Amanda, seguía durmiendo, estaba tan comoda en aquella cama y llevaba durmiendo desde que Zayn la llevó el día anterior. El embarazo la tenía de aquella forma, tan agotada y con un sueño impresionante. Daba igual las horas que durmiera, seguía teniendo sueño. Escuchó la puerta abrirse, pero no abrió sus ojos. Unos pasos se oyeron, después sintió a alguien tocar su rostro. Abrió sus ojos y el rostro del hombre de su vida, estaba frente a ella. —Buenos días, habibi. — la sonrió para después dejarle un beso en la mejilla. —Desde ayer, que se te pegaron las sábanas. —Buenos días, amor. — acarició su mejilla. —Estaba tan agusto, que no deseaba levantarme. — tapó su boca para bostezar. —¿Tú cómo has dormido? —Bien, como un bebé. — la guiñó un ojo. —Pero necesitas levantarte ya, recuerda qu

