(Camila)
Aquí estoy con un vestido de novia, completamente blanco impoluto, de maya en la parte superior en mi clavicula, entallado a mi figura haciéndola resaltar, un maquillaje suave nada extravagante como había decido aquella mañana, el velo cubre mi rostro como es la costumbre de todas las mujeres que iran al al altar, sostengo un ramo de rosas blancas que había pedido del jardin de mis padres hermosas que aprieto cada vez más fuerte. Estoy camino a la iglesia donde se supone hoy sería el día más feliz de mi vida, pero ¿Desde cuando empecé a cuestionar este día?
Mi padre va a mi lado hablado de lo hermosa que me veo y de lo especial que debe ser este dia para mí, pero en realidad no escucho casi nada por no decir absolutamente nada, estoy tan metida en mis pensamientos que he olvidado que hoy es el día más feliz de mi vida, el día que he rogado desde que recuerdo, de repente siento las manos de mi padre y caigo en la realidad.
-Princesa, no encuentro maneras de decir que eres la niña más hermosa que he visto en este dia o mejor dicho nunca he visto a nadie como tú, tan hermosa y tan radiante- dice mi padre sosteniendo mi mano -Me has estado rogando por una hermosa boda desde niña, he intentado hacer hasta lo imposible por cumplirte este hermoso sueño- veo directamente a los ojos de mi padre y simplemente le doy una leve sonrisa y bajo la mirada en donde se encuentran las hermosas rosas blancas aun en mi regazo -¿Que pasa pequeña? ¿No estás tan feliz como creí que estaría en este día?-
Veo a mi padre a los ojos y lo único que logra salir de mi boca es un sutil susurro, que se resume a un -Tranquilo padre, solo que no se realmente que es lo que me está pasando- en ese momento siento que se detiene el auto haciéndonos entender que el momento ha llegado, tomo las manos de mi padre y las aprieto aún más fuerte que el ramo, el empieza a notar que algo anda mal, que algo no está bien en mí, nunca me había visto de esta forma, estoy consciente que él sabe algo que aun yo no.
Pero ¡¡Que carajos!! Todo va estar bien, es el día de mi boda el di que he estado soñando durante toda mi vida y ahora no estoy jodidamente feliz, se supone de debo estar nerviosa, con mariposas en el estómago como siempre pensé pero –¡NO!- murmuro y grito para mis adentros, sé que Antonio es el chico más agradable del mundo el más atento y sobre todo entregado, pero ¿Porque desde un tiempo no me veo con el? estoy malditamente perdida, pero ya estoy aquí así que bueno hoy me debo casar, no puedo decepcionar a nadie ni mucho menos a mi padre que ha dado todo por cumplir mi mayor sueño.
Mi padre baja del auto, estira su mano y ligeramente la tomo para así de esta forma salir del vehículo, me arreglo un poco el vestido alisándolo mientras mi padre toma mi ramo en sus manos, cuando siento que eso ha calmado un poco me decido y entrelazo mi brazo con el de mi padre, pero no se siente para nada el día más feliz de mi vida, el día con el que soñé.
Cuando estoy llegando a la iglesia escucho a una variedad de gente hablando y un tanto desesperada, me detengo con mi padre que me mira de una manera extraña y levemente sospechoso, el tampoco sabía que había ocurrido, nadie había avisado nada, me di cuenta del alboroto, Antonio estaba allí, el tan elegante en el altar pero al mirar detenidamente a mi padre frene de golpe -¡¿El cura no ha llegado?! ¿A quien se le ocurre no avisar esto? por ¡DIOS!- mi mirada se centra en buscar detenidamente del lado de las madrinas, y mientras estoy en la búsqueda encuentro que no está ninguna ¿Donde carajos esta Ale, Dione y Nicole? Solo logro susurrar para solo yo escucha -¿Que habrán hecho?-
EN ALGUN OTRO LUGAR DE LA IGLESIA
-¡Dione! te dije que esto no es buena idea ¿Que carajos piensas haciendo esto? Dios no me perdonara nunca-. Dijo de manera exagerada Ale.
