Andrew Lawrence
Andrew Lawrence podía ser de todo menos nostálgico, sin embargo hoy se había levantado recordando algunos eventos de su pasado, quizás se debía a que en unos días cumpliría los 40 años, un número redondo y temible que le decía que no era ya un joven y que estaba sólo en una enorme y hermosa mansión en dónde habitaba.
Su abuela le hubiera dicho con tono de cariñosa reprimenda "cuándo piensas darme nietos, eh!?" Su abuela! Una tierna sonrisa se dibujó en su varonil rostro, su abuela había sido el centro y el motor de su vida, a ella le debía el hombre que era, al menos la parte buena, todo lo que tenía y lo que había logrado, era su otra mamá y como tal lo había criado.
Cuando sus padres murieron en un trágico accidente de tránsito, su abuela Mary, la mamá de su padre, había venido en su busca, llegó en medio del funeral, con sus ropas sencillas, su sombrero y un bastón que usaba para espantar tanto a perros como a zagaletones, porque Mary Durham era dura como un roble, a sus 50 años se veía de 40 y trabajaba como una mujer de 30! Tenía una pequeña y humilde granja en las afueras de Talbot, un pequeño poblado cerca de Alabama, en ella producía lo necesario para mantenerse, a sí misma y a sus gatos, le fascinaban los gatos.
Pero la abuela Mary era todo un carácter, podía ser muy dulce, pero también firme y severa cuando la ocasión lo requería. Andrew sintió un golpe de nostalgia que le humedeció sus ojos, extrañaba a esa dulce y severa anciana que había hecho todo lo humanamente posible para que tuviera todas las oportunidades para progresar en está vida, había importunado por meses al gobernador, antiguo conocido de su esposo, para que le diera una beca a su nieto.
Su perseverancia y persistencia dieron fruto, Andrew recibió una beca bastante buena para la época, al menos le permitía comprar algunos libros y tener para ir y regresar a la secundaria Clemens, una de las mejores del estado y a la que sólo tenían acceso personas muy pudientes o con muy buenos "padrinos"
Por fortuna, Andrew había aprovechado con creces la oportunidad, a pesar de los desafíos que se le presentaron estudiando en un colegio de "ricos", siempre fue sobresaliente en todas las materias sacando las mejores notas en los exámenes, lo que le granjeó enemigos naturales entre los demás estudiantes, en especial de su archienemiga Sami "la bobita" Como él la llamaba.
Ella no paraba de meterse con él, siempre se burlaba de su ropa modesta o de sus gastados libros y cuadernos, apenas la beca le alcanzaba para lo básico por lo que tenían que recurrir a veces a "donaciones" de amigos, que en especial para poder completar los libros que le pedían. "La bobita" siempre tenía algo que decir y como era la más popular de la secundaria siempre estaba rodeada de una banda de acólitos incondicionales que la seguían adónde quiera que iba.
Por supuesto que todos ellos también aprovechaban para zaherir y burlarse del humilde joven que siempre iba vestido con unos viejos vaqueros y unas gastadas camisas que le quedaban bastante grandes. Pero el corazón del joven Andrew también estaba lleno de un orgullo propio, su padre le había enseñado que era una persona importante y que nunca se rindiera sin hacer su mejor esfuerzo.
Andrew Lawrence volvió a la actualidad al prepararse para tomar su baño matutino, no sabía por qué su mente se había ido tan lejos, recordando cosas que había mantenido en su "cajón del olvido" como él lo llamaba. Era una época particular de la que no quería recordar mucho, esos años habían sido duros para él desde el punto de vista social. No tenía casi amigos en la secundaria fuera de un niño al que llamaban Toby, y a un par de chicuelos tímidos con los que a veces se reunía en los patios a la hora del recreo.
Ahora podía ver estas cosas con tranquilidad, y en retrospectiva, todas estas cosas habían fortalecido su carácter y su deseo de progresar en la vida, se esforzó tanto que se ganó una beca para una de las más prestigiosas universidades del territorio norteamericano. Y allí también se dedicó con mucho ahínco a estudiar su carrera hasta que recibió, con honores de summa cumlaude, el título de ingeniero en Petróleos y Geofísica.
De allí trabajo para diversas empresas ganando una prestigiosa reputación en el campo de las perforaciones de pozos petroleros, casi nunca se equivocaba en encontrar los mejores yacimientos de crudo. Trabajó con mucho empeño y se esmeró por ahorrar dinero y los necesarios contactos hasta que creó una empresa de servicios para ofertarse como especialista en perforación e investigación de yacimientos de petróleo.
