CAPÍTULO ONCE

2654 Palabras
Sebastián Dradas Luna y sol, siempre dicen que si uno cree ser oscuridad representa la noche y en ella está la luna. Dicen también que para esas personas donde la oscuridad se refleja hay luz, es decir que encontramos luz en vidas oscuras. ¿Ella es sol o luna? No, ella es una galaxia entera, da luz y vida incluso si está perdida, aunque mi francesa es una chica clara, sabe muy bien lo que quiere en el presente y no se arrepiente de sus decisiones es fuerte aunque ella cree que es lo contrario. Tal vez para extraños esto les parezca lo más ridículo del mundo, ¿Quién se enamora en un mes? Si, es raramente inexplicable, pero nuestra conexión fue tan fuerte que no puedo imaginar el hecho de no seguir su mirada, tal vez ambos estemos idealizando todo a nuestro alrededor para hacer ver todo de forma mágica como si todo fuese un libro de fantasía en el que todo lo que se cruce por nuestra mente se realice porque así lo deseamos. Cada día es una página en nuestro libro escrito, pero nunca vi venir que el amor me llegaría desde el otro lado del mundo, lo difícil es hacerlo a distancia desde el momento que pise en el aeropuerto, mi primera visita, mis besos, mis buenos días, mi sol, mi luna, mi cielo, mi tierra, y mi galaxia entera se marchará para continuar con sus planes de vida. Su hermoso cabello n***o cubriendo sus hombros pero aun así reflejando la vista ella aún de espaldas sigue siendo hermosa, ella con su vestido de baño rojo de dos piezas mientras camina por la arena para ir directo a la playa y refrescar su caliente cuerpo, que sí es muy excitante saber lo caliente que puede ser, y lo confirmo cada vez que está en mi cama gimiendo de placer al borde del éxtasis. Logré ver cómo hacía señales para que la acompañara pero empezaba a sentir la nostalgia de ya no poder compartir estos momentos tan seguidos como veníamos haciendo desde que unimos nuestros intereses, creo que ambos comenzamos a sentir el peso de la distancia que se vendrá en nuestros hombros aun cuando considero que deberíamos tratar con ellos de forma diferente. —Hace mucho no te veía así de feliz y triste a la vez —Gabriel interrumpe en mi espacio. —¿Qué quieres? — Contesté con muy mala actitud con la esperanza que se largue pronto. —Solo trato de charlar. —No tengo nada que hablar, a menos que vengas para que te parta el hocico por lo que le hiciste a Laura. —Hey amigo ella y yo estamos bien. —Mostró esa estúpida sonrisa que dieron ganas de quitarla de un puñetazo. —Pero yo contigo no, ella no me lo dijo, pero no fue difícil enterarme de lo imbécil que fuiste con ella. —Solo fue un error, vamos tu eres hombre también. —Soy hombre, pero no engaño a la persona que amo por cualquiera que me menee el culo por allí en minifaldas. —Quería hablar, pero si quieres pelear. —Se lo hiciste a mi hermana pinche idiota, quieres que te lo aplauda. —Bien entendí, yo mejor me largo de aquí. —Espera, tú nunca te acercas a hablarme. ¿Habla que venías a decirme? —Elías, tuvo un accidente muy grave y tú eres su mejor amigo creí que deberías saberlo. —Accidente, y yo porque no sabía de eso. —Tú sabes cómo son sus padres, todo lo tiene con un bajo perfil. —Detesto a sus padres. —Ya somos dos, porque yo también me enteré fue hoy. —Quien te lo dijo. —Fui a llevar a mi mamá a una consulta y vi a su hermana. —Camila. —Sí, ella me pidió que te lo dijera. —Gracias. —No es nada, pero trata que sus padres no te descubran allí, formarían un puto lío. Tienen algo que ver en ese accidente y de eso no tengo dudas. —Te juro que detesto tanto a sus padres, pero gracias de verdad por avisarme, y ten cuidado con mi hermana que a la próxima no te la perdono. Él se fue y yo quedé preocupado por mi amigo, literal es el único amigo que tengo y no quiero perderlo, siempre ha estado conmigo a pesar de lo mucho que nos jodemos la vida hemos estado siempre unidos desde el primer día que nos conocimos. Recuerdo cuando me estaba interesando beber a cualquier hora del día, una vez Elías tomó la botella que traía en mi manos y la reventó en el suelo; dijo que él podía beber lo que quisiera pero que no dejaría que yo me perdiera en ese horrible vicio del que él no ha podido salir. El hecho de tener padres que le han hecho perder su fuerza mental lo ha hecho decaer siempre a una botella entre sus manos ahogando sus penas y dolor pero, también entiendo su sacrificio, su hermana lo es todo para él y siempre lucha para que ella viva de forma diferente a como él vive la suya. Camila es una niña aún, solo tiene dieciséis años, y quiere que ella