(Camila)
¡Dios! no sé cómo actuar, esta mujer es realmente hermosa, su rostro es delicado y palido, su nariz es perfecta, sus cejas, sus labios ¡ohhh Dioossss sus labios! pero nada más hermoso que sus penetrantes ojos verdes, es como viajar a través de una galaxia, ¿Es posible que existan mujeres así?, claro por supuesto, ella va al lado mío, esto no es uno de mis estúpidos sueños ¿verdad? espero que no, un momento desde cuando me gustan las chicas, nunca me había pasado esta sensación de mariposas en el estómago que se supone debía tener esta mañana en la boda, pero ahora están presente en este momento ¿Como es posible eso? ¿Puede pasar eso?.
-Desde cuando me gusta una chica- susurre para mí misma mirando hacía el suelo, tampoco quiero que me vea como una loca desquiciada que habla sola -¡Soy hetero! o ¡¿no?!- volví a murmurar abriendo mis ojos grandemente mientras todavia miraba hacia el suelo que estaba cubierto por aquella hermosa alfombra color rojo.
Todo el camino hacia la habitación fue en total silencio, la chica "Morgan" solo caminaba sin mirar a los lados a menos que fuera estrictamente necesario, no sé si me está evitando o algo por el estilo pero me parece bastante fuera de lugar, aunque quien soy yo para decirle que me mire o algo así si apenas nos conocemos y al hacer contacto visual cuando ella decide girar su rostro a mi dirección dándose cuenta que aún sigo a su lado simplemente sus caras se sonrojaban.
-¿Es posible que una persona se pueda colocar roja tan rápido?- Pregunta la mujer en tono divertido al ver que Camila estaba completamente roja, soltó una leve sonrisa, lo que provoco que Camila tuviera que voltear de nuevo el rostro ya que estaba que ardía de la vergüenza de ser descubierta.
-Si, si es posible- respondió sutilmente cuando ver la vergüenza latente en su rostro, por Dios Camila ¿Desde cuando destellas vergüenza al hablar con una chica? -Solo con verme a mí, la teoría es posible- volví a responder un poco más segura y entre risas. Ambas se miraron y soltaron una risita ante el comentario de la morena. -Pero tú no te quedas atrás ¡Eh! también estas un poco roja- comento riendo al ver la cara de la chica a su lado.
-Yo... no.. no debo estar roja... eso no no es posible- dijo Morgan casi entre dientes con la mirada al suelo, mientras que la castaña la observaba detalladamente. -Bueno hemos llegado a tu habitación, espero disfrutes tu estancia aquí- Dijo tan rápido al soltar las maletas e irse.
A Camila no le dio tiempo de ni siquiera despedirse, ni mucho menos darle una propina a esa hermosa chica que la había acompañado, solo hizo una leve sonrisa y se dispuso a abrir lentamente la habitación.
-Es hermosa ¡¡OH POR DIOSSS!! Es bellísima, no puedo creer la vista- decía la morena para ella misma en la habitación, con sus ojos brillantes caminaba de un lado a otro para poder observar todo, quería grabar cada instante en su cerebro como miles fotografías corriendo. Su sueño de estar en este lugar era su sueño cumplido. -Tengo hambre no he comido nada desde el vuelo, pediré algo al servicio porque si así es la habitación, no me puedo imaginar la comida- hablo en aquella habitación, es como si hablara para sí misma, a medida que fue creciendo aprendió que no estaba mal hablar en voz alta siempre y cuando estuviera sola. A veces es necesario sacar en palabras lo que piensas y a veces eso se hace realidad, ya sabes. Si lo dices, se cumple. Su padre un día le dijo que halar para uno mismo era importante, aclarar dudad y decir sus planes cuando estuviera sola era sintonía de que todo se cumpliera.
Llamo al servicio y así ordenar su comida favorita, espero a que el servicio llegara u mientras estaba en la espera de verlo llegar volvió a salir al balcón para admirar nuevamente su hermosa vista, en poco tiempo mientras veía la playa, levemente tocaron la puerta, abrió lentamente para encontrarse con que era el servicio de habitación, su emoción era muy grande al igual que su hambre. No sabía si era por la comida exactamente o por algo más, pero es seguro que estaba muy emocionada.
Ya era casi la media noche y ahora es que la castaña se dispuso a dormir, mañana sería un día diferente un día nuevo, ya ni siquiera le importaba que estaba pasando en Miami, no le importaba que había dejado, no le importaba nada más que ella y solo deseaba calmar su mente y disfrutar realmente por primera vez.