-¡¡Cállate y no dejes salir al cura!!- comenta airadamente -Mira esta viejito pero como tiene fuerza- suelta de la nada Dione entre risas y tapando su boca, al ver a su amiga pequeña que quiere arrodillarse para confesar lo que está haciendo.
Llega Nicole corriendo lo más rápido que puede gracias a sus tacones de punta -Camila ya llego, esta preciosa pero anda preguntando donde estamos, Lucia y Verónica no saben que decir, ella está entrando en desesperación- logra decir aun con la respiración desigual y toma una bocanada de aire para poder reponerse, se decide ayudar a sus amigas a sostener la puerta -¡Como es posible! ¡¿Que no consiguieran nada para dejar esta puerta cerrada?!-
-Calla, ayuda y deja de quejarte del templo de Dios, ¡Oh DIOS Perdóname! solo estoy ayudando a mis amigas pecadoras- dice Ale mientras sigue empujando la puerta, ya que sabe que saldrá más golpeada por sus amigas si no ayuda a detenerlo.
Del otro lado está en cura pidiendo que lo dejen salir pero Di solo logra decir entre tanto alboroto -Cálmese padre que cuando mi amiga se largue de aquí usted saldrá sano y salvo a seguir dando misa- al terminar aquella oración se coloca a reír.
-Explíquenme nuevamente ¿Porque estamos encerrando al cura de la boda de Mila?- Pregunta Ale ya agotada y con desesperación.
-Porque todos sabemos que Mila no se quiere casar con ese tal Antonio, acaso ¿No te has dado cuenta de cómo ha estado estos días? ni siquiera está feliz y desde que tengo memoria ella ha deseado este día prácticamente desde casi que nace- suelta Dione a la pequeña, ella asiente luego del zarandeo.
-Pero ¿Porque Mila no simplemente la cancelo?- Vuelve a preguntar la pequeña con un gesto de no entender.
-Porque Mila es cobarde- le dice con una cara de pocos amigos -Saben yo mejor la buscare y le diré que se marche que esto ya me está cansando además dentro de unas horas es el concierto de ¡BEYONCE! y no voy andar aquí en esta boda, no lo dejen salir hasta que yo llegue- dijo todo aquello sin respiraron y al terminar de decir esto Di sale corriendo de allí por un pasillo que no dejaba que nadie la viera.
A las afuera de la iglesia esta una Camila con su Padre y Madre, ella siente que la halan y queda de frente su mejor amiga a Dione -¿Dime que tú no eres la que esta detrás de todo esto?- pregunta todo tan rápido que queda sin aire.
-Sé que estarás molesta y quizás no me perdones, sé que desde pequeñas me has hablado de este día y de lo feliz que quieres ser pero mírate no estas feliz antes de que me golpees, en la parte de atrás hay un auto con las llaves, ve a tu casa y toma los boletos de avión y vete Mila por favor, yo resolveré esto- Dione hablo sin detenerse aquello lo había dicho con una mirada de completa sinceridad, ella sabía que era lo mejor, ella no quería esta boda, tampoco desilusionar a Antonio pero su amiga también se había dado cuenta de todo. Por primera vez está feliz de una de las locura de su mejor amiga pero antes de salir de sus pensamientos, Dione le dijo -Tengo al cura encerrado así que mejor lárgate que si se sale todo se pondrá feo, después lo agradecerás- con solo decir esto dio un abrazo, le dio un beso en la mejilla y salió corriendo en busca del auto.
Nadie se dio cuenta solo Dione de que me había ido, camino a la casa apreté el acelerador lo más rápido que pude, salí del auto en la residencia, todos me veían y murmuraban, llegue al apartamento tome mis cosas y antes de salir de allí me di la vuelta vi todo a mi alrededor y cerré la puerta dejando todo atrás, tome el auto y salí de aquel lugar, dejando mi vida en el pasado.
En la iglesia...
Dione por otro lado dejo salir al cura, pero ya no estaba la novia, todos se desesperaron, las chicas se fueron sin que nadie se diera cuenta y se llevaron a Lucia y a Verónica para que nadie preguntara nada.
