CAPÍTULO DOCE

2491 Palabras
Sebastián Dradas Días Después... No puedo aún con este sentimiento enterrado en mi pecho, el ver cómo mi amigo sigue en esa cama de hospital sin siquiera mover un músculo; esto simplemente hace que mi corazón se rompa a pedacitos, siento que perderé a una parte importante de mi vida y que será un hecho eternamente irreparable, nadie podrá cambiar esto por más que lo desee.. He hablado con él, como uno de los doctores me lo recomendó, dicen que muchos al escuchar a sus seres queridos regresan de ese profundo sueño, pero han sido días en los que he estado aquí hablando y charlando de mi día a día pero aún no ocurre algo que me dé más esperanzas y que aviven mi fe de volver a tenerlo conmigo. —Amigo, no puedes dejarme, ¿Quién me acompañará ahora que Fleur se vaya? Habías prometido permanecer a mi lado y no dejar que la soledad y el silencio de esa voz me consumiera y derrumbara por qué mi amor ya no estaba. Silencio. No veo nada, no siento nada y no escucho nada. —Te extraño — siento como mis ojos comienzan a arder — sabes que eres todo para mí — continúo — has estado a mi lado incluso cuando creí estar en mi peor momento, me sacaste de allí porque dijiste que esa no era la vida que querías para tu mejor amigo y ahora soy yo quien te dice que esto no es lo que quiero para mi mejor amigo, maldita sea Elías no estoy listo para verte en medio de un ataúd y mucho menos para enterrarte. Sentí como una lágrima recorría mi mejilla hasta tropezar con sus manos. —Recuerdas que debes cumplirle a Camila la promesa de sacarla de esa casa, que le darías una mejor vida, que su salud mental siempre sería tu prioridad. Ella sufre viéndote aquí, ella no merece que estés aquí; cuando lo que querían era estar codo a codo disfrutando de su libertad. Aprieto su mano con la mía en un intento de sentir que aún está conmigo, que su calor cubrirá mi frío, que mi mejor amigo aún sigue allí y que lucha por salir de esta. No te rindas, tú eres fuerte y determinado sé que no dejaras que esto te venza tan rápido, vamos Elías no puedes irte así sin más. —Ya terminó el horario de visita, puede regresar mañana. —Una de las enfermeras me interrumpe en medio de esa oscuridad seco mis lágrimas y la miro, se encuentra en el marco de la puerta esperando a que yo salga de la habitación. —Por favor con la mínima cosa que suceda, por favor llámame, no importa la hora. —Dije estando a su lado, la verdad no es que me quiera separar de él, pero así son las cosas en el hospital. Salí de allí arrastrando mis pies, no me he dado el tiempo de comer algo el día de hoy mucho menos he dado señales en casa de mí, aunque sé que logran deducir dónde puedo estar, pero también he descuidado a Fleur y sobre todo he dejado a Camila a su cuidado, y se perfectamente que eso no es lo correcto. No puedo darle una responsabilidad que no es suya, no puedo con todo lo que está sucediendo. Tal vez esté siendo injusto; y que para variar no tienen nada que ver con ella, pero, bueno ella no encontró problema alguno en ayudarme. Es tan triste ver a Camila tan desanimada, no quiere casi comer y se muere por venir al hospital todos los días, pero tampoco puedo arriesgarme a qué sus padres se den cuenta que está en mi casa. Debo luchar por su integridad, ella no merece comenzar a recibir los golpes que Elías recibía por ella, no tiene porqué pasar por esto si yo puedo evitarlo. Siento la brisa golpear mi cara, es un poco refrescante a estas horas, aunque también siento que comienza a darme sueño, y es un poco peligroso mientras voy andando. Trato de llegar lo más rápido posible. —¡Por fin llegas! — Es mi madre quien se encuentra en la sala, parece preocupada. —Lo siento, se me pasó avisarles que ya venía en camino. —Lo importante es que ya estás aquí. — Veo que viene alguien de los pasillos de la habitación. —¿Cómo está él? — Camila era quien venía, más atrás estaba Fleur. —Aún no muestra avance, sigue igual. —¿Estás seguro? Puede que tú no lo hayas sentido, o tal vez te quedaste dormido. —Camila, sé que es difícil, pero te estoy diciendo la verdad. No hay avance, no se mueve, no despierta, él… Él no reacciona. —Maldita sea, ¿Cómo no puede reaccionar? Ya han pasado