- Estoy muy decepcionado – Kalle desvió la vista hasta la ventana de su oficina. – Realmente creí que esto era importante para ti, pero no lo parece. Me quedé en silencio. ¿Qué iba a decirle? ¿Pedir disculpas por no poder bajar lo que me pidió? ¿Decirle “Ni modo, hasta la próxima”? De ninguna manera. No era tan estúpida. - Dile a Grace que envíe a la modelo más delgada y alta que tenga. Todavía necesito a alguien para la pieza final. – ordenó. Apreté los puños. ¡¿Qué rayos se creía?! - Llámala tú – respondí poniéndome de pie con la cabeza en alto. Me miró entre sorprendido y ofendido. – Tengo cosas que hacer, no soy tu asistente, ni la de Grace. – sonreí de manera fingida. – Buen día Kalle. Se quedó mirándome boquiabierto. ¡A mí nadie me humillaba! Si tenía que darle un