En el aereopuerto...
Ya estoy en el aeropuerto dispuesta a esperar el avión hacia el destino más remoto que había pensado, pero que mi padre había querido obsequiarme, ya me había cambiado, y debo admitir me sentía la persona más feliz y sobre todo la más libre el mundo.
Sonó en el altavoz para notificar que debían abordar un avión, el cual escuche que era mi vuelo, antes era nuestro vuelo, el de Antonio y el mío pero ahora no, y aunque suene cruel se siente bien decir que ahora no es el nuestro, me levando y tomo una bocanada de aire junto a un suspiro profundo que sale de mis labios, tomo mis maletas para ir a dejarlas, veo los boletos del avión en mis manos, veo la entrada de embarque y tomo el impulso para seguir esta locura que estoy por cometer y entre tanto pensamiento decido marcharme por unos días de lo que sería mi vida.
Estaba subiéndose a aquel avión, con aquel destino pero lo que no se esperaba que encontrara en aquel destino al amor de su vida.
Varias horas después...
Sé que fui una tonta al no enfrentar a nadie, pero ¿A quien quiero hablarle sobre que en realidad mi amor por Antonio había llegado a su fin? Sé que es difícil de admitir que el pudo ser la mejor persona que he conocido a lo largo de estos añoso eso es lo que quiero terminar de creer, no quisiera cambiar la perspectiva que tengo de él, pero debo admitir que quizás sí, pero todo cambia drásticamente cuando se coloca de mal humor, y debo admitir que no es lo mejor del mundo después de todo, el sabe que yo sé una variedad de cosas puedo soltar a decir e incluso hacer.
En fin dejando todos esos pensamientos a un lado y sobre todo a Antonio, estoy aquí ahora y aquí me encuentro, me alegro que mis métodos de convencimiento de buscar asientos de primera clase se hiciera realidad, esto es hermoso por no decir maravilloso.
-¿Desea algo Srta. Estrada? ¿Agua, comida, algo de tomar?- la voz de una señorita bastante atractiva me saco de mis pensamientos para hacer que la mirara unos segundos.
-Un poco de vino, por favor- La mujer que es la azafata asintió y dio la vuelta para a buscar lo que le había pedido, era un espacio bastante elegante y sobre todo cómodo, eso es lo que hace la primera clase, estoy ansiosa porque ya quiero llegar al hotel y ver como es en realidad, según la página web era uno de los mejores lugares en Hawái, mi padre siempre supo cómo consentirme hasta la ultimo y al decirle que quería este lugar de luna de miel rápidamente reservo el hotel. Él siempre busco la forma idónea de hacerme feliz, fui su niña y seguiré siéndolo a pesar que pasen los años, me lo ha dicho constantemente, e incluso me asombra que la mayoría de todo fuera costeado por mi padre y no por mi "Futuro esposo o su familia".
Me pregunto ¿Como estará Dione? ella me dijo que se encargaría de todo pero desde que salí de allí no me ha escrito, ni mucho menos llamado, me he preocupado por ella ya que siempre me cubría todo lo que hacía, espero que esta ves todo este bien -Eso espero- murmuro inconscientemente mirando hacia la ventanilla del avión.
En otro lugar de Estados Unidos - Miami, justo en la casa de los Estrada...
-Bueno Dione ¡¡Explícame ¿Porque mi hija se fue y luego tú con la madrinas?!!- hablo de manera desesperada, exaltada y al final apretando sus dientes Andrés -Se supone que ella deseo esto ¿Ella me quiere matar o qué?- pregunto Andrés sintiendo que su mandíbula estaba por estrellarse -¡DIONE! ¡¿DONDE ESTA MI HIJA?!- grito con tono entre cortado lo que hizo que todos en la habitación se sobresaltaran y causando que la mejor amiga de la morena bajara la cabeza con vergüenza.
-Andrés !Por favor cálmate! no causes un desastre en todo esto, nuestra hija estaba muy extraña, muy rara últimamente, quizás fue un impulso ya regresara- dijo en voz calmada la Sra. Estrada.