dos semanas. —Tienes que entender que hay personas en esa situación que duran meses, e incluso años. Si hubiese despertado ya, sería el mayor milagro. —Yo sé que lo que pasó no fue fácil para él. —Tampoco lo fue para ti, y debes comprender que estar presente allí en ese momento también fue aterrador. —Lo sé, pero mírame, estoy intacta. Nunca he recibido un golpe por qué él siempre era mi escudo me protegía como si fuese un dios inmortal y no, no lo es por eso está allí en esa cama sin despertar. —Yo sé, pero debes entender que es tu hermano y que él hizo todo para protegerte tal como yo lo estoy haciendo ahora. —Pero necesito verlo, es mi hermano. —Lo sé, pero sé que no me perdonaría que te expongas ante tus padres en estos momentos de vulnerabilidad, lo mejor es que ellos no te vean y no sepan en dónde te encuentras. —Pero esto no puede ser así para siempre, tengo que verlo. —Lo único que puedo darte es una video llamada, y no con tu teléfono, apagado está mucho mejor. —Mañana, quiero verlo mañana. —Bien, mañana lo verás. Por ahora ve a descansar que es tarde. Vi cómo se volvía a ir por ese camino, ella está preocupada por su hermano y sé qué le es difícil estar aquí encerrada pero es lo mejor que puedo hacer tanto por ella como por mi mejor amigo. Trato de ir a mi habitación y siento que alguien viene detrás de mí, no vuelvo solo sigo caminando, necesito darme un baño e ir a dormir me siento muy cansado. —Te ves cansado, deberías tomarte un día para descansar. —No puedo ya oíste lo que le prometí a Camila. —Puedes ir y venir, no quedarte todo el día. —¿Y si ocurre algo justamente cuando no esté? —Ellos te avisan, y lo sabes muy bien ya que eres el único que lo visita. —Pero… —Pero nada, no quiero que te enfermes por descuidar tu salud. —No es que quiera descuidarme, es que no quiero dejarlo allí solo, debe sentirse horrible que tal vez despierte y no vea nadie. —Que no te vea no significa que no estuviste al pendiente de él y sé qué él entenderá que también necesitas descansar. Me acerco a ella y le doy un abrazo, tenía tiempo sin hacerlo ya extrañaba cada parte de Fleur y lo peor de todo es saber que ya solo le quedan dos semanas. Ya pronto se irá y la he abandonado. —Siento tanto abandonarte así en estas semanas. —¿Quién dijo que me abandonaste? Cariño si no fueras a ver a tu amigo, te consideraría la peor persona que he conocido. —Entonces, ¿No estás enojada? —¿Por qué debería estar enojada? Estás haciendo lo correcto, incluso yo haría lo mismo que tú si estuviera en tus zapatos. —Por eso te amo tanto. — Le doy un corto beso en los labios, hace mucho que no sentía está sensación de tenerla tan cerca, siento el delicioso olor de su perfume, es tan ella que me provoca no dejarla ir y mucho menos irme, quedarnos siempre en esta habitación. —Yo también te amo, y muchísimo. — Ella me da una linda sonrisa, ella es tan genuina que es imposible odiarla siquiera. —Creo que me voy a darme un baño. —Yo buscaré para que comas algo, y no acepto un no por respuesta. Vi como ella salía de la habitación, pero siento que la puerta se vuelve abrir y es mi madre quien entra en ese momento. —Hola mamá — saludó con un atisbo de estar súper cansado. —¿Cómo te sientes? — Entiendo muy bien su pregunta. —Triste, angustiado, no sé por qué siento que todo está yendo mal. —Debes darte un descanso de todo esto, sé que él es muy importante para ti pero tú eres mi hijo y veo cómo te desgastas, Fleur tiene razón debes descansar un poco. —¿Estabas escuchando? — Me ha sorprendido. —Venía a verte cuando escuché que te lo decía, pero no escuché nada más. Pero toma muy en serio nuestras palabras, tal vez tú no lo veas pero nosotras sí, crees que no me doy cuenta que estás todo el día en ese hospital, que no comes, que casi no estás durmiendo, te estás matando hijo y yo no puedo permitir eso. —Te diré lo mismo que ella, descansaré, pero mañana no puedo. Escuchaste también lo que le prometí a Camila. —¿Qué harás con ella? — La pregunta me saca un poco de mi momento, no sé a qué se refiere. —¿De qué hablas? — Intenté buscar un poco de sentido a la pregunta. —Si su hermano no despierta, qué harás con ella. —Buscaré la manera de cuidarla y apoyarla en lo que