59. Una noche estrellada. Unos días después... Ser la hija extraviada de un multimillonario es lo más cool que me ha podido ocurrir en esta putavida. Todo lo que pido me lo da, todo lo que me quedo a contemplar, me lo obsequia. He mencionado que me gustaría conducir mi propio coche y he amanecido con la sorpresa en la cochera. ¡Tengo tres deportivos de gama alta! ¡Toditos para mi! —Ahora solo me falta aprender a conducir. Ejem, digo, a conducir como la gente, ¿no? porque hasta ahora, he conducido como me sale. No sé si ahora mismo pasaría el examen de conducir. ¿Tú qué dices? Marc está que explota por lo que acabo de revelar. —No puede ser cierto que hayas conducido mi deportivo sin tener licencia... —se da una palmada en la frente—. Eso explica lo mal que lo haces. Vamos. Te enseño y

