Algunos de los que habían presenciado el vigoroso baile de Samantha y Andrew aplaudieron entusiasmados por la demostración que ambos dieron, ellos aún se miraban con intensidad el uno al otro, haciendo que nuevas chispas saltaran entre ellos. Ambos se sentían embriagados por la sensualidad del momento y de la interacción que había habido entre ellos mediante el baile, el calor que emanaba de sus cuerpos quemaba como fuego llevándolos a experimentar nuevas sensaciones. La música comenzó a escucharse de nuevo, ésta vez era una pieza moderna de suave cadencia lo que iba a favorecer la cercanía entre ambos, aparte de propiciar la conversación con el ritmo suave de la canción como fondo. Como si se hubieran puesto de acuerdo desde mucho antes, sus cuerpos comenzaron a moverse al compás de l

