Zayn había ordenado aumentar la seguridad de Amanda, no iba arriesgarse a que la pasara algo. Aunque a su amada prometida, no le iba hacer gracia, pero aún así, él iba a aumentar su seguridad. El mensaje que había recibido, aún le había puesto los pelos de punta. No podía saber con seguridad quién era, ni tenía pruebas, ni nada. Pero lo iba a descubrir cómo fuese. La cosa aquí era, como se lo iba a contar a Amanda, como le iba a decir que iban detrás de ella. Nunca le había pasado tal cosa, nunca le habían amenazado y ahora sí lo estaban haciendo. ¿Quién era el cabrón de los mensajes? Zayn no se podía responder, por mucho que lo pensara, no iba a tener respuesta de ello. Zayn se levantó y se sirvió una copa de whisky, se acercó al balcón del despacho y observó la ciudad de Arabia. Esa