(Laura)
Suena el despertador eran las 5:00 am, -¡QUE FASTIDIO CALLATE!- golpeo fuertemente el despertador hasta que la caída al suelo se vuelve estrepitosa y algo desastrosa como cada manñana que me enfrentaba a él.
-Ya debes despertarte, Laura debes ir a trabajar, sabes que tardas una eternidad en el baño así que alístate- dijo una voz suave al otro lado de la puerta, Laura se dispuso a levantarse luego de tanto berrinche y un millón de vueltas en la cama y se fue directo al baño.
Laura Morgan es una chica joven que trabaja como botones en un hotel ubicado en Hawái, complexión media pero con su cuerpo tonificado, hermosa cabellera negra y unos ojos verdes para hipnotizarte.
-¿Que me ha pasado? desde que termine con Alexa, un suceso que paso ya hace casi un año, y desde aquel momento no me había sentido así por una chica, era una desgracia porque siempre pensé que no volvería a sentir lo que un momento sentí con esa chica- se decía a si misma mirándose en el espero mientras las gotas de agua se escurría por su rostro. -Es imposible, pero era hermosa su rostro era indescriptible, sus ojos eran como color chocolate para perderse en ellos, era preciosa ¿no?, no es preciosa es súper preciosa y sus labios eran besables- seguía mirando al espejo tratando de entender que esa chica no era un sueño -¡¿QUE CARAJOS TE PASA!? ni siquiera la conoces- dice casi gritando y luego bajando la mirada al lavamanos.
-¡SAL DE ALLÍ! Y CON ¿QUIEN HABLAS?- decía la voz de una chica casi gritando y golpeando la puerta –¡¡SE ME ESTA HACIANDO TARDE SAL!!- Con los golpes más fuertes acompañaba las palabras.
Laura salió corriendo lo más rápido que pudo directo su cuarto sin hablar ni mirar a nadie en su camino, se cambió velozmente su ropa por su uniforme de botones del hotel, pero antes de salir se miró al espero coloco un poco de maquillaje y un poco de labial -Por si me llego a encontrar a la chica, uno nunca sabe que puede pasar- conversaba con ella misma mientras se miraba en el espejo y guiñaba para ellas misma.
De camino al trabajo, la emoción era exorbitantes y sentir eso al ir a trabajar era extraño nunca me había pasado, había sentido esta sensación desde no se ¡Nunca!, estoy empezando a entender que es por ver a esa chica nuevamente, al detenerme en un semáforo se di cuenta que algo andaba mal -Esa chica debe de estar casada, la habitación era "LUNA DE MIEL"- dijo con un suspiro de tristeza haciendo énfasis en la última frase -¡ESTA CASADA!- grito para sí misma en el auto golpeando su cabeza en el volante haciendo que sonada la bocina de este, las personas del auto de al lado la miro de forma extraña y arranco el auto con desesperación.
-¡Espera! ella ayer llego sola, pero eso no implica que no lo esté- la conversación se estaba volviendo tediosa incluso conmigo misma. -¡AHHHH j***r!- se podía escuchar la irritación en su tono completamente bajo, por fin llego al hotel. Entro como siempre, saludo a unos que otros compañeros, lleno la planilla de llegada y fue a su lugar de trabajo.
Eran aproximadamente las 9:00 am cuando escucho a Sara -Morgan la chica de la habitación luna de miel, la de anoche quiere un servicio de habitación, ve a la cocina y lleva el pedido que ya está listo- dijo la mujer del mostrador con un tono agradable y sonriente, la ojiverde asintió y se dirigió a la cocina y luego de una espera mínima de un momento porque solo bastaba ordenarlo ya iba directo a la habitación.
-No me he encontrado emocionada por una chica desde hace mucho tiempo- murmuraba casi imperceptiblemente mientras empujaba el carrito a la habitación, podía parecer loca, pero por lo menos no psicópata ¿Cierto?
(Camila)
Dormir esa noche luego de un largo vuelo, dejar a tu novio plantado y conocer a una hermosa chica que ni despedirse dejo que incluso me hizo cuestionar mi heterosexualidad, fue lo mejor que me ha pasado desde hace un largo tiempo, aquellos pensamientos retumbaban en la mente de la morena, lo que si era algo intrigante es que soñó con ella esa noche, no podía sacarla de su cabeza por más que quisiera y lo más inusual es que no quería sacarla de la mente.
