Amanda le miró sin decir una sola palabra, no podía soltar una. Tenia mucha vergüenza, ¿Cómo se lo diría? Si anoche no pensó en nada, solo estaba caliente y no le dijo nada. —¿Me vas a responder? — pidió mirándola. Amanda se acercó a la cama y se sentó, con la mirada de él, observando sus movimientos. —Si, creo que la marcha te lo dice todo. — respondió. —¿Por qué no me lo dijiste? — preguntó acercándose a ella. —Porque entre el alcohol y la borrachera, no pensé. También... eh... bueno... el... el calentón que teníamos, no pensé en mi virginidad. — habló tartamudeando, Zayn en cambió, sonrió. —Pero hubiese sido más cariñoso. — se puso frente a ella, poniéndose de cuclillas. —¿Te hice daño? —No, no me lo hiciste. — le sonrió para tranquilizarlo. —Me... me gustó. — b