necesite. —¿Crees que cuidar a una niña es fácil? ¿De verdad crees que sus gastos no son grandes? Hijo tú aún no sabes lo que es ser un padre ¿Cómo piensas tenerla contigo? Y Fleur ¿Qué piensa ella de esto? — Y sí, no le he dicho nada sobre la posibilidad de quedarme con ella y cuidarla como una hermana menor. —Ella se irá a Francia en dos semanas mamá, no entiendo tu pregunta. —Pero están en una relación, y si eso que tienen llega a algo mucho más serio ella deberá de cuidar una niña que no es su hija, tu piensas que es fácil hacerse cargo de una adolescente ¿Crees que a mí se me hace fácil cuidar a tu hermana o a ti? Para nada pienses eso, es mucho más que solo traer dinero a la casa y llevarlos por ahí. —Pero ella no tiene a nadie más, y yo no puedo abandonarla así sin más. —Y sus padres, sé que son malos, pero ella aún es menor de edad, pueden acusarte de secuestro a una menor. —Lo sé mamá, cada uno de esos puntos han pasado por mi cabeza solo que no sé cómo empezar a construir un plan que me ayude con todo eso. —Deberías pensarlo mejor, busca alguien que te asesore y te diga qué puedes hacer sin que termines en la cárcel al hacer el intento de salvarla. No sé, pero ante todo eres mi hijo y no puedo ver qué arruines tu vida en solo días porque yo también hice todo para que seas el hombre que eres ahora y no puedo permitir que tomes decisiones sin pensar en las consecuencias. —Lo sé mamá, pero no puedo dejar que ella sea otra víctima de esos padres tan ingratos que tiene, no puedo cargar tal vez con su muerte tiempo después de haber perdido a Elías. —Y te entiendo a la perfección. Trata de descansar por ahora. —Veía como se retiraba de mi cuarto, miré la hora en mi teléfono y sospeché que ya iba a dormir. Allí terminó toda la conversación, ella salió y podía notar la tristeza en su rostro y es que sí, me estoy complicando la vida de una forma que se me es difícil encontrarle una solución pero ahora dije que el tiempo que mí novia le queda aquí lo pasaré con ella. Siento que no le he dado el tiempo necesario, se irá por mucho tiempo; no sé, no tengo la menor idea de cuándo pueda volver a verla estaremos en dos países diferentes todo será más difícil y por más que quería dedicarle todo mi tiempo a sus últimas semanas no he podido, perdí dos y me quedan dos. Se que ella comprende toda esta situación, pero hará que se vaya con un mal sabor de boca al no notar mi presencia, ni siquiera hemos hablado de que haremos con esto para que funcione a la distancia, no hemos hablado desde hace mucho tiempo, no recuerdo cuándo fue la última vez que pasamos juntos que no fuera dormir. La amo tanto, y no estoy sabiendo hacer que mi tiempo en general le dedique un poco a ella. Estoy siendo muy egoísta y aunque ella no me lo diga sé que ha de sentirse triste por todo lo que está sucediendo y añádele el no estar cerca de mí. —Te traje esto que quedó de la cena, sé que es un pesado a esta hora pero debes comer algo primero. —No importa, lo comeré. —No te has bañado. —No pude — sonreí — sabes que mi mamá no se puede guardar nada así que vino a hablar un poco. —Me alegra que haya venido a agarrarte de las orejas, para que veas que lo que te digo no es mentira. —Si, ya entendí. —Ahora come, mientras yo te buscaré algo de ropa limpia para que puedas dormir. —Amor — solté — gracias por todo esto. —No es nada, además si no lo hago quién más lo haría. —Es que — dudé — no hemos pasado tiempo juntos desde que me enteré lo de Elías y me hace sentir un poco mal contigo. —No te preocupes, es muy entendible lo que está ocurriendo. Es tu amigo, lo consideras tu familia yo no soy quién para impedir que sigas lo que tú corazón te dice. —Te amo, por eso eres mi alma gemela. —Yo también te amo, pero anda con eso debes descansar. —Por cierto ¿Por qué estabas despierta? Siempre te encuentro dormida. —Quería verte. —Pude ver una linda sonrisa en su rostro. Ya no había duda, esa era mi chica. Me encanta verla sonreír y tenía tanto tiempo sin verla hacerlo que siento como mi cuerpo se recarga de energía nuevamente, y es allí cuando pienso que sin duda debo hacer algo para compensarle este tiempo de abandono.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR