Andrew llegó a su casa y se dispuso a subir para entrar en su despacho que estaba ubicado en el segundo piso junto con las habitaciones, abajo estaba ubicada una biblioteca scon un amplio escritorio con todo lo que necesitaba, pero el de arriba le gustaba más porque allí se sentía lejos de todo para que no lo fueran a molestar. Todos en la casa sabían que cuando él se encerraba allí arriba era porque no quería ser molestado a menos que fuera una real emergencia. Al entrar en la sala vio a su ama de llaves parada en el centro del ella como si estuviera esperándolo y sospechaba que así era en realidad. Eso solo podía significar una cosa: ella quería hablarle de algo personal, entonces Andrew se dispuso a escuchar lo que la señora Templeton tenía para decirle. —Señorito Andrew —le dijo ape