-¡¿IMPULSO ESO ES LO QUE CREES TU?! ¡¿IMPULSO?!- grito Andrés con un tono desesperado y entre sollozos leves -Yo solo quiero que mi bebé este bien- susurro y fue bajando suelo llorando -Solo quiero que este bien- murmuro nuevamente ahogadamente.
Dione se acercó lentamente y se arrodillo en donde se encontraba Andrés -Señor Andrés, Camila no estaba feliz con el matrimonio, días antes me había dicho que no estaba segura de sí quería casarse son Antonio- confeso la chica más alta en tono suave y tranquilo sin dejar de mirar al hombre -Si, debo lo admitir, la ayude a irse pero no es porque yo quiera, es que ella debía alejarse a aclarar todo el asunto, todos sabemos que ella quería una boda perfecta y se la has dado pero ella no iba hacer feliz casándose con el- todos estaban atento a lo que Dione decía y nadie supo que más responder -Usted ama a Camila como yo amo a mi mejor amiga, no dejaría que por cumplir con esa boda ella arruinara su vida- comento en tono bajo llevando su mano a la espalda del señor Estrada -La amamos y no podemos permitir eso ¿Verdad?- pregunto a lo ultimo tratando de que el hombre entrara en razón.
-Entonces ¿Tu sabes dónde está?- levanto la mirada Andrés entre un mar de lágrimas, causando que Dione asintiera. -Me aseguras que mi hija estará bien ¿Me lo aseguras?- pregunto esperanzado, ella asintió haciendo por así decirlo responsable de lo que le suceda con Camila en aquel lugar y los padres de ella aquí.
-Ella es mi mejor amiga y usted sabes que no haría nada que ella no quisiera- soltó de repente la rubia confesando lo que todos sabían más que nada, soltó las manos del señor Estrada y tomo las manos de la Sra. Estrada y esta asintió en comprensión entendiendo lo unidas que siempre llegaron a ser ellas dos desde niñas, una cubriendo a la otra en sus travesuras.
-Nuestra hija, ni mucho menos estas mujeres que son sus amigas harían algo que no estaría bien- comento mirando alrededor la mujer, viendo todo el desastre que estaba hecho su casa.
Estaban en este momento privado reflexionando sobre lo ocurrido cuando de repente entra desesperado y completamente furioso el hombre que fue plantado, Antonio entra por la puerta de la casa de los Estrada, buscando alterado y frenéticamente a Camila la que sería su futura esposa, al no verla por ningún lado se acercó al señor Andrés el que se supone es su suegro y con tono autoritario le dijo -¿Dónde está mi mujer? ¿La están escondiendo?- tomo un impulso y volteo a ver Dione y le grito -¡¡Fuiste tú, eres la única imbécil que haría cualquier cosa porque ella no se casara conmigo!!- la fue a golpear cuando la más alta ya le había golpeado en respuesta en la entrepierna logrando que el hombre cayera al suelo con la cara roja tratando de sobar el dolor causado en su parte intima.
-¿Eres imbécil o te haces? Mira Antonio ella ya no te quería, además quien te puede querer a ti imbécil, si te comportabas como un patán- dijo Dione en tono desesperado. Todos al ver la escena y lo que había dicho se quedaron callados, el silencio se rompió cuando la voz de Andrés pregunto en tono de intriga.
-¿Como que patán?- la rubia quedo en silencio mientras Nicole la tomaba del brazo para que no se lanzara a golpear a un Antonio que estaba aún en el suelo con sus manos en la entrepierna, ninguna se atrevió a mirar por un instante al padre de su amiga.
-¡Pues como escucha señor Estrada! el es un imbécil, el engaño a Camila con varias mujeres, lo único que pasa es que el le paga a esas mismas putas para que se callen la boca- Confiesa verónica mientras Lucia la tomaba de la mano, sus músculos se tensaba al decir cada palabra, todos estaban atentos -¿Porque cree usted que Camila ya no quería casarse? solo tenía miedo de la reacción de usted al ver todo el gasto que había hecho- dijo un poco más calmada ahora que la verdad había sido revelada y nada más y nada menos que por una impulsiva Verónica.
