Amanda seguía con el teléfono en la oreja, emocionada y feliz. Él había contactado con ella, la había llamado y ahora lo más importante era decirle que estaba embarazada. Que la pastilla del día después, había fallado. Tenía miedo de su reacción, era una espinita que tenía clavada en su pecho. —¿Qué tal estás? — habló ella, ocultando su nerviosismo. —Has podido contactar conmigo. —Si, tuve que investigarte, si no, imposible. — ella sonrió. —Lo importante que ya tengo tu número. Contestado a tu pregunta, si, estoy bien. ¿Tú cómo estás? —Bien, algo agotada y enferma. — Zayn, arrugó su ceño. —¿Enferma? ¿Qué te pasa? — preguntó preocupado. —Zayn, hay algo que tengo que decirte. — tenía que decírselo, tenía que sacar el valor. —No sé si podrás, pero, ¿Puedes venir a España? Tenemos que h