Se levantó estirándose como una niña pequeña muy adormilada luego de dormir placenteramente, fue directo al baño y al salir fue directo al teléfono, logro pedir su desayuno que esperaba fuera tan delicioso como su cena de la noche anterior, estaba en el balcón admirando lo que la noche no le permitió ver y sonó la puerta. "Genial llego mi comida" dijo en tono calmado y un poco juguetón mientras tocaba su estómago hambriento, caminaba a la puerta y al momento de abrir sus ojos se abrieron como platos al encontrarse a la hermosa chica de la noche anterior llevándole su desayuno -Esto debe ser un sueño- murmuro mientras sus mejillas ya se estaban tornando en color rojo nuevamente.
Morgan solo la miraba y sonreía, no puedo creerlo me imagino que me debo ver graciosa, mi cara debe ser todo un poema en estos momentos por la forma en que ella me mira, aun no entiendo porque me sigo avergonzando a mí misma delante de esta chica. -Pasa adelante, puedes dejarlo donde gustes- digo en un tono seguro de mi misma para que no se notara que la emoción de verla me hacía temblar un poco. Mientras Morgan se dedicaba a colocar la mesita, todavía me preguntaba si deseaba algo mas -¿Porque ayer te fuiste y ni siquiera te despediste?- pregunto en tono calmado mientras tomaba un sorbo del café que había dejado con la comida, no puedo dejar a un lado la intriga, no me incumbe a ella ni siquiera le debo interesar, además es su trabajo ¿No? Me digo tratando de reprimir mis propios sentimientos.
La ojiverde no sabía que responder podía verlo en sus ojos y bajo la mirada -Debía retirarme- dijo en forma tímida, y puedo decir que se veía hermosa.
-¿No te agrado?- pregunto en un tono algo triste y con la mirada en la mesa.
-No como crees solo, no sabía cómo actuar- confeso la chica Morgan mirando al techo y sobando su nuca, no quería hacer contacto visual, por lo menos esto es algo mutuo.
-Me has caído bien desde el momento que te vi- le digo con un tono más entusiasta para que ella pueda entender la indirecta muy directa -Desearía verte más seguido por aquí y si eso significa que pediré mas al servicio para que vengas, lo hare- digo en forma graciosa y guiñando el ojo, causando que la pelinegra se sonrojara de manera exagerada y tragara hondo.
-Bueno déjame presentarme mi nombre es Camila Estrada- se presentó estirando la mano tratando de parecer afable.
-Un placer Camila soy Laura Morgan, para servirte- logro decir con un tono bajo y con evidente pena. -¿Puedo preguntarte algo sin ser atrevida?- pregunto ahora sin apartar la mirada de mi rostro, estaba asintiendo mientras la miraba -¿Porque estas en esta habitación sola? ¿No deberías estar acompañada, no sé cómo con tu esposo?- pregunto varias cosas pero en tono de vergüenza, le di una pequeña sonrisa entendiéndola, aun a mí me costaba creer todo lo que logre hacer en un solo dia.
-Es una historia larga, pero te la contare luego, cuando te dispongas a pasar nuevamente por mi habitación- dije entre la seriedad y juego guiñándole, tratando de que entendiera de que me gustaría verla más seguido. -Mientras tanto no deseo nada más, un placer Laura- el tono bajo se hizo presente en la habitación volviendo su mirada al plato.
-Espero pasar más seguido- dijo Laura con un tono divertido y ahora ella giñando el ojo al mirar a Camila y con aquello cerró la habitación.
Algunas horas después...
Desde esta mañana que logre ver a esa linda ojiverde he estado pensando constantemente en ella, en realidad es asombrosa aunque tenga ese traje para trabajar en el hotel, desearía encontrarmela un poco más seguido y si eso requiere hacer unas cuantas cosas para que ella venga, no dudaré en hacer lo posibles por que de que lo hago lo hago, porque me llamo Camilla Estrada, arreglo el traje de baño en mi cuerpo a medida que me voy viendo en el espejo.
El día amaneció perfecto para darme un chapuzón en la piscina, pero primero un poco de sol no hace mal, desde que salgo o salía con Antonio casi no me dejaba salir porque segun "Él" me decía que cualquiera me podía ver, a estas alturas de mi vida agradezco haberlo dejado donde lo deje considero era lo mejor para mi, ahora puedo disfrutar de mi misma, quererme como tanto quise y entre eso está colocarme este hermoso bikini color rojo, tomo una toalla, su bloqueador, sus lentes, un libro y fue directo a la piscina.