-Pero es que eso es lo menos que me interesa en este momento- le dijo Andrés a verónica causando que ella se encogiera de hombros.
-Ella no lo sabe- hablo Lucia con un tono tranquilo, intentando que todos los alterados se calmen o algo asi.
En ese momento Andrés mando a llamar a los de seguridad para que sacaran a Antonio de la casa, advirtiéndole que si se acercaba a su Camila cuando ella decidiera aparecer se las iba a ver con el, tomaron al hombre de los brazos y lo tiraron en el suelo para que se marchara gateando por aun mantener el dolor en sus partes.
Con más tranquilidad la Sra. Estrada decidió preguntarle a las muchachas que se miraban con incertidumbre -¿Donde se encuentra Camila en este preciso momento?- todas se miraron la cara, nadie deseaba decir nada, ese era el hecho que Camila se fuera y nadie supiera, el plan no debería ser mostrado y mucho menos a los padres de la morena.
En lo que hablo Andrés -Se fue a Hawái ¿cierto? porque los boletos de avión estaba en su apartamento, solo díganme que esta allá y estaré un poco más tranquilo- pregunto con un tono bastante calmado para la reacción anterior. Todas las chicas asintieron dando a comprobar donde se encontraba su amiga, arruinando el escape misterioso de su amiga.
Nicole en forma de susurro dijo al oído de Dione -Debemos irnos, el concierto de ¡BEYONCE! ya comenzó, aquí todo se calmó debemos irnos- dijo de nuevo tratando que ella entendiera a la primera lo que decía.
A lo que Dione grito -¡BEYONCE!- todos se miraron y rieron y tomo a Nicole de la mano para ir al auto.
Lucia y Verónica se despidió de los Señores Estrada y solo escuchaban la bocina del auto de la rubia para que se apuraran, nadie supo cómo llego tan rápido al auto, se tomaron de manos y se dirigieron al carro para ir al concierto. Camino al espectáculo Dione por fin hablo -¡¡ESTOY FELIZ DE QUE NO SE HALLA CASADO!!- el grito retumbo -Es lo mejor que ha hecho en su vida, aunque pensándolo bien no le he avisado nada- comento y en casi un grito dijo dejando a unas de una sorda -¡Voy a llamarla!-
Camila por otro lado estaba emocionada y en parte algo preocupada por Dione ya que no la había llamado, el miedo es haberle dejado una responsabilidad tan grande a sus espaldas, bueno este es el momento de mi vida así que seguro me las cobrara luego.
Mientras escuchaba música en tono relajante y bebía su vino noto por las ventanilla que ya casi llegaba a su destino, la emoción era desbordante además ya era casi de noche, era hermosa la vista, sus pensamientos estaban a mil cuando de repente una voz hizo que se quite los audífonos y escuchara. -Buenas pasajeros hemos llegado a nuestro destino, ¡Bienvenidos a HAWAI!- mi corazón estaba que se salía del pecho, estoy caminando para bajar las escaleras.
¡Que calor hace aquí! pero más feliz no puedo estar, se dirige a recoger su maleta y sale a esperar un taxi.
-Buenas Señorita ¿A Donde quiere que la lleve?- escucha la voz del chofer y en ese momento da el nombre del hotel, el chofer asiente y en silencio arranca.
Es tan hermoso este paisaje, es un sueño hecho realidad, estoy feliz de estar aquí, de estar de noche, además se debe admitir que todo de noche es como más lindo. Estaba en sus pensamientos cuando suena su teléfono -¡Hola chicaaa soltera! ¿Como te la estás pasando?- hablo Dione casi gritando, se escuchaba la música de fondo a todo volumen.
-Estoy perfectamente bien, casi llego al hotel y todo es hermoso aquí- dijo con una sonrisa en la cara, pero todo se vino abajo cuando le toco preguntar -¿Que ha pasado? ¿Que dijo papá, mamá y sobre todo? ¿Que dijo Antonio al no verme?- pregunto en tono preocupado.