Sus servicios fueron muy requeridos, tanto, que en algunos momentos tenía tanto trabajo y solicitudes de contratos que tenía que rechazarlos, porque no había forma de que pudiera complirlos. Su carrera fue sumamente exitosa y su rostro en más de una ocasión adornó la portada de algunas revistas de actualidad y negocios.
Luego decidió abrir su propia empresa de perforaciones con la ayuda de un buen amigo que le ayudó con la parte administrativa mientras que él se ponía al frente de la parte operativa de la misma. Una vez más su tenacidad, persistencia y habilidad se juntaron para que en menos de cinco años su empresa, Star Oil Corp, se clasificara entre las mejores de toda la nación, haciendo que sus acciones se fueran a las nubes y logrando que grandes financistas e inversores pusieran dinero a manos llenas en ella, llevando al joven Andrew Lawrence, de apenas 39 años a convertirse en uno de los hombres más ricos del país.
Incluso su empresa tenía contratos con algunos países caribeños y de suramérica, de dónde recibía pingües ganancias año tras año. Aumentando su prestigio y sus ganancias día tras día, al punto de que era uno de los hombres que había logrado, sin tener tantos recursos y saliendo prácticamente de la nada, amasar una enorme fortuna como empresa y también en lo personal.
Pero está era su vida, trabajar, trabajar, trabajar. Casi no había tiempo para cultivar una vida social, lo que tampoco le gustaba mucho por cierto. Aunque ya no era el humilde joven, el "pobretón" que había arañado lo que fuera necesario para estudiar en la secundaria, el chico que no tuvo novia en la universidad porque estaba enfrascado en sus estudios, sino un apuesto individuo que atraía las miradas femeninas por doquier que pasara.
El otro amor de Andrew era el gimnasio, antes de graduarse de la secundaria había construído su propio lugar de entrenamiento en la parte atrás de la casa de su abuela. Estudiando en la universidad se inscribió en el equipo de lucha libre y greco-romana, lo que le permitía utilizar el gimnasio de la universidad libremente durante la semana, asi que cuando el joven Andrew Lawrence no estaba en la biblioteca estudiando con ahínco, estaba trabajando duro en la construcción de su cuerpo en el gym de la universidad.
Y no tenía novia porque él no quería, no porque no andaran detras de él muchas jovenes hermosas y de fina figura, pero Andrew no les hacía caso, les daba un poco de esperanzas y a veces hasta se dejaba besar y acariciar por algunas de ellas, pero nunca era con alguna intención seria, siempre se aseguraba de “marcar” su territorio, porque su interés principal era estudiar y ser el mejor para luego de terminar sus estudios ser el mejoren su trabajo hasta que pudiera masar una buena fortuna,
Claro que ni él mismo se imaginó siquiera que el éxito le sonreiría de esa manera, ahora que estaba a punto de cumplir sus cuarenta años habia logrado lo que a otros hombres le había tocado muchísimo mas tiempo, se graduó a los 24 años, trabajó con denuedo durante cinco años para otras personas y empresas. Luego creo su empresa de servicios, donde se esforzó por ser uno de los mejores y lo había logrado ampliamente. A los 35 años fundó la empresa Star Oil Company, que en tan sólo tres años se convirtió en una corporación poderosa, la Star Oil Corp. con sede en varios estados y países a lo largo del continente.
A partir de ese momento. Andrew Lawrence dejó de ser un exitoso empresario para convertirse en multimillonario en el espacio de unos tres años, con un prestigio resplandeciente en el mundo de las finanzas y los negocios, con inversiones en otras empresas y en otros continentes. Incluso tenia una oficina en Londres, Inglaterra para manejar las operaciones de la corporación en europa y oriente medio, donde también había hecho algunas inversiones lucrativas.
Ya en el Andrew Lawrence de hoy no quedaban vestigios del jovenzuelo pobre que había llegado a una prestigiosa secundaria, con una pequeña beca que apenas le alcanzaba para lo mas elemental, donde casi todos los alumnos se burlaban de él, en especial “la bobita” Sami, una pequeña diablesa rubia que lo atormentaba cada vez que le daba la gana, haciéndolo rabiar y llorar de impotencia algunas veces.