Hoy será un gran día, aquello era lo más repetitivo que me estaba diciendo a mí misma, estoy caminando por el pasillo para entrar a la piscina con una enorme sonrisa adornando mi rostro. -Buenos días ¿Esta libre?- pregunte mirando a un señor a mi lado y señalaba una de las silla de tomar sol que se encontraba enfrente de ella.
-No para nada joven, un placer que se siente a mi lado- respondió el hombre con tono coqueto para luego quejarse del golpe que recibió de su esposa al ver como veía a Camila. Ella solo asintió y logro tomar la silla y ubicarla en otro sitio, así sería menos incomodo que estar al lado de ese señor mientras lo regañan por estar de coqueto mientras su mujer esta cerca.
Coloco la toalla en la silla y colocándose sus anteojos estaba dispuesta a tomar el sol un rato antes de tomar el libro en sus manos. Al cabo de unos 15 min sentía una mirada pesada que caía en ella, sabía que casi en el tiempo que llevaba allí recostada la veían constantemente, pero esa sensación de que la observaban mas era bastante fuerte, así que decidió refrescarse un poco con la idea de ser 'ideas suyas que la veían, lanzándose con un clavado perfecto se dispuso a salir, no se sintió defraudada del baño que se había dado, lo necesitaba y el agua estaba perfecta, había decidido salir así mientras subía la escalera llevando una de sus manos a su cabello para así colocarlo hacia atrás, sentía como el agua goteaba por todo su cuerpo.
(Laura)
Sé que sabía que la estaba mirando y aunque no se dé cuenta la seguiré mirando hasta que me quiten de este puesto, porque si y porque si puedo estará aquí parada mirándolo lo hare, el que puede, puede. -¡Estoy tan agradecida con esta vista!- murmuraba bastante alto haciendo que varias personas la miraran raro y otras solo reían de la expresión.
¿Es posible que te guste una persona demasiado rápido? Estoy segura que es imposible pero mirando a esa mujer pero quien no, mira a todos esos bichos alrededor de ella, babeando por ella ¿Pero quien no? por ella me vuelvo más gay de lo gay que soy, es que su cuerpo ¡oh su cuerpo! su cintura su todo me provocaría agarrarla, ¡Basta Laura! estas en horario de trabajo todos te están viendo raro. Comienzo a girar mi cabeza a todos lados mientras veía a la gente chismosa que me observaba mientras observaba a Camila.
-Te quedaste en uno de esos momentos donde piensas ¿verdad? porque se te nota bastante que estas babeando por la chica de la habitación luna de miel- dijo una voz femenina a sus espaldas y con risas.
-¡Cállate y metete en tus asuntos!- dije muy sonrojada y en tono molesto, la chica tenías bastante razón así que camino destino a la morena hermosa que estaba en la piscina.
(Camila)
Cuando terminaba de salir de la piscina veo que alguien me está tendiendo la mano -¿Necesita ayuda señorita Estrada?- escuche en tono gracioso y muy formal. Doy un vistazo hacia arriba y me encuentro con los hermosos ojos color esmeralda, no pude evitar sonrojarme lo podía sentir en mis mejillas aunque goteaba agua por todos lados.
-Si la ayuda proviene de ti, entonces la acepto- le respondí coquetamente mientras tomaba la mano de la linda ojiverde y sentía como su tibia mano se encontraba con la mía que estaba fría al tener contacto con el agua.
-Te acompaño, creo que necesitas a alguien que te coloque bloqueador- se ofreció Laura sin quitar los ojos del cuerpo de la castaña, ella pensaba que no la miraba pero claro que sí, todos mis sentidos estaban alerta a los movimientos de la ojiverde detrás de mí cuando estaba caminando.
-Acepto que me coloques el bloqueador- tomo la toalla para lograr secarme un poco, me recuesto en la silla luego de colocar de base de nuevo mi toalla, le alcanzo el bloqueador a Laura para que la chica pueda realizar la acción tan desinteresada de colocarlo, me rio internamente.
(Laura)
Estoy colocando un poco de bloqueador en mis manos y un poco en su espalda. Empiezo a pasarlo lentamente en la espalda de aquella hermosa chica, sentía de todo al sentir su piel suave, era un sueño hecho realidad quien diría que una simple empleada del hotel pueda tocar tan excitante mujer, empecé desde la espalda baja y comencé a subir, un delirio.