-¡CALMATE MUJER!- dijo Dione entre risas -¡TODO ESTA SOLUCIONADO, TUS PADRES UN POCO DRAMATICOS!- dijo riendo y cantando a todo volumen, Camila solo reía al notar a su amiga realmente feliz.-¡EN CUANTO A SUPER IMBECIL DE ANTONIO NO SE, DEBE ESTAR TODAVÍA EN EL SUELO CON EL DOLOR!- dijo en un tono de burla -¡LO GOLPEE MILA!- dijo soltando una carcajada. -¡NO TE MOLESTARA MÁS MILA, DISFRUTA DE MUCHO SEXOO YA LUEGO ME CUENTAS, DEBO IRME SALIÓ BEYONCEEEEEE!- dijo casi gritando y colgando el celular, el tímpano de Camila por Suerte sobrevivió al griterío de su mejor amiga.
La morena solo le sonríe en lo que el chofer con una sonrisa mira hacia Camila y dice -Bueno Srta. Hemos llegado a su destino- apunto hacia el hotel
Camila bajo de auto mirando el hermoso hotel, era un 5 estrellas, su emoción desbordaba por poder mirar su habitación, el señor del taxi ayudaba a bajar sus maletas con una sonrisa, ella pago el viaje y deseo una feliz noche antes de que el hombre arrancara en su auto y aun con una sonrisa en sus labios se determinó a entrar.
-Buenas noches- le dijo una hermosa chica en el mostrador -¿En que la puedo ayudar?- su amplia sonrisa hacia que Camila deseara sonreír también. Su emoción desbordaba por su mirada soñadora de ver todo a su alrededor.
-Buenas noches a usted, tengo una reservación a nombre de Camila Estrada- la chica asintió y empezó a buscar en su computadora, la morena veía a todos lados viendo y admirando la decoración, era el mejor lugar para hospedarse eso decía en el anuncio y ahora estaba por confírmalo.
La chica la saco de sus pensamientos al decirle -Si ya tengo la reservación a nombre de los señores Montreal- la castaña trago hondo, no sabía cómo responderle a la chica, no sabía como explicar la situación de que ella no vino casada, la chica la miro con intriga al ver que la mujer delante de ella no respondía, aunque a la final ella no debía dar explicaciones de absolutamente nada -¿Está bien señorita Montreal?- Camila alzo la mirada, tiene unas inmensas ganas de que se la tragara la tierra y la escupiera en Hawái, pero ya estaba allí.
Respiro hondo y le toco decir -Disculpe yo vine sola, mi boda no se dio pero de igual manera he decidido venir a disfrutar un poco- dijo con un tono tranquilo, si actuaba tranquila reflejaba tranquilidad, miro a la chica que se sonrojo al darse cuenta que había metido la pata. -Bueno, deseo ir a mi habitación podría decirme ¿Cuál es? y por favor dígame Camila Estrada- la chica asintió y trago hondo con leve vergüenza tiñendo sus mejillas, le dio la llave de su cuarto.
-Es la habitación "Luna de miel" espero la disfrute- Camila miro al techo y luego a la chica haciendo un gesto de que lo pasara genial. -Bueno señorita Estrada, una chica la acompañara a subir las maletas a su habitación- Camila asintió y volteo a ver a la chica justo cuando la llamaban -¡Morgan! venga y ayude a la señorita Estrada a llevar sus maletas a la habitación- Morgan fue hasta el sitio y asintió al mandato de su jefa sin ver a la morena que se la quedaba mirando como si hubiera visto a un hermoso ángel.
-¿A que habitación debo llevarla?- pregunto Morgan sin ver aun a la chica, en ese entonces decidió levantar la mirada al ver que no recibía respuesta alguna y en ese momento sus ojos conectaron, sin decir palabras solo que quedaron mirando como si se pudieran ver el alma con solo mirarse.
Duraron un rato hasta que su jefa le dijo -Habitación "Luna de miel" llévala Morgan- La chica asintió y vio como las mejillas de la morena estaban en un rojo extremo y supuso que ella también, ya que parecía arder, pero su rostro se tornó triste al darse cuenta a qué tipo de habitación debía dirigirse, las cosas no siempre son como se piensa que serian.