Los dos hombres se quedaron mirando y admirando por unos momentos las rotundas formas de Sabrina Morris mientras ésta se alejaba en dirección a los recién llegados a quienes su abuelo hacia los honores cómo buen anfitrión. Clayton Morris se desgranaba en halagos y bienvenidas a la familia Cartwright y éstos cortésmente se los devolvían. Parecía más bien un duelo de alabanzas en el que cada quien apostaba porque la suya fuera mejor que la que su oponente le halagara. Andy Cartwright y sus esposa estaban radiantes y sonrientes ante su anfitrión demostrando lo feliz que estaban por encontrarse allí entre los posibles adjudicatarios de la licitación y agradecían mucho a su anfitrión por la enorme consideración que había tenido con ellos y su empresa. Samantha Cartwright también había partici

