7. Ojo por ojo

1058 Palabras
Alexander le impresionó ver que ella se levantó de repente ni siquiera le dio tiempo de reaccionar cuando Dayana lo tomó del cuello para hacerlo inclinarse y besarlo. Tal acción lo tomó por sorpresa, él tenía los ojos abiertos miro a Dayana, ella tenía los ojos cerrados así que se dejó llevar, los labios de ella eran suaves y delicados; su beso empezó a hacerse más profundo, más ansioso, Alexander bajo sus manos hacía su diminuta cintura, ella quitó sus manos de su cuello y empezó a desabotonar su camiseta sin separar sus labios, justo cuando Dayana puso sus manos sobre su pecho una corriente eléctrica recorrió el cuerpo de Alexander, enviándole una señal de alerta, ante eso él se separó de ella. Dejo una distancia algo corta entre ellos, ambos respiraban con dificultad; a pesar de acabar de salir de la ducha Alexander empezó a experimentar ese calor de nuevo, pero antes de que el deseo lo cegara hizo uso de la poca cordura que le quedaba. — ¿Qué haces? Tú… Eres la novia de mi hijo, no puedes hacer esto.– dijo lo primero que se le vino a la mente, al escucharlo el rostro de Dayana se volvió más molesto. —¿¡No puedo?! ¿¡Porque?! ¡Por qué soy mujer! Le recuerdo que él está allá, en su habitación con otra mujer teniendo novia ¿¡Pero si él lo hace esta bien porque es hombre?! Alexander respiraba con dificultad, con la excitación brotando por los poros de su piel, pensándolo bien Dayana tenía razón, así que sin darle más vueltas al asunto y ahora si, dejando a un lado la razón Alexander se dejó ir sobre Dayana ahora. La tomo con una mano de la cintura y la otra detrás de su cabeza mientras la besaba con creciente pasión y anhelo, Dayana se sorprendió, ya que jamás había recibido un beso de tal magnitud y pasión, así que simplemente le siguió el ritmo. Como ella le había desabotonado completamente la camiseta Alexander la dejó caer en el suelo, sus manos se fueron a la espalda de Dayana hacía la cremallera del vestido, al bajarlo por completo el vestido cayó al suelo. Dayana no llevaba una lencería para impresionar, pero aun así Alexander se llevó una grata sorpresa, Dayana tenía un generoso tamaño de pechos, que para ocultarlo usaba sostenes deportivos para aprisionarlos y hacerlos pasar desapercibidos. Ella se sintió algo apenada y se volteó hacia otro lado, Alexander se dio cuenta de ello así que la tomo de la barbilla para que volteara y besarla de nuevo. — Tienes un cuerpo hermoso, Tú eres muy hermosa Alexander le susurró al odio haciendo que Dayana se relajará un poco, de una manera rápida se deshizo del sostén liberando sus pechos; hizo que Dayana se acostara en la cama para después quitarle el resto de su ropa interior. Ella se tapó el rostro con ambas manos, era muy tarde para escapar o arrepentirse, más sin embargo su desnudez la avergonzaba, sintió como Alexander tomaba sus muslos para abrir sus piernas, ambos respiraban con dificultad, ella estaba nerviosa para su sorpresa Alexander se arrodilló y empezó a lamer esa parte tan sensible de ella. Dayana se sorprendió tanto que lo miro asombrada mientras se tapaba la boca, la escena ante ella era de lo más erótica, la mirada ardiente Alexander se entrelazó con la de ella, él succionó su piel haciendo a ella arquear la espalda ahogando sus gemidos. Era una sensación placentera en niveles indescriptibles para ella, Alexander gozaba de darle placer, de escuchar sus gemidos que se esforzaba por esconder, alargo un brazo y empezó a masajear uno de sus pechos, Dayana cerro los ojos tratando de absorber el placer. Alexander introdujo su lengua en su interior, con sus dedos empezó a masajear en círculos ocasionando que las piernas de Dayana comenzaran a templar, satisfecho por como iban las cosas Alexander se levantó un poco y empezó a introducir un dedo dentro de ella. — Estás muy, apretada... Él gruño ahogado en éxtasis, su voz masculina y sexy con ese tono de excitación hizo a Dayana llegar a un límite no conocido ni experimentado antes de su cuerpo, como si de una cascada se tratara el cuerpo de Dayana empezó a estremecerse entre tan placentero orgasmo. Alexander sonrió satisfecho, Dayana estaba un poco desorientada, sentía mojadas las piernas, al ver a Alexander este sonrió mientras se llevaba el dedo índice a la boca y lo chupaba con una gran sonrisa en los labios; se subió a la cama acomodando a Dayana sobre la almohada, abrió de nuevo sus piernas y él se metió en medio, ya se había deshecho de su ropa interior, tomo su m*****o con su mano y lo jalo hacía enfrente y atrás en repetidas veces mientras observaba la entrada al cuerpo de Dayana. Ella al mirar el tamaño de semejante cosa se empezó a poner algo tensa y preocupada. — No seas tan brusco por favor. – ella dijo mirando al techo y respirando con dificultad avergonzada de toparse con su mirada nuevamente. — Trataré de contenerme, pero no prometo nada. Sin decir más Alexander entro al cuerpo de Dayana, ella se tapó la boca para no gritar, él no esperaba que ella estuviera tan apretada a pesar de estar lo suficientemente mojada así que empezó abrirse paso moviéndose hacia dentro y fuera de su cuerpo. Al principio fue algo un poco doloroso para él lo cual se le hizo extraño un poco, pero después era como si sus cuerpos estuvieran hechos a la medida encajando perfectamente entre sí, Alexander se inclinó para quitar la mano de Dayana que tenía sobre su boca, no podía dejar de besarla y recorrer su cuerpo con sus manos, mientras ella disfrutaba las caricias y besos de ese hombre. La música que Edgar había puesto para ocultar sus acciones fue la misma que sirvió para que los gemidos de Dayana y los jadeos de Alexander no fueran escuchados. Edgar era totalmente ajeno que su novia estaba compartiendo cama en su misma casa con otro hombre, así como él estaba con otra mujer, al final de cuentas cosechas lo que siembras y Edgar no tenía un granero lo suficientemente grande para aguantar con toda la cosecha que Dayana le iba a regresar.
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