Madelinne caminaba ansiosa por su departamento, le urgía que la persona con la que habló llegara, si lo que escucho es cierto, los Lenard pagarán muy caro su traición, por eso necesita ser sutil y fingir que no sabe nada. El sonido del timbre la hace llegar rápido a la puerta, le dio el día libre a su empleada para ella poder estar a solas con su amigo. Abre las puertas y una malévola sonrisa adorna el rostro el hombre que mira a Madelinne con deseo. — ¡Bombón! — dice el hombre al detallar la coqueta rubia. Ella lo deja entrar al departamento y cierra la puerta, colocándole seguro. — Necesito que me devuelvas ese favor que te hice una vez— dice Madelinne, mientras sirve dos vasos de ron. — Dame nombres — dice el recibiendo el vaso que se toma de golpe, dejando que el líquido ámbar qu