viva su adolescencia como todos los demás y no hundirse en la depresión en el caos que es vivir bajo ese techo que siempre llama, infierno. Tal vez tenga razón, nunca he visto que lo traten de forma diferente y cuando se dio cuenta que lo harían con su hermana se ofreció a ser aún más lastimado de lo que ya era para que ella nunca tuviera que vivir y sentir los dolorosos latigazos de por quienes se hacen llamar sus padres. No puedo esperar más y voy en busca de Fleur, debo ir al hospital y visitar a mi amigo debe saber que cuenta conmigo y que no puede dejarme solo; somos dos, no uno solo. Elías es como mi hermano sé lo que ha sufrido y por todo lo que ha pasado y sé que él me dirá la verdad de lo que sucedió, sus padres siempre dicen algo que no los haga ver a ellos como responsables o mejor dicho los victimarios de cada uno de esos moretones que le ocasionan. —Cariño debemos irnos. —¿Qué sucedió? — Creo que mi rostro dice mucho. —Elías, está muy grave en el hospital. —Que esperas vamos, perderás más tiempo si me llevas a casa, así que yo voy contigo y no puedes negarte. —Está bien, pero vámonos ya. —Solo mantén la calma, sé que él es muy importante para tí pero no vayas a cometer una locura cuando veas a sus padres. Si, Fleur sabe todo porque me preguntaba mucho por qué tenía un amigo como lo es él y le conté todo de principio a fin, es mi hermano y mejor amigo somos unidos hasta la muerte, pero aún no es su momento y no permitiré que se rinda tan pronto. Recuerdo que esa conexión de amigos que tuvimos se podía confundir con un amor gay, recuerdo cuanto nos molestaban, pero veíamos cada chica que tropezamos, es chistoso como mi vida ha cambiado por completo antes era el típico chico malo que le gustaba jugar con las chicas pero cuando me metí en mi propia relación y ella jugó conmigo decidí no volver hacerlo y bueno creo que el karma siempre se cobra las suyas pero espero que con Fleur no sea la moneda que pagué por mi horrible pasado, no quiero perderla me encanta la idea de tenerla a mi lado y disfrutar de su voz cada día ahora a tan solo centímetro y pronto a largos kilómetros de mí. —¿Cómo está él? — Lleno a Camila con preguntas a penas la tengo en mi vista. —Tiene muchas lesiones en la cabeza, tiene costillas fracturadas, perdió mucha sangre por una puñalada en su abdomen, y ni hablar de lo mal que se ve. No le dan muchas esperanzas de despertar por las grandes lesiones en su cabeza. Noto la tristeza en sus ojos, como se humedecen y su nariz se enrojece sin olvidar como le tiemblan sus manos, él es todo para ella, lo único que tiene en la vida ya que sus padres no han hecho un buen papel, pero no sé qué decirle para que mantenga la esperanza porque no creí que él estuviera tan grave como para no despertar y olvidarnos por completo de volver a verlo sonreír y joderle la vida a todo el que pase en nuestras vidas, y ni hablar de cuánto protege a su hermana ¿Quién la cuidara si tú te vas? No había mejor persona que él para que hiciera eso. —¿Ellos están aquí? —Fueron a comer. —¿Y tú ya comiste algo? Te ves cansada. —No quiero ir a casa, está muy horrible allí; puedo ver cómo lo golpearon hasta dejarlo así solo porque yo no hice comida cuando ellos no estaban aquí ¿Cómo cocinar si no hay nadie? No sabía que ellos llegarían, ellos no avisaron y el recibió toda la ira de nuestro padre mientras mi madre tomaba alcohol y fumaba un estúpido cigarro como si no estuviese pasando nada. —Si quieres ven a descansar a mi casa, yo sé que a él no le gustaría tenerte aquí de esa forma. Además, así puedo cuidarte no permitiré que regreses a esa casa. —Soy menor de edad, eso no lo decido yo. —Solo ven conmigo, eso lo resolveremos después. Puedo notar el miedo que cargan sus ojos, la tristeza y la angustia que está viviendo justo ahora. Es una niña y está viviendo en un horrible huracán que según muchos creemos puede ser seguro, una casa donde solo existen golpes y por muy horrible que sea la única solución a todo en ella. —No dejes que vaya por ropa — escucho a Fleur después de tanto silencio. —¿Por qué? — No entendía la razón del porqué no hacerlo, si la necesitaría. —Por lo general quienes son abusados si van por ropa se arrepienten o los manipulan para que sigan viviendo en ese entorno. —Pero ella… —Si de verdad quieres ayudar a Elías solo no dejes que entre a esa casa de horror. Si es necesario yo puedo dejarle mi ropa, sabes que pronto me iré y yo tengo en casa para mí no es problema ayudar, y parece que tenemos el mismo tipo de cuerpo. —¿Harías eso? —Dude de su intención. —Claro, por ti y por tu hermano. Cómo dices ella es solo una niña que necesita ayuda ya cuando se pueda se le compran cosas que le queden mejor. —Sabía que podía contar contigo, gracias por ayudarme amor. Realmente aprecio que quieras ayudarla aun cuando ni siquiera la conoces. —No la conozco a ella o a su hermano, pero te conozco a ti y sé qué para ti ellos son muy cercanos y sobre todo importantes en tu vida. No dejaría que hicieras todo tú solo si quieres ve a llevarla y yo me quedo al pendiente de Elías... —Está bien, pero llámame por cualquier cosa y no te enfrentes a sus padres. —Tranquilo, estaré en los asientos de allí. —No me demoro. Tome a Camila de las manos y la encamine hasta donde estaba mi moto, arrancamos de una cuando siento que escucho sollozos, hasta ahora está soltando todo eso que tenía atorado, su hermano es todo lo que ella tiene; sé qué no quiere perderlo pero debe mantener la esperanza aunque todo parezca ser diferente. Sé que no soy la persona que tenga tanta fe pero de verdad quiero creer en ello si con la fe puede salvar la vida de mi mejor amigo. Él ha estado para mí en todo momento y yo lo estaré para él, pero debe luchar por su vida por todo lo que dejó aquí, Camila lo necesita. —Ya casi llegamos. —Está bien. No dijo nada más y yo solo seguí acelerando, trato de llegar rápido la idea de dejar a Fleur con la mínima posibilidad de que ellos aparezcan y puedan decirle o hacerles algo hace que mi sangre hierva como si estuviese en el mismo infierno. Yo no permitiré algo como eso. Llegamos a casa y la encamine a la habitación de Fleur, le indique dónde podía darse un baño y dónde tomar algo de ropa, le pedí muchas veces que durmiera y espero que me tomé la palabra porque de seguro ha de estar necesitándolo demasiado. A una gran distancia se podía ver lo cansada que ella estaba, y es cuando me preguntó ¿Cuánto tiempo tienen ellos en el hospital? Llevarán varios días y no me imagino lo difícil que fue experimentar esto, porque está vez sí fue la peor situación y diagnóstico para mí amigo. —Él ha estado allí por tres días, aún no reacciona y creen que lo más probable es que no despierte. Yo no estoy preparada para perder a mi hermano, solo estábamos esperando a que yo fuera mayor de edad para poder irnos sin que lo acusaran de secuestro y ahora él está allí y no sé qué sucederá estoy esperando con ansias que despierte y decirle que no esperemos, que nos larguemos de esa casa. —No te preocupes él despertará. —¿Y si no es así? —Me tienes a mí no tienes por qué estar angustiada y él despertará. —Aun así, siento que no lo hará y por eso la angustia toma todo de mí, está situación va más allá que un moretón en los brazos o un labio partido y tú lo sabes muy bien, estamos hablando de su cabeza, su cerebro, su punto de función. No comprendo qué pasará en adelante, pero muchas gracias por toda la ayuda que me estás brindando. La dejé acostada y me fui directo en busca de mi novia, y recibo un mensaje de que sus padres han llegado al hospital, mis signos de alerta se encendieron y trato de ir lo más rápido posible, a ella no la conocen y la pueden confundir como una impostora que trata de averiguar de su vida. Cuando llegó el encuentro afuera en el estacionamiento y me angustio creyendo que la pudieron haber hecho salir de allí. —¿Qué pasó? a —Nada, se acabó la hora de visita. —¿Ellos dónde están? —Hablando con los médicos. No logré escuchar nada, pero creo que debemos irnos, se veían muy enojados por no encontrar a Camila y si te ven seguro sabrán que fuiste tú quien se la llevó. —Tienes razón, debemos irnos. Nos regresamos a la casa tan pronto como se encendió la moto, no había más que pudiéramos hacer parados en el estacionamiento solo debo regresar a casa y ocuparme de Camila hasta que mi amigo despierte. Se qué lo hará, de eso estoy muy seguro. No puedo siquiera imaginar el hecho de no volver a ver sus ojos abiertos, escuchar cada una de sus tonterías él como me pedía que lo ayudara con las chicas, pero aun así insistía en querer conocer a mi hermana. Cada una de esas fiestas a las que fuimos juntos y nos convertimos en cómplices del otro sin problema, sabíamos que nos teníamos aun cuando nuestras ideas fueran locas. No merece tener un final así, Elías merece vivir e irse con Camila lejos de ese terror que viven cada día dentro de esas horribles paredes que se hacen llamar hogar, apariencias que siempre me han caído como una patada en el hígado, esto no es lo que quiero para él no puede acabar su historia hasta allí.
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