Sebastián Dradas
Elías está en ese profundo sueño, tal vez esté descansando de tan mala vida que sus padres le han dado, de la tristeza que comenzará a consumir su cuerpo, de la ira que lo hacía perder la razón, al fin está en paz. Decirle adiós, verlo fundirse debajo de varios metros, un ataúd que lo guarda para permanecer hasta que sus huesos se desvanezcan y su alma transmigra a un mundo mejor. Unas flores blancas por la gran persona que eras, te extrañaré mi querido amigo y solo espero que, si existe una próxima vida, nos volvamos a encontrar y seamos aún más unidos que en esta vida.
Duele decirte adiós, duele dejarte ir, duele perderte porque fuiste mi gran apoyo y lo más importante en mi vida, creí que despertarías, que no nos ibas abandonar pero, sé que diste todo de ti para no dejarnos solos en este mundo lleno de crueldad, en la que una casa no se puede llamar siquiera hogar. Descansa en paz mi querido amigo.
—Cariño, ya todos se fueron y quiere llover es mejor que nos vayamos —escuchar la voz de Fleur no me hace siquiera perder un poco de dolor que siento en estos momentos, es tan horrible perder a tu mejor amigo, a tu cómplice.
—Si quieres puedes irte, quiero quedarme un rato más. —Miro al cielo y efectivamente estaba nublado, la brisa se intensificó, el cielo es oscuro, el cielo quiere llorar también tu muerte mi querido amigo, eras una gran persona que no merecía un final de este calibre, merecías más felicidad que dolor.
—Ni creas que te dejaré aquí, te acompañaré. —La vi tomar asiento a mi lado, es increíble que no le importe ensuciar su ropa por sentarse a mi lado, ¿de verdad merezco esto? Ya no tengo idea, mi mente me está jugando una mala pasada.
—Gracias, gracias por quedarte a mi lado. —Estaba tan feliz de tenerla allí conmigo que me hacía arder el pecho de amor y dolor.
—No te preocupes, podría quedarme una semana más, no tengo problemas con ello. Nunca me importó que estuvieras todos estos días a su lado, porque si fuese tú hubiera actuado igual, no tienes que disculparte, o darme las gracias porque yo más que nadie comprendo lo que es perder a alguien y no querer imaginar algo sin esa persona.
—Es cierto, tu madre. Tú estás a mi lado y yo no estuve a tu lado.
—No nos conocimos nunca, no éramos unidos, no había manera que tú pudieras consolar mi dolor.
—Agradezco mucho tener la oportunidad de tenerte a mi lado, que seas mi hombro al que llorar, la mano que se enrede en mi cabello obligando que me quede dormido por el cansancio y la tranquilidad que me das, agradezco a Dios por permitirme tenerte a mi lado.
—No te preocupes cariño, tal vez yo no merecía ser consolada, o tal vez tenía que vivir algo así para poder venir a Colombia y conocer así al amor de mi vida, al otro lado del mundo. Fueron muchas lágrimas y muchas horas en un avión, pero hasta hoy creo que estaba destinado a que todo esto sucediera, y estoy feliz de haber tomado esa decisión de por fin venir.
—¿Y él? No entiendo ¿Por qué él tenía que dejar este mundo? Creo que merecía mucho más, se fue y no pudo cumplir ninguno de sus sueños o esa promesa que ahora quedó en el aire.
—No tengo respuesta para tus preguntas, lo único que yo puedo decirte es que Dios sabe muy bien cómo hacer las cosas, el destino nos mueve, nos trae y nos lleva y allí no podemos hacer nada para cambiarlo.
—Yo lo sé, pero es difícil asimilar todo esto. Es mi mejor amigo que está allí enterrado, al que se le acabó la vida a costa de su violento padre, y su hermana está en mi casa, Camila no merece vivir el mismo final que su hermano y eso también me atormenta.
—Sé que sabrás muy bien que hacer, por ahora solo pasa tu duelo vívelo para que en el futuro no te atormente, además que no estaré aquí, esperaré nueve días más y regresaré a mi país, no puedo volver a retrasarlo.
—Lo sé cariño —me acerqué y le di un corto beso en la frente, enreda sus manos a las mías y solo así solté todas esas lágrimas que tenía retenidas en mi interior.
Fuiste un superhéroe sin capa, y recordaremos tu valor para siempre mi querido y valioso amigo.
¿Cómo hago mi vida sin él? Estábamos unidos, lo éramos todo en la vida del otro. Nunca nos imaginamos una vida por separado, creo que se nos era difícil pensar que uno de los dos terminará distanciado con el otro como el lazo largo entre la vida y la muerte.
