo sé, tal vez por qué no me habías mencionado el hecho de querer estar conmigo.
—Si mi verano fue lleno de amor y luz gracias a ti porque no finalizar el año contigo entre mis brazos y darnos el primer beso del año nuevo, eres todo para mí Fleur, que sea mentalmente abierto a la idea de que estudies en tu país no significa que no quiera pasar las fechas importantes a tu lado.
—Sin duda alguna la vida me ha premiado con un novio tan atento como tú.
—El premiado aquí soy yo de tener a una hermosa chica que vino del otro lado del mundo a mostrarme lo que es el amor verdadero, ese que te cuida y te da todo lo que como pareja necesitamos, y no es el sexo, es el hecho de querer estar conmigo incluso al estar enfermo y se preocupe por mí. No me abandonaste y eso me hace amarte con mucha más fuerza cada día. Te amo mi bella Francesa, tú eres mi vida entera como lo dice esa canción que escuchas de tu banda favorita. Estoy tan encantado de conocerte que te dedico todas las canciones de amor que existan en este mundo y te muestren aún más cuán grande es este amor que siento por mi hermosa francesa, te amo y quiero que no lo olvides porque está es nuestra historia de amor.
—Tu eres mi vida, mi vicio, mi vida entera, y con el que he aprendido a quererte cada día que hemos pasado juntos. Por ti bajaría la luna y colgaría cada una de las estrellas en el techo de tu habitación para que te recuerden a cada una de esas noches en la que te he entregado mi amor. Lo único que pido y seguiré pidiendo es seguir a tu lado para hacer muchas páginas a este libro de amor que mencionas, quiero ser tu luz, así como tú eres el mío, te amo y no puedo evitar sentir tanto por ti cuando me brindaste todo tu apoyo y haces todo para que yo no esté triste, entiendes perfectamente la nostalgia de haber perdido a mi madre, tú eres mi todo y por más que quiera irme a estudiar ese amor no se acabará seguirá creciendo.
—Te amo, mi hermosa francesa.
—Te amo, mi sexy y dulce colombiano.
No hubo más que bailar un poco, uno que otros besos y aquellos brazos que me tomaban con fuerza. Sus brazos son mi refugio, mi paz y calma, cada día no puedo no sentirme segura en los brazos de la persona que más amo y trato de seguir a su lado porque no quiero quedarme con nada, quiero entregar todo mi amor a él para hacerlo feliz así como él me hace muy feliz.
—Te parece si caminamos un poco, la noche está muy hermosa.
—Me encantaría, creo que hay luna llena te imaginas lo hermoso que debe verse la noche allá afuera, no puedo quedarme aquí y no admirar lo bien que se logra ver.
—Fleur solo será un momento después andas estornudando como lo haces cada que cambia el clima.
—Tengo mis pastillas para la alergia.
—No puedo arriesgar tu salud cariño entiéndeme.
—Bien —dije en tono seco solo por qué no me sentía como una chica consentida.
—Sabes que me gusta complacerte, no lo tomes mal solo que quiero cuidarte.
—Yo lo sé, pero salgamos ya a caminar.
Tranquilidad y paz se siente al caminar alrededor de la cabaña, es increíble como la brisa abraza nuestros cuerpos, las estrellas brillando con tanta fuerza y la luna en su mejor momentos, cuando estamos fuera de la ciudad, lejos de la iluminación el cielo puedes deslumbrar a cualquiera con su propio brillo.
O tal vez yo sienta que este momento es bastante romántico porque camino con mi novio tomados de la mano, es un precioso día y lo llevaré siempre en mi mente y en mi corazón.