Por otro lado Camila solo sentía la suavidad de las manos de Laura, lo disfrutaba y se relajaba aunque sabía que sería un pequeño momento, deseaba saber ¿si así era colocando bloqueador como sería darle un masaje? -Eres buena- dijo por encima de su hombro tratando de que sus pensamientos realmente no fueran escuchados.
-Claro solo si se trata de alguien tan hermosa como tú- respondí con la seguridad que no poseía, pero no tardó mucho en darse cuenta de lo que dijo y se colocó roja y empezó a tartamudear -Lo.. si..sien..ento- se levantó atareada y comenzó a caminar no sin antes darse la vuelta y ver que la ojimarron la seguía con la mirada, le daba una leve sonrisa lo que causo más su color rojo.
-Eso Morgan estas detrás de aquella chica ¿crees que este a tu alcance?- dijo un chico llegando a su lado.
-¡Cállate Jadeil eso no es tu problema- soltó molesta para retirarse y perder en el gran hotel.
(Camila)
Mientras tomaba el sol aproveche para leer unas cuantas páginas del libro "¿Como enamorara a una chica en 10 días?" soy romántica pero la comedia también es algo que me agradara estaba centrada en mi lectura cuando veo que suena mi teléfono, ruego en mi interior que sea quien quiero que sea y no quien no deseo que sea, complicado pero entendible.
-Alo- digo en tono inseguro.
-Hola Mila ¿Como andas?- pregunto Dione al otro lado.
-Bien tomando el sol un rato, esto aquí es hermoso deberías venir- le propuso la morena con tono agradable, era cierto lo que decía, ya que disfrutar con sus amigas siempre fue de lo mejor.
-¿Que me cuentas? ¿Como vas allá? ¿Has tenido mucho sexo? porque eso es lo que te falta camilita- dijo en tono de juguetón seguido de una risa que sabía que hasta los que estaban cerca podían escucharla.
-Pues para que veas que no, no he tenido, pero hay alguien aquí que me esta como empezando a agradar más de lo que debería- comente casi tímidamente lo ultimo, nunca fui de decir ese tipo de comentarios.
-No hay nada más que decir que cojetelo y olvidate de todo- dijo riendo a carcajadas detrás del celular, su propuesta era tentadora.
-Siempre tienes que andar con esas cosas ¿cierto?- pregunto en tono de regaño fingido, pero creo se lo creyó.
-Yo solo quiero que te la pases bien mila- su tono cambio casi se suplica -En fin, debo irme Nicole y Ale me esperan, solo llamaba para asegurarme que estés bien y así avisarle a tu papá que nada te ha pasado- soltó todo en un minuto.
-Adiós Dione- me despedí de mi mejor amiga aun teniendo mi sonrisa.
- Adiós mila- dicho esto colgó la llamada.
-Esta mujer nunca cambiara ¿verdad?- dije en tono de reproche audible pero para sí misma y volvió a mirar su libro, así pasan unos minutos hasta que le tocan ligeramente el hombro, no tarde mucho en girarse y encontrarse con que era la linda ojiverde llevándole un jugo.
-Te lo doy con una condición- comento con un tono de juego mientras se veían a los ojos.
-Dime, quizás te la pueda cumplir ya que se ve delicioso ¡suéltala ya!- dije en tono de seguirle el juego mirando a la chica.
-Dime ¿Porque estás sola en Hawái y en la habitación luna de miel?- pregunto mirando directamente a la castaña sabía que tarde o temprano esto sería un tema de conversación entre ambas.
-Está bien pero creo que un solo jugo no alcanzara- dije entre risas tomando el vaso y llevándolo a su boca -Delicioso- murmure para mí pero siento que ella pudo escuchar aunque esa era la idea -A ver siéntate, no te contaré eso parada a mi lado- dije mientras la observaba sentarte en la misma silla de ella pero hacia los pies, asintiendo que deseaba escuchar todo.
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Vamos Morgan escuchar esto es de suma importancia, porque de aquí es de donde partirás para actuar si quieres ganarte a esta chica, trato de mirarla fijamente a sus ojos aunque sea para perderme en ellos, tengo todo bajo control pero no por mucho tiempo.
Si todo va a mi favor puedo considerar que esta chica puede que me de todo lo que necesito para seguir adelante.
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