Tres semanas en esa habitación, tus padres son tan egoístas que no pudieron darte más tiempo, solo lo hicieron, es increíble como la vida de sus hijos no le son nada solo se importan ellos mismo, y creo que ni siquiera ellos se aman con sinceridad. Sabes amigo la tristeza que tengo de haberte perdido, y que justo ahora Fleur también se vaya, solo se quedará a esperar los nueve días desde hoy para acompañarnos, te dije que era una gran chica desde el primer día que la vi y te conté como sus ojos me hechizaron, aunque también hablamos de su cuerpo — sonreí — ella siempre me decía que era afortunado por tener un mejor amigo como tú, que luchaste por mí, así como lo hacía yo por ti.
La tristeza me sigue invitando a hundirme en el alcohol, aunque fuese solo por esta noche, pero si lo hago ¿Quién me sacará de allí? Tu ya no estás, y eras mi salvavidas. Eras carne de mi carne aun cuando no había rastro de nuestra sangre en el otro, pero nos considerábamos más que amigos, éramos hermanos. Al mismo tiempo en mi mente recuerdo a Fleur, ella está conmigo y sé que no me dejara caer de nuevo allí; ella me dirá que no es correcto, que no es lo que mi amigo quisiera ver. Hasta puedo escucharla en mi cabeza diciéndome todo un regaño
Ella está más sola que yo, en Francia no tiene a nadie, ella está en esa casa donde tiene tantos recuerdos que solo la hacen sentir triste y desanimada y eso es mucho más horrible porque yo no estaré allí. Es tan buena que aplazó su viaje para poder estar aquí con nosotros, esto es horrible. ¿Qué haré estos días que ya no esté? Me he acostumbrado tanto a estar junto a ella que no sé cómo continuar los próximos días; pero he pensado en transferir a una universidad en Francia, para estar junto a mi chica y también pensé qué así podría llevarme a tu hermana para que esté más tranquila, podrá continuar su vida sin el temor de ser maltratada por tus padres. Podrá vivir mucho más feliz, y eso es lo que quiero para que puedas descansar en paz mi querido amigo, es hora de irme, pero pronto te vendré a visitar.
Caminé en busca de mi moto, es hora de ir a casa. Cuando llegó no encuentro a Camila, tal vez esté en el cuarto esto debe ser muy duro aún a su edad y más por lo unidos que son, pero mi madre también me comentó el hecho que ella se sentía culpable por la tragedia que Elías pasó para cuidarla a ella, y la entiendo debe ser horrible sentirse así pero debe entender que no es culpa de ella es de sus padres que no supieron cuidar de sus hijos, que no les importa nada que no sea el seguir siendo lo que son, una familia de dinero que puede viajar y hacer lo que quiera, no le importaron sus hijos nunca.
Sin duda alguna fracasaron como padres, no supieron cuidarlos y mucho menos amarlos por más que ustedes con la mirada se lo dijeran.
—Hijo —mi madre sale de la habitación tratando de buscar a su hijo — pero mira cómo estás.
—¿Qué tengo? — pregunté desconcertado.
—Estás empapado, lleno de barro. Y si fuera poco estás muy delgado, por favor mi niño vuelve a ser tú, estás acabando con tu vida.
—Lo sé mamá, lamento mucho haberte preocupado no fue mi intención, pero Elías … — quede allí no pude decir más, la voz me quedo enterrada en ese nudo que traía en la garganta, quería llorar y no fue que mi madre me abrazara para romper en el llanto, todo me dolía, y sentía que algo dentro de mí se había ido, él se llevó esa parte de mí que siempre estuvo con él.
—Eso llora, llora todo eso que tienes allí dentro. Sácalo para que vuelvas a tu vida, para que sigas avanzando y puedas cumplir esa promesa que le hiciste, y sé que cuidarás bien de ella en el tiempo que esté contigo.
—Lo extraño mucho, éramos como hermanos.
—Lo sé, más que nadie sé lo que era tenerte como hijo, porque él también estaba aquí. Nadie los está separando, porque siempre estará en nuestros corazones, y en esos recuerdos que debes atesorar para todo el tiempo que quieras tenerlo contigo.
—No tenía que irse tan pronto — solo dije, ya no sabía qué decir a todo lo que mi madre con sabiduría me decía.
—Ningún joven debe partir así del mundo, pero en los designios de dios no hay involucrados que intercedan, cuando se los quiere a su lado solo partimos de aquí sin poder despedirnos por completo de lo que vivimos aquí.
Es duro irnos de aquí sin poder despedirnos de quienes queremos, no pudimos hablar antes de todo esto tal vez él quiso verme en ese instante, pero no me encontraba a su lado, tal vez dejo un pequeño mensaje que solo quedó entre él y las paredes de aquella casa llena de destrucción. Pero ahora que lo pienso si me dio duro verlo golpeado y con su cara deforme no quiero imaginar lo que hubiese sido verlo inundado en su propia sangre. Bien dicen que es mejor recordar a las personas con esa imagen que siempre vimos a diferencia de solo ver ese horrible momento en nuestras cabezas como película taquillera del que todo el mundo puede ver sin importar si es bueno o malo. Eso no es lo mío, yo tengo que luchar por mantener en mi esa imagen de su rostro sin una pizca de cohibición, siempre fue libre.